Memories of Rain〜春の雨が運んだ約束〜

Memories of Rain〜春の雨が運んだ約束〜

last update최신 업데이트 : 2025-05-26
에:  皐月紫音연재 중
언어: Japanese
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県内の進学校に通う一年生、鳴海漓音は小学校の頃から勉強はできるが、人と関わることを好まず、自分の世界へと閉じこもりがちだった。 このまま学生らしいことをすることもなく、そこそこの良い大学に進学し、できるだけ人と関わらない仕事に就くのだろう。 自分の将来は、こんなものだと達観する漓音は雨の中、一人で最寄り駅の桜の木を眺めていた。 そんな彼の前に一人の不思議な女性が現れ……。

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1화

Chapter.I

Del baño llegaba el sonido constante del agua cayendo. Era Adrián Vargas, dándose una ducha.

Eran las tres de la madrugada. Acababa de llegar. Olivia Muñoz estaba parada frente a la puerta del baño; tenía algo importante que hablar con él. Se sentía nerviosa, dudando si él estaría de acuerdo con lo que estaba a punto de decirle.

Cuando pensaba en cómo abordar el tema, escuchó un ruido extraño desde adentro. Agudizó el oído y entonces entendió. Se estaba... dando placer.

Los jadeos y gemidos llegaban uno tras otro, como martillazos crueles en su pecho. El dolor se expandió como una marea; sentía que se ahogaba en la angustia, incapaz de respirar. En realidad, ese día era su aniversario de bodas. Llevaba cinco años casada con él y nunca habían tenido intimidad.

¿Prefería hacerlo él solo antes que tocarla?

Conforme su respiración se aceleraba, Adrián dijo bajito, extremadamente cauteloso:

—¡Pau...!

Ese nombre fue el golpe final, el que la destrozó. Algo dentro de ella se derrumbó, haciéndose polvo. Olivia se tapó la boca con fuerza para no llorar, se dio la vuelta para huir, pero tropezó en el primer paso. Chocó contra el lavabo y cayó al suelo.

—¿Olivia? —Adrián todavía sonaba agitado desde adentro; se notaba que intentaba controlarse, pero su respiración seguía siendo pesada.

—Yo... quería usar el baño, no sabía que te estabas bañando... —mintió torpemente, aferrándose al lavabo con desesperación para intentar levantarse.

Pero cuanto más se apuraba, más patética se sentía. Había agua en el piso y en el mueble. Apenas logró ponerse de pie cuando Adrián salió. Llevaba la bata de baño blanca mal puesta por la prisa, aunque el cinturón estaba atado con fuerza.

—¿Te caíste? Déjame ayudarte —dijo, haciendo el intento de cargarla.

Las lágrimas de dolor le llenaban los ojos, pero aun así empujó su mano, sintiéndose humillada pero firme.

—No hace falta, puedo sola.

Luego, tras resbalar otra vez y casi caer de nuevo, cojeó apresuradamente hasta refugiarse en la recámara. “Huir”. Esa era la palabra exacta. En los cinco años que llevaba casada con Adrián, no había hecho otra cosa más que huir. Huir del mundo exterior, huir de las miradas curiosas de la gente y también de la lástima y la compasión de su esposo.

¿Cómo podía ser que la esposa de Adrián Vargas fuera una coja? ¿Cómo podía una mujer así estar a la altura de alguien tan brillante y exitoso como él? Y pensar que antes tenía unas piernas perfectas...

Adrián la siguió y, con un tono suave y de preocupación, dijo:

—¿Te lastimaste? Déjame ver.

—No, estoy bien. —Se envolvió en las sábanas, escondiendo su vergüenza junto con ella bajo la tela.

—¿Seguro que estás bien? —preguntó, genuinamente preocupado.

—Sí. —Olivia le dio la espalda y asintió con fuerza.

—¿Entonces nos dormimos? ¿No querías ir al baño?

—Ya se me quitaron las ganas. Mejor duérmete, ¿sí? —murmuró.

