Venganza
Si con lo poco que leí en su diario, ella te amaba con locura.
—Su error fue ese gatita; enamorarse y de paso enamorarme — se quedó en silencio, antes de fijar su mirada en la mía—. Abigail era muy soñadora, y yo no tenía sueños futuros con ella en plano romántico ni amoroso. La idea era venderla, pero no pude salir de ella a la primera oferta que me ofrecieron debido al mismo placer que me generaba cada noche. El sexo era maravilloso, siempre tan dispuesta a darme todo lo que le pedía sin poner objeción, supongo que eso me ató a ella en cierto modo. Cuando me di cuenta lo mucho que la tenía en el pensamiento, necesité sacarla de ese lugar lo más pronto posible, porque me hicieron de un modo