เข้าสู่ระบบPOV: HarperDesenvainé mi daga de plata. La hoja zumbó, cargada con mi poder. No había tiempo para el miedo. Solo para matar.Me abrí paso a través del caos. Cada corte era preciso, cada movimiento era fulminante. Pero la cantidad de lobos rabiosos parecía no acabarse nunca. No sentían dolor.—¡Todos los sanadores, retrocedan a la zona segura! —rugí a mitad de un corte—. ¡Inicien el cierre de emergencia ahora!Pero la toxina era demasiado rápida. Nuestros centinelas caían uno tras otro.Entonces apareció Julian. Se liberó a empujones de los centinelas que trataban de controlarlo y se arrojó entre las fauces de un lobo rabioso y yo sin transformarse. Se convirtió en mi escudo.—¡Julian, imbécil! —le grité, y le rebané la garganta al renegado—. ¡Vete de aquí!Iba a hacer que lo mataran. Otro de sus estúpidos y egoístas gestos de salvador.—¡No voy a permitir que te lastimen de nuevo! —gruñó Julian. Las garras infectadas le desgarraron el pecho y los brazos. El veneno se infiltró
POV: HarperPasaron tres meses desde que Julian intentó atacar al Alfa del Norte. La cumbre se canceló en ese entonces mientras se resolvía el juicio de Julian en el Alto Consejo.Pero las buenas noticias no tardaron en llegar.La Manada del Norte albergó una nueva cumbre de sanadores masiva en su vestíbulo principal. Las élites de todas las manadas de la región se reunieron bajo los candelabros de cristal y debatieron sobre los últimos avances de la ciencia licántropa.Yo acababa de terminar mi discurso. Una ovación ensordecedora me llenó de felicidad. Todos validaban lo que decía. Por primera vez en mi vida, ese éxito era cien por ciento mío. Contemplé los rostros desde el podio, con el corazón firme y el espíritu inquebrantable. Esa era mi victoria.—La investigación de la sanadora Quinn salvará miles de vidas —elogió el presidente del gremio a través del micrófono—. Esto es una verdadera revolución.Esbocé una sonrisa triunfal. Pero, de pronto, el caos estalló en la entrada p
POV: Tercera personaJulian apartó a los centinelas a empujones y cayó de rodillas frente a las puertas. El pavimento se le clavó en la piel, pero le importó poco o nada.Sostuvo el anillo de piedra lunar con las manos temblando... El anillo de Luna. Él mismo se lo había arrancado del dedo a Harper. Luego se lo había arrebatado a Chloe en un ataque de rabia al descubrir la verdad.—¡Harper! ¡Sé perfectamente que puedes escucharme! —le gritó a la fachada del edificio. Su voz se quebró bajo el viento invernal—. ¡Este es tu anillo! ¡Fui un imbécil al quitártelo! ¡Te lo estoy devolviendo!Arrojó su orgullo de Alfa a la basura. Se quedó arrodillado como un mendigo y se aferró a la poca esperanza que le quedaba.Media hora después, uno de los guerreros apareció por la puerta y arrojó una pequeña caja a los pies de Julian. Él la abrió, desesperado. Cuando vio lo que había allí, su corazón se detuvo.Era el anillo de Luna. Pero la joya en el centro estaba completamente muerta. Era solo u
POV: HarperLa luz de la luna se cortaba por los ventanales de mi despacho.El uniforme azul oscuro era digno de una Maestra Sanadora del Norte y se sentía como una verdadera armadura. Aquí, mi título me lo había ganado con sudor y sangre. No me lo regalaron por ser la compañera de alguien. Se me respetaba por mérito propio, sin tener que ser la sombra de un Alfa.Este era mi santuario. Mi dominio.Los informes de antídotos avanzados esparcidos sobre mi escritorio eran el testimonio de mi nueva vida. Habían pasado tres días. Tres días en los que me dediqué al trabajo para purgar cualquier rastro del vacío que él había dejado.Romper ese vínculo tóxico me cambió. Mi magia curativa fluía mejor y más pura que nunca. El peso que aplastaba mi alma por fin había desaparecido. Podía respirar. Mi fuerza vital volvía a pertenecerme. Ya no era el combustible para sus errores de «salvador».—Sanadora Quinn, la nueva fórmula es un éxito total —anunció mi sanadora asistente y dejó caer los re
POV: Tercera personaUn dolor profundo en el pecho doblegó a Julian. Un momento estaba de pie en la clínica, y al siguiente, su mundo entero se hizo trizas.El vínculo de siete años con Harper... no solo se había roto. Se había partido en dos como si lo hubieran cortado con un hacha.—¡Mierda! —Julian cayó de rodillas. Su aura de Alfa estalló con tanta inestabilidad que todas las ventanas de la habitación se reventaron en mil pedazos.Era una ruptura oficial y unilateral. Brutal. Quien la iniciaba no sentía nada. ¿Pero para el lobo abandonado? El dolor era una daga de plata que se retorcía en su alma. Era como si lo cortaran vivo.Luego, lo devoró el vacío. La necesidad de sentir a su compañera... se había esfumado.Julian regresó a trompicones al penthouse. El armario vacío le gritó en la cara que todo rastro de Harper había desaparecido.Un Acuerdo Oficial de Rechazo de Compañeros descansaba en el centro de la mesa del comedor. El pergamino emitía el tenue brillo de la magia d
POV: HarperRespiré hondo y continué con la entrega de mis archivos al nuevo sanador como si nada hubiera pasado.—Estos son los expedientes de los pacientes de alto riesgo. Presta especial atención a la toxicidad por plata... —Mi voz sonó con firmeza.Pero justo al terminar la reunión de la junta, las puertas del centro de sanación se abrieron de golpe.Julian entró con Chloe, que estaba débil, agarrada por la cintura. En la otra mano llevaba una pila de decretos oficiales de la manada.—Ya terminé la lista para el ritual del sábado —anunció con el tono de un comandante implacable, y azotó los papeles sobre cada escritorio—. Se trata de la vida de Chloe y de la estabilidad de mi lobo. Todos deben estar atentos.Julian miró a todos en la sala y se detuvo en mí. Caminó hacia mi escritorio sonriendo con arrogancia.—Harper —saludó. Su tono era educado pero denotaba su superioridad. El muy idiota creía haber descubierto mi supuesto juego de «hacerme la difícil»—. Tú eres la futura