—Está bien. Por cierto, hoy es nuestro aniversario. Te compré un regalo, ábrelo mañana a ver si te gusta.

—Sí.

El regalo estaba en la mesa de noche; ya lo había visto. No necesitaba abrirlo para saber qué era. Todos los años era una caja del mismo tamaño con un reloj idéntico adentro. En su cajón, contando los regalos de cumpleaños, ya había nueve relojes iguales. Este era el décimo.

La conversación terminó ahí. Apagó la luz y se acostó. Olía al aroma húmedo del jabón, pero apenas sintió que el colchón se hundiera. En esa cama king size, dormía de un lado y él en el extremo opuesto; en el espacio que quedaba entre los dos cabían otras tres personas. Ninguno mencionó a “Pau”, ni mucho menos lo que estaba haciendo en el baño. Fue como si nada hubiera pasado.

Olivia se quedó acostada, tensa, sintiendo un ardor insoportable en los ojos. Pau. Paulina Castillo. Su compañera de universidad, su primer amor, su diosa inalcanzable.

Al graduarse, Paulina se fue al extranjero y terminaron. Adrián cayó en una depresión y se dedicó a beber diario.

Olivia y él habían sido compañeros en la secundaria. Admitía que desde esa época le gustaba en secreto.

En aquel entonces, era el más guapo de la escuela, el estudiante modelo y serio. Ella era una estudiante de artes; aunque también era bonita, había muchas chicas lindas. En una preparatoria donde las calificaciones lo eran todo, los de artes no destacaban tanto, e incluso algunos los veían con prejuicios.

Así que su amor fue platónico y solitario; nunca imaginó que algún día podría acercarse a él. Hasta que, graduada de la academia de danza y de regreso en casa por las vacaciones, se encontró con ese Adrián destruido.

Esa noche también estaba borracho, caminando en zigzag por la calle. Cruzó sin fijarse en el semáforo y un auto venía a toda velocidad sin tiempo para frenar. Fue ella, quien lo seguía preocupada, la que lo empujó para salvarlo. Pero el auto la golpeó.

Era bailarina. Ya tenía asegurada el ingreso a la maestría. Pero por ese accidente, quedó coja. Nunca más pudo volver a bailar.

Después, él dejó de beber y se casó con ella. Siempre sintiéndose culpable, siempre agradecido, siempre hablándole con suavidad, siempre indiferente, llenándola de regalos y dándole todo el dinero que quisiera.

Pero no la amaba. Creyó que el tiempo le daría calidez a su relación, creyó que el tiempo borraría el pasado.

Jamás imaginó que, cinco años después, seguiría teniendo a “Pau” tan grabada en su mente. Al grado de gritar su nombre mientras se daba placer a sí mismo. Al final, había sido demasiado ingenua.

No durmió en toda la noche. Leyó el correo en su celular más de cien veces. Era la carta de aceptación de una universidad en el extranjero para su maestría. Eso era lo que planeaba hablar con él esa noche: quería irse a estudiar fuera del país, quería saber si le parecía bien. Pero ahora estaba claro que no necesitaba preguntarle nada.

Cinco años de matrimonio, incontables noches dando vueltas en la cama... a partir de este momento, podía iniciar la cuenta regresiva. Cuando se levantó, fingió seguir dormida. Lo escuchó hablar afuera con Rosa, la empleada doméstica.

—Hoy tengo una cena de negocios, dígale a la señora que no me espere, que se duerma temprano.

Después de dar las instrucciones, regresó al cuarto y se asomó a verla. Seguía cubierta con las sábanas, pero las lágrimas ya habían empapado la almohada. Normalmente, antes de que se fuera a la oficina, le dejaba la ropa lista y combinada para que solo se la pusiera.

Pero esta vez no lo hizo. Fue al vestidor, se cambió solo y se fue a Graph Corporation. Solo entonces abrió los ojos, que sentía hinchadísimos.

Sonó la alarma del celular. Era la hora que se había fijado para estudiar el idioma.

