MasukPensando que era Ryan, Nora corrió velozmente hacia su vestidor y escondió el teléfono. Luego se dirigió a toda prisa hacia su peinador, tomó su barra de mentol para lágrimas, se la aplicó debajo de los ojos y corrió de regreso a la cama, casi tropezando en el camino. Se arrojó sobre el colchón justo a tiempo cuando la perilla de la puerta giró.
—Vete, Ryan. Quiero estar sola —dijo Nora con voz fingidamente quebrada mientras la puerta se abría. Estaba de espaldas a la entrada, por lo que no pudo ver la sonrisa astuta que se dibujaba en el rostro de su madre.
—Te mereces un premio Óscar a la mejor actriz de Hollywood, cariño —la elogió Vivian tras cerrar la puerta y echar el cerrojo.
—Mamá... —Nora se giró de lado, un poco decepcionada al ver a su madre—. Pensé que era Ryan —se lamentó, bajando de la cama.
—Tenías que haber visto a ese cachorro enamorado a punto de correr tras de ti si no lo hubiera detenido.
Una fina sonrisa cruzó los labios de Nora mientras tomaba un pañuelo de papel y se limpiaba el bálsamo de mentol que le escocía bajo los ojos.
—¿Aceptó la propuesta?
—¿Tú qué crees? —Vivian se acercó a su hija, sonriendo con orgullo y acariciándole las mejillas sonrojadas con afecto.
—Sabía que no podría resistirse a mis encantos. —La sonrisa de Nora se amplió—. Al menos ya no tendremos que ocultar nuestro romance. No tienes idea de lo repugnante que era ver a Ryan mimando y besando a esa zorra en mi presencia. A veces me daban ganas de estrangularla con mis propias manos.
—Bueno, ya está fuera de nuestras vidas para siempre —se burló Vivian, feliz de haberse deshecho por fin de esa plaga.
—Pero esos bastardos me fallaron, mamá —se quejó Nora con voz ligeramente temblorosa—. No se atuvieron al plan inicial. Uno de los imbéciles se dejó apuñalar hasta morir y los demás desaparecieron en el aire con Sophia. ¿Y si ella aparece más adelante?
—No tendrá nada a lo que regresar, siempre y cuando te cases con Ryan hoy mismo —aseguró Vivian para tranquilizarla.
—¿Tú crees?
—Estoy segura —afirmó Vivian, llevando a su hija hacia el borde de la cama. Ambas se sentaron, tomadas de la mano—. Todo lo que tienes que hacer es seguir siendo esa princesa encantadora ante tu padre y la vieja bruja. Mientras juegues bien tus cartas con ellos y mantengas a Ryan bajo tu control, serás intocable.
—Está bien, mamá. —Nora exhaló, soltando un suspiro de alivio—. No puedo creer que me vaya a casar hoy.
—Yo tampoco... —Ambas mujeres se abrazaron, riendo como niñas pequeñas.
—Por fin tendré la bendición de la abuela y de papá para casarme con el hombre de mis sueños.
—Sí... La vieja bruja por fin está de nuestro lado después de años de insultos. Tenías que haber visto la forma en que desairó a tu padre delante de toda la familia. Fue sencillamente épico. —Los ojos de Vivian brillaban de alegría.
—Y qué hay de esa vaca arrogante llamada Diane —se burló Nora—. La vi salir de la mansión pavoneándose como un pavo real desplumado cuando el coche de Ryan entró en la propiedad.
—Humillada —se rió Vivian como una bruja—. Ya sabes cómo siempre busca controlar a tu padre y supervisar la herencia de Sophia. Bueno, hoy se acaba su metiche de metomentodo. Una vez que el acta de matrimonio esté firmada a nombre de Sophia, tu padre no tendrá más remedio que firmar la liquidación de su fideicomiso. Todo ha sido organizado. Ryan y tú —haciéndote pasar por Sophia— serán los nuevos beneficiarios de esos miles de millones de dólares. Estamos arregladas de por vida, cariño.
—Así es... Claro que sí... —Nora se levantó, bailando alegremente.
—Ahora es momento de quitarte esa ropa horrible y arreglarte para tu boda de celebridad —arrulló Vivian con entusiasmo mientras tomaba el intercomunicador y marcaba al área del servicio.
—Envíen a la estilista y a la maquilladora arriba. La novia está esperando.
Dentro de la habitación VIP de un hospital privado en el condado de Preston —a cientos de kilómetros de la ceremonia nupcial en curso—, Sophia yacía inmóvil en la cama.
Varios monitores con pitidos constantes, tubos e infusiones intravenosas estaban conectados a su pálido cuerpo. Tenía la cabeza, el brazo derecho y la pierna izquierda cuidadosamente vendados, y uno de sus ojos cerrados estaba ligeramente inflamado. Su rostro en forma de corazón, lleno de moretones, daba testimonio de la tortura que se vio obligada a soportar antes del accidente, lo que hacía su situación aún más desgarradora.
