Al día siguiente, Nikolai despertó cuando el sol ya estaba muy alto. Hacía mucho que no dormía tan a gusto. Bostezó y estiró la mano hacia un lado de la cama. Estaba vacío. Se incorporó de golpe, aventó la cobija y se levantó tal como estaba, sin nada encima. Abrió la puerta de la recámara de un jalón, pero su cara de fastidio se suavizó en cuanto le llegó el olor a comida. Caminó hasta la entrada de la cocina y se quedó ahí, con los brazos cruzados, observando a la mujer que movía una olla con un delantal amarrado a la cintura. Como él le había destrozado la ropa, no tenía nada que ponerse; llevaba encima una de sus camisas, que le quedaba enorme y dejaba al descubierto sus piernas largas y blancas. Al verla, sintió un cosquilleo que le subió hasta la nuca. Inna escuchó ruido y volteó. Al encontrarlo ahí parado, completamente desnudo, con ese cuerpo perfecto que el sol volvía casi deslumbrante, giró la cabeza de inmediato y empezó a acomodar los trastes de la barra con torpeza.
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-29 Mehr lesen