Victoria no se quedó de pie. Con una soltura que no correspondía a ninguna versión habitual de su compostura, se dejó caer en la misma banca de teca, justo a su lado, reduciendo la distancia entre ambos a unos pocos centímetros que el viento marino hacía parecer todavía menos. Tomaba del vaso de whisky sin pedirlo y le dio un trago largo, dejando que el calor del alcohol hiciera lo que hace el alcohol cuando uno lo necesita para algo más que el sabor. Y con el alcohol, inevitablemente, comenzó a aflojársele también todo lo demás. —¿Y tú? —soltó de pronto, mirándolo de perfil mientras agitaba distraídamente el hielo del vaso. —Si tu esposa no te respeta, ¿qué estás esperando? ¿Por qué no buscas a alguien más? Daniel mantuvo la vista fija en la oscuridad del océano, con esa serenidad que había aprendido a mantener independientemente de lo que ocurriera a su alrededor. —No lo sé, Rivera. No es tan simple. —¿"No lo sé"? —Victoria dejó escapar una pequeña risa incrédula, lade
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-10-18 อ่านเพิ่มเติม