Mga Nobela
Maikling Kwento

Mga Genre

Lahat
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Mga Tauhan

34
Amante×
Lahat
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
Ipakita pa

Kwento at Setting

31
Matrimonio×
Lahat
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
Ipakita pa

Tema

12
Lahat
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
Ipakita pa

Amante Matrimonio Maiikling Kwento at Nobela

Tuklasin ang koleksyon ng mga nakakaengganyong maiikling kwentong Amante Matrimonio, na may kapana-panabik na mga pangyayari at kuwentong madaling makuha ang iyong atensyon. Perpekto ito para sa mga mambabasang naghahanap ng mga kuwentong kayang basahin sa loob ng isang oras at mabilis ngunit nakakaengganyong babasahin online.
Tu Reemplazo Tiene un Nuevo Alfa - undefined nobela & mga-kwento
Rosemary
Me dieron una segunda oportunidad el día en que mi compañero eligió a otra loba por encima de mí. En mi vida anterior, había luchado por retenerlo. Rogué, discutí y me interpuse en su camino, solo para verlo culparme por todo lo que había perdido. El día de nuestra ceremonia de vínculo, me hizo pagar por haberlo amado. Esta vez, no lloré. No supliqué. Cuando quiso llevarla al Territorio Helado, yo misma le preparé la maleta. Cuando ella sonrió a sus espaldas y me llamó reemplazable, la dejé hacerlo. Si él la amaba tanto, yo me haría a un lado. Pero, el día en que por fin se dio cuenta de que yo ya no lo esperaba en el altar, yo ya había entrado en otra ceremonia, en otra manada, junto a un hombre que ni una sola vez me hizo sentir como segunda opción. Mi antiguo compañero creyó que yo estaba dándole una lección. Pero se equivocaba por completo… Me estaba liberando.
Me Arranqué la Marca del Alfa - undefined nobela & mga-kwento
Shenny
Hace media hora, mi compañero destinado finalmente se me propuso; celebraríamos una gran ceremonia de emparejamiento en medio mes. El momento que había esperado durante diez años finalmente había llegado. Pero justo en este momento, sucedió. Mi Alfa estaba sosteniendo a otra mujer mientras sus dedos acariciaban su piel. Su voz era suave, casi de adoración al hablarle. —Me arrepiento de todo. Si me quieres de vuelta, romperé el vínculo de compañeros con ella. Él no tenía ni idea de que lo estaba observando desde fuera de la ventana; estaba tan absorto en esa mujer que ni siquiera percibió mi olor. Justo en ese momento, lo comprendí: nuestro vínculo de compañeros, nuestros diez años juntos, pasaron por mi mente. Envié un enlace mental a mi madre y le dije que iba a romper el vínculo de compañeros con Mike. Luego volvería a la manada Deep Blue para dirigirla por mi cuenta. Mike nunca sabría que nuestra ceremonia de emparejamiento sería el día que me vaya.
Lo dejé y me llevé todo lo que me debía - undefined nobela & mga-kwento
Crimson R
Mi esposo estaba trabajando durante las fiestas, otra vez. Lo habían enviado fuera de la ciudad para supervisar una de las operaciones portuarias de la Familia y una serie de casas de juego. Por lo tanto, decidí comprar un boleto y sorprenderlo. Solo quedaban asientos en clase ejecutiva. Mirando el precio de cinco cifras, apreté los dientes y me gasté los ahorros de todo un año. Todo para que luego ni siquiera pudiera averiguar cómo bajar la maldita bandeja. La socialité sentada a mi lado soltó una risa fría. —¿Nunca has volado en clase ejecutiva? Forcé una sonrisa incómoda. —Disculpa. Tú debes de ser… importante. Tienes esa aura. —¿Oh, yo? No. El hombre que me mantiene es el importante. Alquilaría un jet privado si yo se lo pidiera. La clase ejecutiva es prácticamente rebajarse. Parpadeé. —¿Un… benefactor? Eso es raro. —Para nada. Soy su secretaria. Cometo muchos errores. Le cuesta una fortuna. Me grita hasta que lloro. Y luego, bueno… llorar lleva a otras cosas. —Ella guiñó un ojo—. Ya sabes cómo es. —Qué curioso —dije, con la voz tensa—. Mi esposo tiene una asistente que le ayuda a manejar las cuentas de los muelles. También se equivoca mucho. —¿Estás casada? Me recorrió de arriba abajo con la mirada. —Mi hombre tiene una esposa de tu edad. Dice que está harto de ella. Que tocarla es aburrido. Dice que es mucho más emocionante el simple hecho de apartarme el cabello de la cara. Se inclinó más cerca. —Le dije que quería verlo para Año Nuevo. Así que le dijo a la esposa que tenía que trabajar. En ese momento, el diamante en su dedo atrapó la luz. Era idéntico al anillo de boda que yo había perdido. El cuerpo se me heló. No. Matteo solo era un ejecutor de bajo nivel. Un simple soldado en el que la Familia confiaba ocasionalmente para hacer operaciones menores: envíos en el muelle, apuestas clandestinas, nada más. ¿Cuándo se convirtió en un Don?
