SÁBADO 18, ABRIL, 2020. El chasquido de las cortinas al abrirse de golpe me arrancó del sueño con una violencia que no esperaba, y me incorporé a medias sobre el colchón, con el corazón dándome un vuelco antes siquiera de que mis ojos terminaran de acomodarse a la claridad de la mañana. —Arriba, dormilona —canturreó Cordelia, con una voz que no dejaba espacio para la pereza ni para las excusas—. El día más importante de tu vida no espera a nadie, ni siquiera a la novia. Parpadeé varias veces, todavía atrapada entre el sueño y la vigilia, hasta que la silueta de Cordelia terminó de definirse frente a la ventana, envuelta en una bata ligera y con el cabello recogido bajo un pañuelo de seda. A su lado, Daria se movía con esa discreción tan suya, sosteniendo entre las manos una bandeja cargada con el desayuno. —¿Qué hora es? —pregunté, con la voz todavía ronca, sentándome del todo mientras me apartaba el cabello revuelto del rostro. —Poco más de las ocho —respondió Cordelia, acom
Last Updated : 2026-09-20 Read more