MasukMientras Kane permanecía al lado de Sophia esperando pacientemente a que recuperara el conocimiento, Derek se convirtió en sus ojos y oídos en el mundo exterior del hospital.
Siguiendo las estrictas instrucciones de su jefe, Derek contrató los servicios de un equipo fantasma compuesto por un rastreador, un hacker y un cazador feroz.
Este letal equipo recibió dos datos fundamentales para llevar a cabo su misión: el número de matrícula del BMW en fuga y la ubicación del lugar del accidente. Financiados y dejados en libertad de acción, se lanzaron a la caza de los tres sospechosos criminales responsables del estado casi fatal de Sophia.
En cuestión de horas, el BMW abandonado fue rastreado hasta Redgate City, a 100 km al norte del condado de Preston.
Tras una investigación más profunda, el rastreador descubrió que no eran los únicos que buscaban a los criminales fugitivos. Otro grupo, igualmente bien financiado, estaba tras la pista de su objetivo.
Cambiando las tornas sobre los segundos rastreadores, el líder del equipo fantasma descubrió algo interesante sobre su competencia: recibían sus órdenes de alguien en Harborview.
Un acceso no autorizado más profundo en la base de datos de la competencia reveló datos aún más interesantes sobre una agencia de seguridad de élite dirigida por una mujer. Este nombre y los detalles de la ubicación operativa le fueron reenviados a Derek.
Derek, que en ese momento se estaba colando en una boda de celebridades usando los contactos de su jefe, le reenvió la misma información y la fotografía de la mujer a su jefe, quien esperaba pacientemente. También le envió más fotos de la recién casada pareja de novios, de la eufórica familia Bennett y del abogado de la familia Bennett cumpliendo con su primer deber formal ante la heredera casada.
—Vera Shaw... —Las pupilas grises y oscurecidas de Kane destellaron con un toque de escarnio y rabia—. Qué interesante.
Todo empezó a aclararse sobre cómo Sophia había sido secuestrada sin que nadie moviera un solo dedo. Una agencia de seguridad especializada y aprobada por el gobierno también funcionaba como una empresa de servicios de limpieza, operando en una doble función.
Irónicamente, esta agencia de seguridad de élite gestionaba toda la seguridad interna y externa del senador Bennett, haciendo que el secuestro no solo fuera impecable, sino también conveniente.
Al desplazarse por más fotos recibidas, la mirada fría de Kane se posó en la de la novia impostora. Con una sola mirada, supo que no era ella. Conocía su rostro como la palma de su mano.
Tal vez por años de estar planeando su dulce venganza, o por el hecho de que ella dominaba la portada de cada revista de celebridades, ya fuera por engalanar un baile de caridad, lanzar una nueva línea de cosméticos o simplemente por ser Sophia, la referente de la moda.
Llámelo infatuación o simplemente estudiar a su enemigo —en este caso particular, la hija de su enemigo— a distancia pero de cerca, Kane la conocía.
La novia impostora no tenía nada de la elegancia de Sophia. Podía detallar sin prisa las evidentes diferencias entre ambas mujeres.
Mientras que Sophia tenía una punta de la nariz pequeña y delicada con una ligera inclinación hacia arriba, la impostora tenía una nariz corta, ancha y chata. Otra diferencia evidente era la forma del rostro: el de Sophia tenía una forma de corazón perfectamente esculpida, mientras que la impostora tenía un rostro ovalado. Sin duda, el maquillaje y el velo de novia no hacían mucho por ocultar esta variación. Y luego estaban los ojos.
Kane recordó que consideraba que Sophia tenía los ojos avellana más sexis que jamás había visto. Parecían un pozo de miel cálida y matices de ámbar combinados en perfecta armonía. Sin embargo, incluso con los lentes de contacto de la impostora, jamás podrían compararse con la perfección de la naturaleza.
«¿Qué tan tonta puede ser la gente? ¿Acaso se han quedado ciegos de repente? —se preguntó Kane—. ¿No ven que la mujer que está al lado de ese imbécil de m****a es una farsa?».
Indignado y enfurecido por la desalmada avaricia de esta familia, Kane marcó el número de Derek.
El sonido de la música, el jolgorio y las ruidosas vitaciones lo saludaron cuando Derek contestó la llamada.
—Jefe, por favor deme unos segundos mientras salgo de este lugar tan ruidoso —suplicó Derek desde el otro lado con voz ligeramente temblorosa. Aunque estaba a kilómetros de distancia, aún podía sentir la aura peligrosa de su jefe a través de su respiración inquietantemente tranquila.
Kane permaneció en silencio, dando toques con los dedos en el reposabrazos, mientras su mirada helada no se apartaba del rostro de la belleza inconsciente.
—Jefe...
