Inna ya se había tapado con la cobija y estaba recargada en la cabecera. El pelo suave le caía sobre los hombros. Bajo la luz tenue, su cara tenía un tono limpio y claro, y lo miraba con calma. Nikolai se pasó la mano por el pelo. En los pocos pasos que lo separaban de la cama, por dentro estaba librando una guerra. Si no lo hacía... bueno, se moría de ganas. En ese tema siempre había sido como un niño consentido por los dulces que se le pegaban solos, acostumbrado a vivir metido en un tarro de miel. Desde que ella llegó, primero porque andaba de malas y no tenía cabeza para buscar a nadie, y segundo porque esta mujer lo traía colgado a cada rato, la verdad era que no le interesaba ninguna otra. Y con ella apenas habían sido unas cuantas veces. O terminaban a las carreras, o eran una batalla cuesta arriba. Así que, en el fondo, estaba sediento. Se detuvo junto a la cama. Ella no se movió. Sólo lo siguió con los ojos, sin miedo esta vez, pero con una pregunta callada que él no sup
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-04 Mehr lesen