Desde que se casaron, debido a su pierna, pasaba el 90% del tiempo en casa, sin salir. Tenía que dividir su día en bloques y buscar algo que hacer para matar el tiempo en cada uno. Tomó el celular, apagó la alarma y se puso a navegar sin rumbo por varias aplicaciones. Tenía la cabeza hecha un lío, no prestaba atención a nada de lo que veía.

Hasta que le apareció un video en Instagram. La persona en la pantalla le resultaba demasiado familiar...

Miró el nombre de la cuenta: @soypaucastillo. Maldito algoritmo... La fecha de publicación era de la noche anterior.

Olivia abrió el video. Sonó una música animada y luego alguien gritó:

—¡Una, dos, tres! ¡Bienvenida de vuelta, Pau! ¡Salud!

Esa voz... era la de Adrián.

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3 챕터
Chapter.I
春を感じさせない濁った空から、しとしとと、途切れることなく雨が降り続ける。 駅の裏手側にある古びたベンチに背を預け、一人の少年が空を見上げて座っていた。 高校指定の制服の上に濃紺のピーコートを羽織り、色素の薄いほっそりとした右手は時折り、ベンチに置かれたスマホを操作している。 ぽたり、ぽたりと、冷たい雨が左手に握られたビニール傘へと落ちてゆく音に少年は、じっくりと耳を傾けた。 |左右非対称《アシメントリー》――左眼側だけが極端に長い濡羽色の髪。 その合間からは、京紫色の瞳が覗く。 それは神秘的で、同時に伶俐な雰囲気を漂わせる。 彼の視線――その先には連日の雨に打たれ続け、少しずつ散りつつある、淋しげな一本の桜の木があった。 予報によれば、今週末には、強い雨と風が街を襲うはずだ。 おそらくはその時、ほとんど散ってしまうだろう。 小さく、か細い嘆息が、少年の口から漏れ出た。 駅の裏手にある桜の木は、少年が暮らす街の小さな観光名所となっている。 近年は桜の時期になると、雨が多くなるために、花見へとゆけなかった人達からも好評だ。 今も、電車を待つ人々が、無言のままに、雨に晒される桜の花を見つめている。 この季節だけは、桜を楽しめるようにと、駅の椅子もそっと向きを変えられていた。 少年は雨の日の桜が好きだった。 雨音が人々の|声《ノイズ》をかき消してくれて、雲の色も、葉を揺らす音さえも、どこか物悲しい。 瞬きを繰り返す間に、花弁が一枚、また一枚と剥がれてゆき、水溜りへと静かに沈んでゆく。 自分が居るその場所が、まるで世界から、隔離されているような気持ちになる。 だが、もうじき、駅の周辺は帰宅ラッシュで騒がしくなる頃だ。 そろそろ、帰った方が良いだろう。 黒いショルダーバッグを肩にかけると、少年は音さえも立てることなく、ベンチから静かに立ちあがった。 ――「もう帰っちゃうの?」 「えっ?」 まだ冷たい春の風が、暖かな生命の息吹を乗せた声を運んできた――。 振り返ると、黒いマキシ丈のワンピースが視界に映り込んだ。 胸元まで伸びたウェーブのかかった|白金色《プラチナブロンド》の髪が、空を舞う桃色の花弁の中で、ゆるやかになびく。 薄桃色の艶っぽく小さな唇が、悪戯っぽく弧を描い
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Chapter.II
