Lía dejó escapar una risa amarga. Con los ojos enrojecidos, se secó las lágrimas con el dorso de la mano, temiendo que Alexander pudiera descubrir su fragilidad. Abrió WhatsApp, buscó el chat de Nicolás y lo bloqueó. Acto seguido, con determinación, redactó una breve publicación en sus redes sociales."A partir de hoy, ¡me dedico a arrancarme de raíz la espina que traía clavada en el corazón!"Instantes después, el celular comenzó a vibrar. En la pantalla destellaba la llamada entrante de su madre, Sandra.—¡Mira las cosas que publica tu hija! —comentó Sandra mirando la pantalla del celular de la empleada doméstica, revisando atónita la red social de Lía—. ¡Y nos tiene bloqueados para que no veamos la mayoría de sus fotos!A Lía le gustaba publicar fotos en las redes sociales. Jamás se había tomado la molestia de borrar sus publicaciones, pero sí solía restringir el acceso a sus padres para evitar reclamos. Sin duda alguna, esta vez se le había pasado configurar la privacidad. La emple
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