VIERNES 20 DE MARZO DE 2020 Abrí los ojos antes de que amaneciera del todo, con el cuarto todavía en penumbra y el olor de los lirios flotando en el aire. Me quedé quieta un rato, mirando las molduras del techo y esperando que el peso de siempre me cayera encima; pero esa mañana solo llegó una calma rara, de esas que desconciertan cuando uno lleva días acostumbrado al dolor. Ayer me había reído con los dos, y aunque una parte de mí todavía se preguntaba si eso me volvía una traidora, la otra, la que había hecho la promesa, había dormido sin sobresaltos. Me levanté despacio y caminé descalza hasta el baño. Me lavé la cara con agua fría, con cuidado de no mojar la venda de la mano derecha, y me cepillé los dientes mirándome en el espejo. Las ojeras seguían ahí, pero más pálidas, y el ojo azul y el verde me devolvieron una mirada que casi no reconocí: despierta, firme, como si alguien hubiera encendido una luz por dentro. En el armario elegí una blusa de manga corta, de cuello redondo
Terakhir Diperbarui : 2026-08-28 Baca selengkapnya