—¿Ya descubriste quién es la falsa novia? —dijo Kane con impaciencia, dejando ver su rabia en su profunda voz que ponía los pelos de punta.
—Sí, jefe. Es su hermanastra, la que llaman Nora Bennett.
—Nora... —El atractivo rostro de Kane se desfiguró—. ¿La hija podrida de la amante sinvergüenza?
—La misma manipuladora, señor. —Derek también expresó su repugnancia por la nueva novia.
—Qué original —se burló Kane—. La manzana podrida no cae lejos del árbol. De tal palo, tal astilla; ambas la escoria del siglo veintiuno.
Kane se levantó de su asiento, mientras la ira le hervía en las venas como lava ardiente. Tenía ganas de castigar a alguien por el dolor que Sophia estaba sufriendo en ese momento. Al echarle una mirada compasiva a su rostro maltratado, la furia creció en su corazón como una tormenta voraz.
«¿Cómo pudo haber estado tan ciega todos estos años? Seguro tuvo que haber alguna señal o algo que le dijera que su familia nunca la amó».
Kane tenía ganas de darle un puñetazo a la pared. Pero luego recordó que los Bennett eran muy buenos, si no excelentes, manipulando a la gente. Si Richard pudo engañar a su padre y despojarlo de años de arduo trabajo, lo que lo llevó a un derrame cerebral y a una muerte prematura, entonces engañar a su propia hija no era una tarea difícil.
Kane exhaló profundamente, liberando toda la rabia que llevaba dentro. Caminó lentamente de regreso a la cabecera de la cama y se sentó a su lado, mirando fijamente su rostro apacible. Una extraña sonrisa se dibujó en sus labios cuando un pensamiento le cruzó por la mente.
Todo lo que estaba sucediendo en la vida de Sophia parecía un déjà vu. Primero, la amante se roba el centro de atención, sin perder tiempo en tomar el lugar de honor de la verdadera heredera de la familia Bennett tras su muerte. Y ahora, la hija ilegítima desplaza a la hija legítima de la verdadera heredera para robarle a su endeble prometido y su fortuna. El ciclo perfecto de la vida para la basura de la tierra.
Pero en su codicia y egoísmo reside su karma: un hombre pusilánime, riqueza y poder. Les quitas estas tres cosas y quedarán incapacitados como perros sin dientes persiguiendo sus propias colas.
—El antídoto perfecto para el veneno de los Bennett —murmuró Kane entre dientes, soltando una risa amarga.
—¿Dijo algo, jefe? —preguntó Derek.
—Eh... no. —Kane había olvidado que Derek seguía en la línea—. ¿Qué hay del imbécil sin agallas que se hace llamar su prometido?
—Está actuando un poco raro, jefe. Parece algo tenso para ser alguien que se está casando con la chica de sus sueños. Si no supiera nada, diría que está al tanto del reemplazo.
—Por supuesto que lo está —se burló Kane—. Mantén vigilado a ese idiota y mantenme informado de cualquier novedad. Hablamos luego. —Kane finalizó la llamada.
En ese mismo instante, recibió otra llamada de su querida madre.
—Hijo, ¿dónde estás? —preguntó con cariño la voz de textura suave de una mujer al otro lado del teléfono—. ¿Estás bien? ¿Te pasó algo?
Sophia se estremeció ante la ferocidad de su voz. Sin embargo, esto no le impidió hacer frente a sus temores. Se le rompía el corazón y el cuerpo le dolía enormemente mientras miraba con furia al hombre responsable de su miseria.—¿Vas a negar que me mandaste secuestrar, torturar y casi matar?—¡Qué! No te des tanta importancia, Sophia —dijo Kane entre dientes apretados—. No eres tan especial y yo no soy tan descuidado. Reserva tu rabia para quienes te traicionaron; estoy seguro de que vas a necesitar todas las fuerzas que tengas.Con esas frías palabras, Kane se alejó de su lado y salió enfurecido de la habitación VIP, dando un portazo tan fuerte que hasta las bisagras se quejaron amargamente.Minutos después, un grupo de médicos y enfermeras entró a la habitación VIP para examinar a Sophia.Sophia sintió un gran alivio al ver esos rostros amables. No puso ninguna objeción mientras el médico jefe le examinaba los signos vitales, asegurándose de que estuviera sanando bien y no su
