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Ya No Te Necesito, Alfa

Ya No Te Necesito, Alfa

โดย:  Phoenixจบแล้ว
ภาษา: Spanish
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Yo era una Omega y, contra todo lo esperado, resulté ser la compañera destinada del Alfa de la manada Silvermoon. Durante tres años cuidé cada palabra y cada paso que daba como Luna. Estudiaba de día y de noche hasta quedar agotada, consultaba con él cada decisión, pedía permiso para todo y me esforzaba por convertirme en la Luna que él esperaba que fuera. Aun así, nunca era suficiente. —Dependes de mí para todo —me reprochaba—. ¿Cómo esperas convertirte en una Luna de verdad? Deberías aprender de Sonya. Sonya Smith, su amiga de la infancia, era el ejemplo perfecto que, según él, yo debía seguir. Así que dejé de depender de él. Cuando unos renegados me hirieron mientras protegía a la manada y perdí a nuestro cachorro, me vendé sola y acudí por mi cuenta al centro de sanación. No corrí a buscarlo ni le rogué que me cuidara. Más tarde, cuando el dolor se volvió insoportable, me acurruqué a solas y apreté los dientes hasta perder el conocimiento. Mi compañero obtuvo lo que llevaba tanto tiempo exigiéndome… y se arrepintió. Durante años había deseado que yo dejara de necesitarlo. Pero cuando ese día por fin llegó, comprendió que verme capaz de vivir sin él lo estaba destrozando por dentro.

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บทที่ 1

Capítulo 1

POV: Olivia

—Luna, ¿de verdad tiene que operarse mañana? No es urgente —me explicó el sanador, aunque parecía incómodo al insistir—. Escuché que el Alfa regresará pronto. ¿Por qué no espera? Sus feromonas podrían ayudarla a recuperarse…

—No hace falta —lo interrumpí sin alzar la voz—. Puedo encargarme sola.

El sanador parpadeó, sorprendido. Todos en la manada sabían lo dependiente que era de mi compañero destinado, Luke Wilson, el Alfa de Silvermoon. Antes corría a buscarlo hasta por el rasguño más pequeño, como si no pudiera soportar nada sin tenerlo a mi lado.

Apenas salí del centro de sanación, vi una figura conocida que avanzaba hacia mí. Era Luke, y llevaba en brazos a una loba cubierta de sangre.

Sonya Smith.

La hija del Alfa de la manada Bloodmoon.

Nuestras manadas eran aliadas desde hacía años y peleaban juntas contra los enemigos que amenazaban nuestros territorios. Sonya llevaba mucho tiempo luchando al lado de Luke. Ella era todo lo que él quería que yo fuera.

Entonces vi el colgante que llevaba alrededor del cuello.

Yo se lo había regalado a Luke.

Él pasaba gran parte del tiempo patrullando las fronteras y eliminando a los renegados que amenazaban a la manada. Me aterraba pensar que algo pudiera sucederle. Por eso había entregado un cuenco entero de sangre de lobo a una bruja a cambio de aquel amuleto. Se suponía que aumentaba la fuerza de quien lo llevara y mantenía estable a su lobo.

Luke se había reído de mi preocupación cuando se lo entregué. Ahora se lo había dado a otra loba.

Cuando me vio, frunció el ceño.

—¿Qué haces aquí? —me reclamó con fastidio—. ¿Me seguiste otra vez? Olivia, ¿cuándo vas a dejar de perseguirme y empezarás a ocuparte de tus asuntos?

Lo había seguido tantas veces que su reacción no me sorprendió. Luke pensaba que aquello era otro de mis viejos berrinches, que había ido al centro de sanación por un simple raspón en la rodilla con tal de llamar su atención.

No intenté explicarle nada. Agarré el informe que todavía llevaba entre las manos y lo rompí en pedazos.

—No es nada grave —respondí sin mirarlo—. Solo es una molestia.

Uno de los fragmentos cayó cerca de sus pies. Luke se agachó para recogerlo y descubrió que mi operación estaba programada para el día siguiente. Se quedó inmóvil y levantó la mirada hacia mí.

—¿Qué es esto? —me preguntó mientras sostenía el papel entre los dedos.

—Una operación sencilla —le expliqué encogiéndome de hombros.

—Mañana estaré ocupado —respondió en un tono que no admitía discusión—. Aplázala un día. Te acompañaré después. Mis feromonas pueden ayudarte a recuperarte más rápido.

—Puedo hacerlo sola. No hace falta que te molestes. Gracias —contesté antes de poder contenerme.

Mi respuesta lo desconcertó. Se quedó mirándome como si no me conociera.

Antes me habría aferrado a su brazo y le habría contado hasta el último detalle. Le habría suplicado que me acompañara y habría buscado refugio en sus feromonas. Pero había perdido a nuestro cachorro y ni siquiera era capaz de decírselo. Iba a operarme sola y, aunque Luke se ofreciera a acompañarme, ya no lo necesitaba.

Le quité de la mano el pedazo del informe y lo arrojé a un contenedor cercano. Después respiré hondo para no perder la calma.

—Será mejor que cuides a Sonya —murmuré.

Callé antes de que la voz se me quebrara. Ya le había preguntado al Beta de Luke si había ocurrido algún problema en la manada, pero él me aseguró que Luke no tenía asuntos pendientes desde hacía dos días. Aun así, no había regresado a casa.

Ahora entendía la razón. Había otra loba que lo necesitaba.

—No pienses mal —me advirtió Luke mientras bajaba a Sonya con cuidado y seguía sosteniéndola por la cintura—. Se lastimó protegiéndome. El Alfa de Bloodmoon la envió para ayudarnos. No podemos dejar que se desangre después de todo lo que hizo por nuestra manada.

Sonya intentó mantenerse erguida, pero las piernas le temblaron.

—Alfa, estoy bien —aseguró con la voz débil—. Debería ocuparse de la Luna. El sanador está aquí y puede atenderme. Yo puedo cuidarme sola.

Luke la sujetó más fuerte antes de que perdiera el equilibrio.

—No. La operación de Olivia puede esperar —insistió sin apartar la mirada de Sonya—. Los renegados te hirieron con plata. Tu estado es grave.

Después volteó hacia mí y frunció el ceño otra vez.

—Sonya eliminó a otro grupo de renegados que amenazaba nuestro territorio —me reprochó—. Esa era tu responsabilidad como Luna, pero… olvídalo. En casa tenemos hierbas que aceleran la recuperación de las heridas. Prepara un tónico para Sonya y llévaselo.

Luke volvió a cargarla entre sus brazos y se marchó sin esperar mi respuesta.

Me ardieron los ojos, pero me obligué a sonreír y fingí que no me dolía. Siempre era lo mismo. Para Luke, yo nunca sería una Luna digna de Silvermoon.

No tenía la fuerza de Sonya. No era tan independiente ni tan resistente como ella. Tampoco podía luchar a su lado. Yo solo era una Omega y, por más que entrenara hasta el cansancio, jamás tendría la fuerza de una Alfa como Sonya.

Luke solo quería una Luna poderosa. Nunca veía que yo administraba bien la manada ni que los demás lobos me apreciaban. Tampoco valoraba mi talento para preparar medicinas ni recordaba a todos los miembros de la manada que había salvado gracias a mis conocimientos.

Nada de eso era suficiente para él.

Luke jamás estaría satisfecho con quien yo era.

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