Tras someterse a horas de cirugía para reparar su cuerpo maltratado, el médico la declaró fuera de peligro, pero incapaz de levantarse de la cama durante los próximos siete días. Las resonancias magnéticas, las radiografías y las tomografías revelaron algunas fracturas leves en los huesos, pero afortunadamente no había registros de lesiones cerebrales.
Sentado junto a la belleza convaleciente y preguntándose qué demonios hacía velando por la hija de un enemigo, Kane lucía exhausto y falto de sueño. Había pasado la noche en vela, de pie fuera del quirófano mientras el equipo médico luchaba por salvar la vida de Sophia.
Incluso después de que la trasladaran de la sala de emergencias a la unidad de cuidados intensivos en la zona VIP, sintió la necesidad de permanecer al lado de su cama y esperar a que ella abriera los ojos.
Por un lado, Kane despreciaba a la joven inconsciente, sintiendo que merecía sufrir junto al resto de su familia. Pero por el otro, sentía lástima por ella al ver todo lo que su frágil cuerpo había tenido que soportar en un lapso de apenas dieciocho horas.
Kane sabía que el senador Richard Bennett tenía muchos enemigos en el mundo empresarial y político. Sin embargo, algo en ese secuestro e intento de asesinato resultaba sospechoso a un nivel muy distinto.
Tras recuperar algunos objetos de Sophia y del coche embargado que actualmente estaba siendo desguazado en un depósito de chatarra, Kane tenía razones para creer que los enemigos de Sophia eran internos. Para confirmar sus sospechas, recibió una actualización sobre la boda entre Sophia Bennett y Ryan Cole de parte de su asistente personal, quien investigaba el accidente en ese momento.
Si la verdadera Sophia Bennett estaba incapacitada por un intento de asesinato, ¿quién era la impostora que se hacía pasar por ella? ¿Por qué el senador no había cancelado la boda si su verdadera hija estaba desaparecida? ¿Por qué las fuerzas del orden no la buscaban? ¿Por qué los medios de comunicación no habían informado nada sobre su secuestro? ¿Qué demonios estaba pasando en esa maldita familia?
Todas estas preguntas, y muchas más, bombardeaban la mente de Kane, alimentando su curiosidad como nunca antes.
Se inclinó hacia adelante desde su asiento para inspeccionar el rostro magullado de la belleza dormida. Incluso en ese estado, algo en su fragilidad y su belleza etérea lo atraía hacia ella, recordándole a su delicada madre y lo mucho que ella significaba en su vida.
Acariciando suavemente su mejilla amoratada, su mirada se volvió más oscura y fría que nunca, en marcado contraste con su aspecto atractivo y sereno. Su mano se cerró lentamente en un puño al recordar la expresión de impotencia en los ojos de ella antes de que su coche se precipitara al río.
—Nadie tiene derecho a castigarte excepto yo, Sophia —dijo con voz profunda y mordaz mientras retiraba la mano de su rostro—. Castigaré a todos los que se hayan atrevido a ponerle un dedo encima. Haré que paguen con sus vidas y con todo lo que representan. Te lo prometo.
El teléfono de Kane sonó dos veces, indicando que acababa de recibir un mensaje.
Al deslizar la pantalla hacia arriba y abrir el mensaje, una sonrisa malévola se curvó lentamente en sus labios mientras sus pupilas grises y oscurecidas se posaban en la imagen recibida.
Sophia se estremeció ante la ferocidad de su voz. Sin embargo, esto no le impidió hacer frente a sus temores. Se le rompía el corazón y el cuerpo le dolía enormemente mientras miraba con furia al hombre responsable de su miseria.—¿Vas a negar que me mandaste secuestrar, torturar y casi matar?—¡Qué! No te des tanta importancia, Sophia —dijo Kane entre dientes apretados—. No eres tan especial y yo no soy tan descuidado. Reserva tu rabia para quienes te traicionaron; estoy seguro de que vas a necesitar todas las fuerzas que tengas.Con esas frías palabras, Kane se alejó de su lado y salió enfurecido de la habitación VIP, dando un portazo tan fuerte que hasta las bisagras se quejaron amargamente.Minutos después, un grupo de médicos y enfermeras entró a la habitación VIP para examinar a Sophia.Sophia sintió un gran alivio al ver esos rostros amables. No puso ninguna objeción mientras el médico jefe le examinaba los signos vitales, asegurándose de que estuviera sanando bien y no su