Una grieta profunda surcó la frente de Kane mientras se levantaba y abandonaba en silencio la habitación de Sophia, cerrando la puerta sin hacer ruido tras de sí.—Estoy perfectamente bien, mamá. No tienes de qué preocuparte —dijo Kane, sustituyendo su aura inicialmente fría y despiadada por un tono suave y afectuoso al responderle con calma a su querida madre.—¿Quién dice?«Aquí vamos de nuevo». Kane se masajeó la frente con leve frustración, lamentando al instante no haberle dejado una nota de voz a su aprensiva madre.—Kane Mitchell, ¿tengo que recordarte que eres el único hombre en mi vida? ¿Acaso pretendes abandonarme como lo hizo tu padre? Se suponía que regresarías a casa anoche después de tu viaje de cuatro días. Hice que los chefs prepararan tu plato favorito, pero nunca apareciste. Sin llamadas, sin mensajes de texto, sin nada. Me quedé despierta hasta tarde esperándote, muerta de miedo. Tu número no estaba disponible y, en un momento dado, lo apagaste. Llamé a Oliver y
Mientras Kane permanecía al lado de Sophia esperando pacientemente a que recuperara el conocimiento, Derek se convirtió en sus ojos y oídos en el mundo exterior del hospital.Siguiendo las estrictas instrucciones de su jefe, Derek contrató los servicios de un equipo fantasma compuesto por un rastreador, un hacker y un cazador feroz.Este letal equipo recibió dos datos fundamentales para llevar a cabo su misión: el número de matrícula del BMW en fuga y la ubicación del lugar del accidente. Financiados y dejados en libertad de acción, se lanzaron a la caza de los tres sospechosos criminales responsables del estado casi fatal de Sophia.En cuestión de horas, el BMW abandonado fue rastreado hasta Redgate City, a 100 km al norte del condado de Preston.Tras una investigación más profunda, el rastreador descubrió que no eran los únicos que buscaban a los criminales fugitivos. Otro grupo, igualmente bien financiado, estaba tras la pista de su objetivo.Cambiando las tornas sobre los seg
Pensando que era Ryan, Nora corrió velozmente hacia su vestidor y escondió el teléfono. Luego se dirigió a toda prisa hacia su peinador, tomó su barra de mentol para lágrimas, se la aplicó debajo de los ojos y corrió de regreso a la cama, casi tropezando en el camino. Se arrojó sobre el colchón justo a tiempo cuando la perilla de la puerta giró.—Vete, Ryan. Quiero estar sola —dijo Nora con voz fingidamente quebrada mientras la puerta se abría. Estaba de espaldas a la entrada, por lo que no pudo ver la sonrisa astuta que se dibujaba en el rostro de su madre.—Te mereces un premio Óscar a la mejor actriz de Hollywood, cariño —la elogió Vivian tras cerrar la puerta y echar el cerrojo.—Mamá... —Nora se giró de lado, un poco decepcionada al ver a su madre—. Pensé que era Ryan —se lamentó, bajando de la cama.—Tenías que haber visto a ese cachorro enamorado a punto de correr tras de ti si no lo hubiera detenido.Una fina sonrisa cruzó los labios de Nora mientras tomaba un pañuelo de
A la tía Diane se le cayó la mandíbula. Siempre supo que la anciana jamás había querido a su sobrina desde su nacimiento por el odio que guardaba hacia la madre de esta. Pero ahora Sophia estaba desaparecida y Vivian no había sido del todo sincera con sus afirmaciones. ¿Acaso no debería haber un mínimo de empatía?—Madre, ¿cómo puedes decir algo así? —El ceño fruncido del senador Bennett se profundizó.—¿Y por qué no lo haría, eh? Sophia es una niña mimada y tú eres la razón por la que estamos en este lío —arremetió la anciana.—Madre, por favor —intentó suplicar Vivian mientras sonreía para sus adentros. Estaba agradecida de haberse ganado por fin a la anciana matriarca de su lado. ¿Quién decía que la paciencia no era una virtud?—Sophia es un amor y Richard tiene razón —dijo Vivian, sosteniendo la mirada sombría de su esposo—. No debí decir todas esas cosas. Fue insensible de mi parte.—¿Más bien realista, si me preguntas a mí? Y no supliques en su nombre, nuerita. Si él puede
Dentro del amplio salón principal, algunos miembros de la familia, vestidos ya con ostentación para la ocasión, se sentaban en pequeños grupos cuchicheando entre sí.—¿Dónde está la novia? —era la pregunta en boca de todos.Mientras algunos parientes lejanos hacían un esfuerzo activo por obtener información sobre la desaparecida Sophia, otros simplemente se regocijaban en su repentina ausencia, haciendo suposiciones y falsas acusaciones.Se veía a varios hombres con trajes negros de vestir, que resultaban ser detectives, desplazándose de un lado a otro, hablando con distintos miembros de la familia y recopilando información.—Papá, ¿qué vamos a hacer? —Nora no podía contener las lágrimas que brotaban de sus ojos enrojecidos—. Han pasado más de catorce horas desde la última vez que vi a Sophia. Tengo mucho miedo.El acongojado padre estrechó a su segunda hija entre sus brazos.—No lo tengas, mi amor. Tu hermana aparecerá. Mantengamos la fe.—¿Y si...—Chist... nada de «y si».