Si volviera al pasado, tampoco te elegiría - undefined nobela & mga-kwento
Lisa
Fui sola al concierto de mi cantante favorito. En la parte de las dedicatorias, el corazón me latía con fuerza. Recé en silencio para que la suerte me escogiera a mí. Pero al siguiente segundo, en la pantalla gigante apareció mi esposo, que supuestamente estaba de viaje por trabajo, y a su lado estaba su primer amor, Patricia Castellón. —Quiero pedir una canción: "Volver al pasado", volver tres años atrás, cuando Nicolás jamás habría terminado con Patricia. El público estalló en aplausos y vítores, celebrando aquella historia de amor. Solo yo, entre la multitud, me quedé con el rostro empapado en lágrimas. En la siguiente ronda de dedicatorias, de pronto vi en la pantalla mi propia cara hinchada de tanto llorar. —Yo también quiero pedir "Volver al pasado", volver al momento en que nunca habría aceptado la propuesta de matrimonio de Nicolás Varas.
Arrepentimiento de Mi Esposo - undefined nobela & mga-kwento
Snail
En el tercer mes de mi embarazo, la amiga de la infancia de mi esposo mafioso regresó. Todos decían que si no hubiera sido por la repentina partida de Estela García tres años atrás, nunca habría sido yo la esposa de Mateo Pérez. Ahora que Estela había vuelto, debía cederle mi lugar. Evidentemente, Mateo pensaba lo mismo. Consintió que Estela me lastimara una y otra vez, y hasta mi hijo se convirtió en una víctima de su amor. Desesperada, tomé la decisión de marcharme y poner fin a toda relación con Mateo. Pero cuando desaparecí por completo de su vida, ese hombre comenzó a buscarme por todas partes como un loco.
Por fin me liberé de 10 años de pasado - undefined nobela & mga-kwento
Dolores Molina
Durante un evento de duración limitada, mi prometida y el tipo tóxico que se negaba a dejarla ir fingieron ser pareja. Habían acordado mantener la farsa durante una semana, pero él no dejaba de provocarla, empeñado en convertir aquel juego en una cuestión de orgullo. —Valerie, no me digas que ahora te dio miedo. ¿Qué tal si subimos la apuesta de verdad? Dijimos que jugaríamos a esto de por vida. ¡El primero que se eche para atrás es un cobarde! Todos creían que Valerie terminaría abandonando el juego por mí. Sin embargo, ella apretó los dientes y se negó a ceder. Lejos de poner fin a aquella farsa, decidió llevarla todavía más lejos y convirtió su relación fingida en un matrimonio de mentira. Durante las siguientes cinco Navidades, Valerie fue a pasar las fiestas con Grayson Huntington en lugar de acompañarme a mí. Este año no fue la excepción. Me quedé mirando otro mensaje de mi madre. Mamá: «¿Puedes traer a Val a casa esta Navidad? Me temo que el próximo año ya no estaré aquí para verla». Apreté el celular con fuerza. Aquellas palabras me pesaban más que las otras veces, porque sabía que mamá no me estaba pidiendo simplemente que llevara a Valerie a casa para las fiestas. Quería volver a verla mientras todavía tuviera tiempo. Cuando levanté la vista, Valerie acababa de entrar, cargada de regalos navideños. Sin percatarse de mi expresión, dejó las compras a un lado y empezó a comparar algunas prendas, sosteniéndolas frente a su cuerpo mientras pensaba en voz alta. —¿Qué tipo de ropa crees que le gustaría a la mamá de Grayson? Al ver que no le respondía, murmuró para sí misma: —Olvídalo. Mejor le pregunto directamente a Grayson. Después, se marchó tan absorta en sus compras que ni siquiera pareció notar mi silencio. La seguí con la mirada mientras se alejaba, entretenida con los preparativos para pasar otra Navidad con él. Entonces desbloqueé el teléfono y abrí una conversación que llevaba mucho tiempo sin tocar. Me quedé mirando la pantalla unos segundos antes de escribir: «¿Sigue en pie lo que me dijiste aquella vez? Ven conmigo a casa esta Navidad».
