El ambiente dentro del auto era tenso. Inna miró de reojo al hombre a su lado, que tenía mala cara, y comentó con calma. —Los libros dicen que no saber controlar las emociones es un síntoma de inmadurez. —¡Cállate! —¿No has pensado que, si sigues portándote tan indiferente, esa chica podría sentirse herida en serio? —¡Te dije que te calles! “Es obvio que su inteligencia emocional y su intelecto no van a la par. En el fondo, sigue siendo un chiquillo inmaduro”, pensó Inna. Ya era tarde y no había muchos autos en la calle, pero ella notó por el espejo retrovisor que dos vehículos deportivos los seguían muy de cerca. No sabía mucho de manejo, pero era obvio que no iban por el mismo camino de casualidad. Pasó un buen rato y los dos autos seguían ahí. Preocupada, se giró hacia él. —Los autos de atrás... El joven estiró el cuello lentamente, con la vista fija al frente y un destello de arrogancia indomable en la mirada. —No pasa nada, agárrate bien. El auto dio un giro brusco. Sin
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-19 Mehr lesen