En cuanto terminó de limpiar la mesa, el joven la rodeó por la cintura con un brazo. Lo miró con esa ternura apacible que la caracterizaba. Le acarició la espalda con suavidad, sin saber muy bien qué decir. Le sostuvo la mirada y, con una sonrisa, le revolvió el cabello corto y rebelde. —Feliz cumpleaños. Sin saber cómo reaccionar ante su dulzura, el heredero resopló y la pegó más a su cuerpo, dándole una orden con ese tono caprichoso que solía usar. —No quiero que vuelvas a dirigirle la palabra a Román. De hecho, no quiero que le hables a ningún otro tipo. Se limitó a asentir, mostrándose de acuerdo. Al verla tan dócil, él sintió que la boca se le ponía seca, así que la jaló para que se sentara en sus piernas y empezó a llenarla de besos por todos lados. Entre risas por las cosquillas y apenada, ella logró zafarse con un movimiento ágil. Se alejó de sus brazos y caminó rápido hacia la puerta. —Don Valentín está por llegar, mejor apúrate a cambiarte de ropa. Al ver cómo se le p
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-24 Mehr lesen