Mi menstruación expuso todo - undefined nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Fui su donna hasta verla embarazada - undefined nobela & mga-kwento
KarenW
Cuando tenía tres meses de embarazo, la supuesta hermanastra de mi esposo, el Don, apareció en mi puerta. Ruby tenía un vientre abultado que era imposible de ignorar. —Donna, ya que mi fecha de parto está tan cerca, pensé que deberías saberlo... el heredero del Don está en mi vientre. Ella puso todo frente a mí: fotos íntimas de ella y Caleb, registros de las transferencias de dinero semanales que él le enviaba, incluso la escritura de una mansión. Las fechas más antiguas se remontaban a la época en que perdí a nuestro primer bebé, cuando los médicos me dijeron que sería difícil para mí volver a concebir. Todos estos años, yo había estado soportando tratamientos de fecundación in vitro, intentando desesperadamente gestar a nuestro hijo una vez más... mientras él se divertía con su supuesta hermanastra. Bueno, si Caleb quería tanto a otra mujer, podía quedarse con ella. De todos modos, no tenía intención de quedarme. Ya estaba planeando mi partida.
Me Mandaste Lejos Para Estar Con Ella - undefined nobela & mga-kwento
Leticia Velázquez Morales
Después de pasar cinco años asignada a un proyecto lejos de casa, salí del aeropuerto convencida de que Pablo Alcázar cumpliría su promesa y me pediría matrimonio. Pero me recibió con el rostro impasible. —Perdóname. Antes de que pudiera reaccionar, continuó: —Yo manipulé tu traslado… Te envié a propósito a un proyecto remoto, en una zona desértica de gran altitud del noroeste, para que Verónica y yo pudiéramos estar juntos. Ella estaba embarazada y yo no veía otra salida. Permanecí en silencio, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre. Cinco años de tormentas de arena, veranos abrasadores, temperaturas invernales de hasta treinta grados bajo cero y jornadas infernales de dieciséis horas. Todo había sido una cárcel diseñada por él. —Eres dominante y agresiva. Temía que le hicieras daño —continuó—. No te lo cuento para que me perdones, sino para que tengas tiempo de calmarte y no armes un escándalo. Su voz estaba cargada de resignación. Retrocedí cuando intentó tocarme y sonreí entre lágrimas. —Pablo, lo nuestro pudo haber terminado con dignidad, pero tú lo convertiste en algo imperdonable.
Siete días con él, toda una vida sin mí - undefined nobela & mga-kwento
Sandra P.