Una grieta profunda surcó la frente de Kane mientras se levantaba y abandonaba en silencio la habitación de Sophia, cerrando la puerta sin hacer ruido tras de sí.—Estoy perfectamente bien, mamá. No tienes de qué preocuparte —dijo Kane, sustituyendo su aura inicialmente fría y despiadada por un tono suave y afectuoso al responderle con calma a su querida madre.—¿Quién dice?«Aquí vamos de nuevo». Kane se masajeó la frente con leve frustración, lamentando al instante no haberle dejado una nota de voz a su aprensiva madre.—Kane Mitchell, ¿tengo que recordarte que eres el único hombre en mi vida? ¿Acaso pretendes abandonarme como lo hizo tu padre? Se suponía que regresarías a casa anoche después de tu viaje de cuatro días. Hice que los chefs prepararan tu plato favorito, pero nunca apareciste. Sin llamadas, sin mensajes de texto, sin nada. Me quedé despierta hasta tarde esperándote, muerta de miedo. Tu número no estaba disponible y, en un momento dado, lo apagaste. Llamé a Oliver y
Mientras Kane permanecía al lado de Sophia esperando pacientemente a que recuperara el conocimiento, Derek se convirtió en sus ojos y oídos en el mundo exterior del hospital.Siguiendo las estrictas instrucciones de su jefe, Derek contrató los servicios de un equipo fantasma compuesto por un rastreador, un hacker y un cazador feroz.Este letal equipo recibió dos datos fundamentales para llevar a cabo su misión: el número de matrícula del BMW en fuga y la ubicación del lugar del accidente. Financiados y dejados en libertad de acción, se lanzaron a la caza de los tres sospechosos criminales responsables del estado casi fatal de Sophia.En cuestión de horas, el BMW abandonado fue rastreado hasta Redgate City, a 100 km al norte del condado de Preston.Tras una investigación más profunda, el rastreador descubrió que no eran los únicos que buscaban a los criminales fugitivos. Otro grupo, igualmente bien financiado, estaba tras la pista de su objetivo.Cambiando las tornas sobre los seg
Pensando que era Ryan, Nora corrió velozmente hacia su vestidor y escondió el teléfono. Luego se dirigió a toda prisa hacia su peinador, tomó su barra de mentol para lágrimas, se la aplicó debajo de los ojos y corrió de regreso a la cama, casi tropezando en el camino. Se arrojó sobre el colchón justo a tiempo cuando la perilla de la puerta giró.—Vete, Ryan. Quiero estar sola —dijo Nora con voz fingidamente quebrada mientras la puerta se abría. Estaba de espaldas a la entrada, por lo que no pudo ver la sonrisa astuta que se dibujaba en el rostro de su madre.—Te mereces un premio Óscar a la mejor actriz de Hollywood, cariño —la elogió Vivian tras cerrar la puerta y echar el cerrojo.—Mamá... —Nora se giró de lado, un poco decepcionada al ver a su madre—. Pensé que era Ryan —se lamentó, bajando de la cama.—Tenías que haber visto a ese cachorro enamorado a punto de correr tras de ti si no lo hubiera detenido.Una fina sonrisa cruzó los labios de Nora mientras tomaba un pañuelo de
A la tía Diane se le cayó la mandíbula. Siempre supo que la anciana jamás había querido a su sobrina desde su nacimiento por el odio que guardaba hacia la madre de esta. Pero ahora Sophia estaba desaparecida y Vivian no había sido del todo sincera con sus afirmaciones. ¿Acaso no debería haber un mínimo de empatía?—Madre, ¿cómo puedes decir algo así? —El ceño fruncido del senador Bennett se profundizó.—¿Y por qué no lo haría, eh? Sophia es una niña mimada y tú eres la razón por la que estamos en este lío —arremetió la anciana.—Madre, por favor —intentó suplicar Vivian mientras sonreía para sus adentros. Estaba agradecida de haberse ganado por fin a la anciana matriarca de su lado. ¿Quién decía que la paciencia no era una virtud?—Sophia es un amor y Richard tiene razón —dijo Vivian, sosteniendo la mirada sombría de su esposo—. No debí decir todas esas cosas. Fue insensible de mi parte.—¿Más bien realista, si me preguntas a mí? Y no supliques en su nombre, nuerita. Si él puede
Dentro del amplio salón principal, algunos miembros de la familia, vestidos ya con ostentación para la ocasión, se sentaban en pequeños grupos cuchicheando entre sí.—¿Dónde está la novia? —era la pregunta en boca de todos.Mientras algunos parientes lejanos hacían un esfuerzo activo por obtener información sobre la desaparecida Sophia, otros simplemente se regocijaban en su repentina ausencia, haciendo suposiciones y falsas acusaciones.Se veía a varios hombres con trajes negros de vestir, que resultaban ser detectives, desplazándose de un lado a otro, hablando con distintos miembros de la familia y recopilando información.—Papá, ¿qué vamos a hacer? —Nora no podía contener las lágrimas que brotaban de sus ojos enrojecidos—. Han pasado más de catorce horas desde la última vez que vi a Sophia. Tengo mucho miedo.El acongojado padre estrechó a su segunda hija entre sus brazos.—No lo tengas, mi amor. Tu hermana aparecerá. Mantengamos la fe.—¿Y si...—Chist... nada de «y si».