「りっくんはさ、雨の日の桜のどこに惹かれる?」 「りっくんって……。そうだな――」 桜子と隣り合って座る漓音は、風と雨に晒されて、ひらり、ひらりと花弁を落としてゆく桜へと静かに視線を向けた。 「|単純《シンプル》に晴れの日みたいに周りが騒がしくないってのもあるし、物静かな空間が、一人で考え事をするのに適してるというのもある。でも、それ以上に僕には、この桜の在り方が気高いと思うんだ」 「気高い……?」 「うん、人生と同じだよ。こちらが特に何かをするわけでなくても、この雨や風のように生きていれば、多くの外圧や困難がふりかかってくる」 漓音は、ひとつ、ひとつ、ゆっくりと言葉を選びながら、ありのままの気持ちを紡いでゆく。 瞳に憧憬を滲ませ、達観するように切なげな横顔を、桜子は静謐な面持ちで見つめていた。 「それでも桜は誰にも頼ることも、助けてもらうこともなく、最後まで誇り高く咲いて、そして美しく散っていく。そんな姿が僕には、あまりにも眩しく思えるんだ――」 本当に不思議だった。 普段、家族や同級生とさえも話すことを避けがちな自分が、今日初めて出会った彼女の前では、こんなにも自分の中にある想いを言葉にして、伝えることができる。 もっとも、自分のような捻くれて利口ぶった人間が、雑に思考をこねくり回して吐き出した言葉を、彼女のような常に陽の光の側に立つ人が、どう受けとるかまではわからないが――。 「驚いた……。りっくん、詩人とか向いてるよ。私、ちょっと恥ずかしくなって来ちゃった」 「なんで桜子さんが恥ずかしがるんだよ、バカにしてる?」 「ち、違うよ! 本当に凄く素敵な感情の吐露だったと思うし……なにより嬉しかったよ!」 桜子は頬を真っ赤に染めあげ、うちわのようにした手でパタパタと扇いでいた。 「いや、御礼を言われる意味もわからないから」 「でもさ……りっくんって友達居ないでしょ?」 突如、放たれたあまりにも直球な一言に漓音は顔をしかめるも、事実なので反論はできない。 それに、友人と呼べる存在が居ない理由が、自分にあるということくらいは、とっくに自覚している。 「あ、ごめんね。でも、持ってる世界観、纏っている空気が人を寄せ付けない、必要としてない感じがして……まぁ、お姉さんは少し気になったのです」
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Chapter.III
「りっくんにはさ、りっくんのまだ知らない可能性が、いくらでもあるんじゃないかな?」 「僕が、まだ知らない可能性……?」 「例えばだけど、知ってるかな? アイスランドでは国民の約半分が、妖精を信じているんだよ」 「えっ? ちょっと待って、何のはな……」 「いいから聞く!」 「あ、はい……」 教師のように人差し指を立てた桜子より放たれる圧に、漓音は続く言葉を発することができなかった。 「他にもスパゲッティの怪物を信仰対象にしてる宗教だってある。イギリスのグラストンバリーには、魔法使いや妖精が暮らしてるとか。そして……なんと、北海道の小樽には、現地から魔法のかかった品々を仕入れて……魔女が販売してる店もあるらしいわ」 顔に、それこそ魔女のような怪しげな笑みを浮かべる桜子の口から語られるのは、どれも漓音が聞いたこともない、にわかには信じがたい話ばかりだった。 「僕が詩人なら、桜子は小説家に向いてるよ。それこそ、そんなの御伽話の世界じゃないか。それ、本当の話なわけ?」 「えっーと……多分?」 額に汗を浮かべた桜子は、少し困ったように、自信なさげな微笑みを浮かべる。 「いや、何で疑問形だし……」 「だって、私は……ここから動けないし実際には見てないもの……」 桜子の語気は、だんだんと弱く、頼りないものへとなってゆく。 彼女の過去を自分はあまりにも知らない。 こうして明るく振るまっているが、もしかしたら何かの病気や怪我で、あまり動き回れないのかもしれない。 二人の間には会話の糸口を探す、気まずい沈黙が走る。 それは自己紹介をする前に話題を探していた時のものとは別種のものだ。 沈黙を先に破ったのは、今回は桜子だった。 「とにかく! 世界には、まだ私達が想像もつかないようなことが、たくさんあるのです! こんなことも知らない、りっくんごときが達観するなんて百年早いのです!!」 「なんか、すごいディスられてない?」 「ふふん、私は、りっくんよりも遥かに長い年月を生きてきて、いろいろと知ってるからね」 「いや、そこまで年齢変わらないでしょ」 空気は変わったが、未だに心に汚泥が溜まっているような、言い表せない息苦しさがあるのも事実だった。 それでも、この時間を、このまま終わりにはしたくないと思
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