A mi esposa, Waverly Gardner, le gustaba verme celoso. Decía que cuanto más me molestara que otros hombres se le acercaran, más claro quedaba que yo la amaba. Por eso, cada año, el día de nuestro aniversario de bodas, hacía que su mejor amigo, Tobias Lawson, ocupara mi lugar como esposo durante unos días. Mientras tanto, ella y sus amigos apostaban cuántos días aguantaría aquella situación. La primera vez que hicieron aquel juego, Tobias se puso mi traje hecho a la medida sin pedirme permiso y posó para unas fotos con Waverly. Le ordené que se lo quitara de inmediato, pero ella me besó y se echó a reír. Según Waverly, mi reacción demostraba que yo no podía vivir sin ella. La segunda vez, Waverly le cedió nuestro dormitorio principal a Tobias y me mandó al cuarto de invitados. Le exigí a Tobias que se fuera de la casa en ese momento, pero ella abrió la puerta y me aseguró que él solo iba a quedarse una noche. El año anterior había llevado a Tobias a una cena con los Gardner y le había dado mi asiento de siempre. Hasta les pidió a sus padres que lo trataran como a un yerno. Solo me sujetó para detenerme cuando me levanté de la mesa para irme. —Xavier, ¿de verdad tienes que armar un escándalo por cómo lo tratan mis padres? —me reprochó sin soltarme. Pero ese año, Waverly y Tobias fueron más lejos. Él entró en nuestra casa arrastrando sus maletas y sacó un juego de llaves nuevas. —Waverly me dijo que podía ocupar tu lugar como esposo durante siete días. No te vas a enojar conmigo, ¿verdad, Xavier? —me preguntó delante de todos, con las llaves en la mano. —Si de verdad me ama, se va a poner celoso —aseguró Waverly con una sonrisa mientras le pasaba un brazo por los hombros. Todos esperaban que yo explotara como en los años anteriores y que ella, entre risas, diera por terminado el juego. Pero esa vez volví a mi cuarto y empecé a empacar mis cosas. Antes de irme, puse mi anillo de bodas y la llave de la casa en la mano de Waverly. —Siete días me parecen pocos —le dije con calma—. Tobias puede quedarse con mi lugar de esposo para siempre.
Traición antes del parto: ¿yo soy la amante? - undefined nobela & mga-kwento
Nancy Young
En mi octavo mes de embarazo, mi esposo —agente de investigaciones— por fin logró sacar un poco de tiempo y me acompañó por primera vez al hospital para mi control prenatal. Pero apenas cruzamos la entrada, su teléfono satelital encriptado comenzó a vibrar con insistencia. El nombre en la pantalla apareció solo un instante, pero a él, que siempre se mantiene sereno, le bastó para ponerse tenso de inmediato. —Amor… hay una alerta roja. Acaba de aparecer otro fugitivo internacional. Yo… lo siento… Se le notaba la angustia. Con ese tono firme, propio de quien está acostumbrado a dar órdenes sin réplica, se disculpó a toda prisa… y se fue. Me quedé mirando cómo su todoterreno se alejaba a toda velocidad, hasta desaparecer. Para entonces, mis uñas ya habían destrozado el formulario del control prenatal. Con mi enorme vientre, salí a la calle, detuve un taxi y dije sin perder tiempo: —Hola, siga a ese vehículo. Ja… ¿un fugitivo con alerta roja? Vaya mentira más absurda. Ni siquiera la Oficina de Seguridad Nacional de mi padre recibió ningún aviso. Y él, siendo apenas un simple inspector que solo asistía en los casos… ¿qué “fugitivo” tan urgente tendría que atrapar? “Quiero ver con mis propios ojos quién es ese jefe que se atreve a darle una orden tan urgente”.
Huí antes de que él me convirtiera - undefined nobela & mga-kwento
Clara
—¿Estás segura de que quieres esto? —la bruja deslizó el vial por la mesa—. Una vez que lance el hechizo de desvinculación, tu conexión de compañeros destinados se disolverá a lo largo de diez días. En el décimo día, será permanente. No hay vuelta atrás. No lo dudé. —¿Tu nombre? —ella tomó su pluma. —Mara Voss. Su mano se congeló. Todos en la comunidad vampírica de Nueva York conocían ese nombre. Conrad Levin, el Príncipe del Dominio de Nueva York, un monstruo de ochocientos años que nunca había mostrado ni un rastro de afecto por nada, había anunciado hace tres años a todo el mundo sobrenatural que había encontrado a su compañera destinada. Una chica humana que portaba el tipo de sangre más raro que existía. Sangre dorada. Su nombre era Mara Voss. Extendí mi muñeca. La bruja comenzó su trabajo. Abrí mi teléfono y reservé un billete de solo ida a Praga. Con salida en exactamente diez días. Esta vez, Conrad nunca me encontraría.
