LOGINJuan Shaw era el jefe de cirugía cardiotorácica más joven de Ciudad Puerto. Todos decían que tenía las manos más firmes y también que era el más insensible. Sin embargo, yo sabía que no era incapaz de mostrar ternura; ocurría que, simplemente, esa dulzura jamás estuvo destinada a mí. Al día siguiente de nuestro compromiso, mi padre sufrió un derrame cerebral repentino y lo ingresaron de emergencia. La enfermera me explicó que, por tratarse de un procedimiento de alto riesgo, necesitaba la firma de dos familiares directos en el formulario de consentimiento. Llamé a Juan enseguida; el teléfono sonó durante un largo rato antes de que atendiera. Al otro lado, se oían los débiles sollozos de una mujer. Era su exnovia, Whitney Jackson. —Whitney tiene una crisis de ansiedad y la estoy acompañando —murmuró Juan—. Pídeles en el hospital que inicien el tratamiento de emergencia primero. Apreté el bolígrafo hasta que los nudillos se me pusieron blancos. —El médico dijo que por la gravedad necesitan la firma de dos familiares. Mamá ya no está; solo te tengo a ti. Se quedó en silencio durante dos segundos, pero al volver a hablar, mantuvo el tono firme: —No seas exagerada. Aunque el hospital tenga sus procedimientos, no se negarán a salvarlo. Whitney ahogó un sollozo al otro lado. —Juan, no te quedes por mi culpa. Vete. Estaré bien sola, de verdad. —Quédate tranquila —respondió él al instante—. No me iré. Cuando terminó la llamada, la enfermera volvió a insistirme. Agaché la cabeza y me quedé mirando el anillo de compromiso en mi dedo. Lo había elegido Juan. En ese entonces, me dijo que el puerto siempre estaba cubierto por una densa niebla y que, si el anillo brillaba lo suficiente, me encontraría de inmediato. Aquel día, las luces blancas afuera de la sala de emergencias me cegaban. Estaba parada en medio de la niebla, pero no podía seguir esperándolo. Para cuando mi padre estuvo fuera de peligro, yo ya había pasado toda la noche esperando afuera de terapia intensiva. Al amanecer, por fin, Juan envió un mensaje: «Whitney ya se durmió. ¿Cómo está tu papá?». Observé el ferri atracado en el muelle tras la ventana. La niebla se había disipado. Había llegado el momento de irme.
View More—Todas las noches pensaba en cómo estuviste sola en emergencias. Me llamaste, pero te dije que no exageraras —admitió antes de quedarse en silencio por un segundo—. Vivian, no vine a pedirte que volvamos.Levanté la vista por fin. Tenía los ojos enrojecidos, pero se esforzaba por mantener la compostura.—Vine a disculparme. Lo siento, de verdad.Había esperado esas palabras durante muchísimo tiempo. Tanto, que terminaron perdiendo todo su sentido. Ya no me servían de nada. Por eso, me limité a asentir.—Lo entiendo.Mi comentario pareció afectarlo profundamente. Sacó una cajita de su abrigo y la dejó junto a la cerca.—Mandé a modificar el anillo y le quité el grabado interior. Si no lo quieres, puedes tirarlo.—Juan, deja de darme cosas —respondí, sin aceptarlo. Sus dedos se tensaron—. Todo lo que haces ahora es solo un intento por llenar el vacío del pasado, pero yo ya no estoy ahí.La brisa soplaba a través del jardín. Resultaba raro ver tanto sol en Puerto Bruma. Mi padre acababa d
Acababa de ordenar los medicamentos de mi padre cuando me llamó Maya, mi compañera de cuarto de la universidad. Whitney había actualizado sus redes sociales, así que Maya pasó media hora despotricando contra ella.—¡¿Qué le pasa?! ¡¿Acaso cortarse las venas la hace sentirse superior ahora?!—Puede hacer lo que quiera.—¿Y tú por qué estás tan tranquila? —preguntó Maya.—¿Qué más puedo hacer? —respondí con indiferencia mientras cerraba el pastillero—. Ella no quiere que yo responda, sino que Juan vaya a consolarla.Maya soltó una risa burlona.—¡Pues se va a llevar una decepción! Me contaron que alguien denunció a Juan durante la reunión del hospital anoche.—¿Por qué lo denunciaron?—Alguien lo denunció de forma anónima por darle trato preferencial a Whitney. La dejaba usar habitaciones privadas y consultar a los mejores especialistas todo el tiempo, violando el reglamento del hospital. Incluso adjuntaron pruebas y expedientes; el hospital ya abrió una investigación en su contra.No di
—Usted y Whitney eligieron las invitaciones. Pídale explicaciones a ella —dije.Camila casi se atraganta.—¡Deja el sarcasmo! Juan cambió su horario de cirugías estos días solo por ti y se ve bastante agotado. ¡Vuelve cuando se te pase el berrinche!—Si está agotado, puede pedirle a Whitney que lo reconforte —respondí sin emoción alguna.—¡Vivian! —exclamó Camila, intentando contener el enojo—. Con tu padre en ese estado, va a haber muchísimos gastos más adelante. Si de verdad terminas con Juan, ¿quién te va a mantener?Detuve la mano. Así que, según ella, me casaba con su hijo solo porque buscaba a alguien que pagara las cuentas médicas.—No necesita preocuparse por eso —respondí.—No te hagas la fuerte. Cuando ya no puedas más, vas a tener que volver a rogarnos, ¡¿me oyes?! —chilló antes de que le colgara.Por su parte, el abogado respondió de inmediato: «Señorita Thomas, no existe ningún impedimento legal para rescindir los compromisos adquiridos. Los gastos relacionados con la fies
—Este lugar no recibe a nadie que no venga a visitar a un paciente —dije, mirándolo a los ojos.Otra vez, pareció no escucharme; toda su atención estaba puesta en mi rostro.—Has adelgazado.De haber escuchado esas palabras tiempo atrás, es probable que mi corazón se hubiera enternecido. Ahora, no obstante, simplemente parecían innecesarias.—¿A qué vino, doctor Shaw? —pregunté.La formalidad de mi tono lo hizo fruncir el ceño. Seguro había esperado encontrarse con la Vivian de siempre, pero ella… ya no existía.—No me llames así.—¿Entonces cómo debería llamarte? ¿Exprometido?—Ya le pedí a alguien que se encargara de posponer la boda. —Tragó saliva con dificultad—. No está cancelada. Podemos hablar cuando te calmes dentro de unos días.Pasé a su lado hacia la habitación de mi padre, pero estiró la mano para detenerme. Fue un gesto contenido, como si dudara en cortarme el paso por completo.—Vivian, admito que no manejé bien lo de ese día, pero no puedes terminar lo nuestro con una so












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