—Una hora —repitió Kael, apartándose apenas de la puerta para dejarme espacio—. Después vamos a tocar, y vas a tener que despedirte otra vez. ¿Entendido, Mila? —Entendido —susurré, con la voz apenas audible, aunque cada palabra me costara un esfuerzo enorme. Kai abrió la puerta y me hizo un gesto suave con la mano, invitándome a entrar, como si aquello fuera, en su mente, el regalo más generoso que pudiera darme en el mundo entero. Crucé el umbral y cerré la puerta detrás de mí con las manos temblando sin control. Ahí estaba. Sentado junto a la ventana, con la espalda un poco encorvada y las manos libres apoyadas sobre las piernas, como si todavía no terminara de entender del todo dónde se encontraba. En cuanto escuchó la puerta cerrarse, giró el rostro hacia mí, y sus ojos, esos mismos ojos firmes que recordaba, se abrieron de par en par. —¿Mila? —su voz salió quebrada, insegura, como si no se atreviera del todo a creer lo que estaba viendo—. ¿Mila, eres tú? Por favor, dime que
Last Updated : 2026-09-22 Read more