Mientras Daba a Luz, Él Se Casó con Mi Hermana - undefined nobela & mga-kwento
Bonnie
El día del terremoto, mi hermana Elena me empujó desde el tercer piso; luego rompió a llorar y juró que solo había intentado salvarme. Todo el mundo le creyó. La única persona que se puso de mi lado fue Nicoló, el jefe mafioso más joven que había visto Sicilia en décadas. Me sacó entre los escombros con sus propias manos, me pidió matrimonio frente a todos y sentenció que, desde ese día, quien se atreviera a tocarme tendría que responder ante él. Dos meses después, quedé embarazada. Nicoló compró una isla entera y la cubrió de lirios, mis flores favoritas, todo para nuestra boda. Mi padre gastó una fortuna en un vestido de novia único, confeccionado exclusivamente para mí. Todos decían que yo era la mujer más envidiable de toda la familia. Pero cuando llegó el momento del parto, ambos desaparecieron sin dejar rastro. Mi padre me explicó que la familia tenía un trato crucial en juego. Nicoló besó mi vientre abombado, murmuró que volvería pronto y prometió traer regalos para mí y para nuestro bebé. Justo antes de que me llevaran en camilla a la sala de partos, un video anónimo llegó a mi celular. En las imágenes, Nicoló vestía el traje de novio. A su lado estaba Elena, con una mano reposando sobre su propio vientre embarazado y luciendo mi vestido de novia. Se aferraba al brazo de mi prometido, como si lo hubiera conquistado con total legitimidad. Al final del video, mi padre bajó el tono de voz y preguntó: —Si tú y Valentina solo mantienen un matrimonio de papel, ¿qué será del hijo que ella va a dar a luz? Nicoló guardó silencio durante dos segundos antes de responder con frialdad: —Valentina lo tuvo todo desde la infancia. Elena ha cargado toda su vida con la mancha de ser hija ilegítima. Su hijo no tendrá que vivir con ese estigma. Comprendí entonces que toda esa ternura nunca había sido para mí. Estaba destinada a Elena. Bien. Que se tengan el uno al otro.
Me enamoré del mejor amigo de mi padre - undefined nobela & mga-kwento
KarenW
Me había enamorado del amigo de mi padre. El hombre al que se suponía que debía llamar "tío", Kael Viremont. Durante un tiempo, pensé que él también me amaba. Incluso teníamos esta pequeña y tonta promesa: que si cumplía veintisiete años y todavía quería estar con él, entonces podríamos estar juntos, públicamente. Cinco días antes de mi vigésimo séptimo cumpleaños, lo escuché decir que nunca le había gustado. Que se iba a casar con su novia de la infancia. Y por si eso no fuera suficientemente cruel, planeaba usar la boda para cortarme de su vida definitivamente. Así que hice lo único que debí haber hecho hace mucho tiempo: aceptar que él y yo nunca perteneceríamos al mismo mundo... y desaparecí de su vida para siempre.
Desierto bajo el jacarandá - undefined nobela & mga-kwento
Jimena G.
Poseo un don secreto: cada vez que toco a otra persona, puedo ver en su interior el rostro de la persona que más ama. Todo empezó cuando Miguel Márquez se mudó a la casa de al lado, cuando teníamos siete años. Desde ese momento, yo era la única que ocupaba lo más profundo de su corazón. A los dieciocho, cuando me tomó de la mano, la persona que más amaba seguía siendo yo. A los veintidós, cuando me pidió matrimonio, seguía siendo yo. La noche de nuestra boda, mientras me besaba, también era yo. La mañana de nuestro tercer aniversario de casados, le estaba acomodando el cuello de la camisa. Mis dedos rozaron su nuez de Adán. Cerré los ojos por instinto, como hacía siempre, y vi dos rostros. Uno era el mío. El otro correspondía a una mujer completamente desconocida. Esa misma noche, el celular de Miguel recibió un mensaje: "Miguel, gracias por acompañarme hoy." A lo largo de veintiún años y más de cien mil veces que había tocado a otras personas, era la primera vez que ocurría algo así.
Después de Siete Hijos, Lo Abandoné - undefined nobela & mga-kwento
Isabella Solís
Cuando Jaime Rosales llevó al hospital a su séptima amante para que yo atendiera el parto, sus amigos apostaron a ver cuántos segundos tardaría yo en armar un escándalo. Sin embargo, ni siquiera cuando el llanto del recién nacido resonó en la sala de partos, nadie me oyó alzar la voz. —Jaime, ya es el séptimo. ¿No crees que esta vez Camila sí se enojó de verdad y decidió no volver a hablarte? Él respondió con indiferencia: —Ella no puede darme herederos sanos y yo necesito herederos para mi fortuna. Tarde o temprano iba a tener hijos con otras mujeres. Mejor que sean varios de una vez; así tendrá que aceptarlo. En ese momento salí con el bebé en brazos y, con la serenidad que exigía mi trabajo, anuncié: —Felicidades. Es un niño. Pesó tres kilos ochocientos gramos y tanto él como la madre están bien. Jaime sonrió, tomó al pequeño en brazos y me tendió un convenio de divorcio. —Fírmalo. Es solo una farsa para darle gusto a Valentina. Insistió en que me divorciara de ti antes de aceptar tener otro hijo conmigo. Si vuelve a quedar embarazada, tendremos ocho hijos. Pero, por muchos hijos que tenga con otras mujeres, tú seguirás siendo la señora Rosales. Nadie podrá quitarte ese lugar. Ya había participado en aquella farsa seis veces. Esta vez, firmé mi nombre sin vacilar. Tiempo después, acepté la propuesta de matrimonio de otro hombre. Jaime parecía haber olvidado que yo no era estéril. El problema era otro: los dos éramos portadores de la misma enfermedad genética recesiva. Cada embarazo entre nosotros implicaba un riesgo real de que el bebé naciera gravemente enfermo. Con un hombre que no fuera portador, yo sí podía tener hijos sanos. ¿Por qué estaba tan seguro de que criaría hijos ajenos únicamente para conservar el título de señora Rosales?
Noventa y Nueve Brazaletes de Esmeralda y un Divorcio - undefined nobela & mga-kwento
Victoria Guerra
Cada vez que mi esposo me era infiel, me regalaba un brazalete de esmeralda. En cuatro años de matrimonio, reuní noventa y nueve brazalete. Lo perdoné tantas veces. Esta vez se fue de viaje tres días. Al volver, me trajo una con esmeraldas AAAA, valuado en millones. Entonces lo supe: era hora de pedir el divorcio.
Tras su preferida - undefined nobela & mga-kwento
Gatoburbuja
Desde que me casé con Julián Mendoza, él puso punto final a todas sus andanzas. Para todos, yo era la mujer que había ‘domado’ al ‘playboy’, y mi vida familiar era la envidia. Hasta el día de nuestro noveno aniversario, cuando vi por accidente los mensajes en el grupo de chat con sus amigos: “Oye Julián, ¿qué tal la experiencia de ayer en el Bentley con tu compañera de universidad?” “Lo hemos probado en todos lados. Está locamente enamorada de mí.” Debajo había una foto íntima de ellos, y el grupo se llenó de comentarios calientes, felicitándolos entre risas y bromas. Miré la pantalla y un dolor punzante me atravesó el corazón. De pronto lo entendí: toda aquella felicidad a mi lado no era más que un montaje perfectamente preparado. Me quedé sentada, inmóvil, toda la noche, esperando su regreso. Cuando al fin Julián llegó, trayendo un pastel de celebración, no pude evitar soltar una risa fría. —Ya lo sé todo. ¿No te cansa fingir?
No Quedan Más Perdones - undefined nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
La Amante Favorita del Don Desapareció - undefined nobela & mga-kwento
Melissa Z
Soy la mejor falsificadora de arte y especialista en inteligencia de Chicago. Y me enamoré del hombre que lo poseía todo, Don Vincenzo Russo. Durante diez años, fui su secreto, su arma y su mujer. Construí su imperio desde las sombras. Pensé que recibiría un anillo. Después de todo, cada noche que estaba en esta ciudad, estaba enterrado dentro de mí, tomando su placer. Me susurraba que yo era suya y que nadie más se sentía tan bien. Pero esta vez, después de terminar conmigo, anunció que se casaría con la princesa rusa de la Bratva, Katerina Petrov. Ahí fue cuando lo supe. Yo no era su mujer. Solo era un cuerpo. Por una alianza, por ella, me sacrificó. Me dejó morir. Así que destruí cada pieza de la vida que me dio. Hice una llamada a mi padre en Italia. Y luego, desaparecí. Pero cuando el Don, dueño de Chicago, no pudo encontrar su juguete favorito... se volvió loco.
PREV
12
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status