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Enredo e Ambientação

52
Arrepentirse×
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Reconquista Desesperada
Arrepentirse
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Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
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Amigas Divorciadas
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Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
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Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

21
Giro Inesperado×
Todos
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
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Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Contos e Romances sobre Giro Inesperado com Arrepentirse

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¿Verdad o reto? Elijo marcharme. - undefined romance & romance
Bagel
Cada vez que jugaban Verdad o Reto, Clara, la amiga de la infancia de mi novio, lo retaba a gastarme la misma broma a propósito, y Ronan siempre aceptaba encantado: fingía pedirme matrimonio. La última vez, caí en la trampa. Extendí la mano, llena de alegría, pero un mecanismo oculto en el anillo se cerró de golpe y grité de dolor. Ronan y Clara se doblaron de la risa, sin prestar atención a mi dedo, que se puso morado por la presión. Luego de eso, Ronan me acorraló contra la pared y juró que ese año me pediría matrimonio de verdad. Por eso, cuando sus guardaespaldas me llevaron al club privado donde nos conocimos, me puse un costoso vestido de seda blanca, me arreglé el cabello y me maquillé con especial esmero. Incluso imaginé una y otra vez aquel momento tan emotivo, viéndome asentir y aceptar su propuesta. Pero, cuando abrí la puerta de la sala VIP con el corazón acelerado, alguien me arrojó a la cara una copa llena de vino tinto oscuro. El vino resbaló por mi barbilla y me manchó el vestido. La risa de una mujer estalló entre la multitud. —Te dije que Aurora vendría, ¿verdad? ¡Ronan, perdiste! Ronan se acercó con expresión resignada. Con una servilleta, secó suavemente mi rostro y habló con la misma dulzura de siempre. —¿Te arreglaste así solo para mí? Qué pena arruinar un vestido tan bonito. Hizo una breve pausa antes de continuar: —Clara me retó a apostar si tendrías el valor de venir esta noche a nuestro territorio. Yo aposté que sí vendrías. La apuesta era la siguiente: si no venías hoy, mañana te pediría matrimonio. Si aparecías, tendríamos que esperar otro año. Lo siento, cariño. Como viniste, supongo que este año no podremos casarnos. Lo miré a los ojos. Después de un largo silencio, le pregunté: —Entonces, ¿recuerdas qué día es mañana? Se encogió de hombros con indiferencia y sonrió. —Claro. Nuestro sexto aniversario. No podría olvidarlo. El vino descendía por mi clavícula, frío y pegajoso. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. De repente, todo aquello me pareció completamente inútil. Nuestro aniversario no significaba nada para él en comparación con sus bromas. Igual que yo. Nunca podría ganarle a Clara, su amiga de la infancia. Me quité de la muñeca la sencilla pulsera de plata que había llevado durante seis años. —Se acabó. Terminamos.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined romance & romance
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
El Alfa ruega por mi perdón - undefined romance & romance
Cocojam
Estaba preñada del heredero del Alfa Jaxon. Su amiga de la infancia, Hattie, se ofreció a llevarme al Centro de Sanación de la manada para un chequeo de rutina. En el puente sobre el río, la loba no desaprovechó la oportunidad. Dio un volantazo hacia la barrera de contención oxidada. Cerré los ojos y recordé mi vida pasada. No luché contra ella por el volante como lo hice en mi anterior vida, porque, aunque en esa ocasión evité el choque, ella salió volando del auto hacia las corrientes rápidas del río. Nunca encontraron su cuerpo. Mi Alfa aseguró que no me culpaba. Incluso molía hierbas raras a mano todos los días para calmar a mi loba, con los ojos llenos de emoción por nuestro cachorro. Pero el día que di a luz al cachorro, nos obligó a subir a su auto, pisó el acelerador a fondo y nos condujo hacia el mar. —¡Ella no habría muerto si no te hubieras vuelto loca de envidia y hubieras agarrado el volante! ¿Creíste que hacerte la víctima me engañaría, maldita asesina? —Con los ojos inyectados en sangre mientras impactábamos en el agua, añadió—: Te gusta fingir «accidentes», ¿verdad? ¡Entonces veamos si te encantan las profundidades del océano! Cuando abrí los ojos y salí de mis recuerdos, estaba de vuelta en el auto deportivo fuera de control por culpa de Hattie.
¡Nuestro Alfa es una Hembra! - undefined romance & romance
Bagel
—¡Me obligó! Esa noche, él me violó y me dejó preñada. Ante el Alto Consejo, en un juicio público transmitido en vivo para que el mundo entero lo viera, una Omega de bajo rango llamada Selena acunó su vientre y me acusó. —Intenté defenderme, pero su aura me paralizó. ¡Le rompió la pierna a un lobo que intentó detenerlo! Afuera del salón del Consejo, manifestantes furiosos agitaban pancartas y me tachaban de ser un monstruo que no podía pensar más allá de su pene. En la red, cada sección de comentarios se inundó con la misma exigencia: «¡MATEN AL ALFA!». Las acciones del Grupo Blackstone, el imperio que construí desde la nada, cayeron en picada. Incluso los Ancianos que yo había elevado al poder ahora se pisoteaban entre ellos para despojarme de mi título como Alfa. Cuando el presidente bajó su mazo para dictar mi sentencia de muerte, di un paso al frente y levanté las manos con lentitud para desabrocharme el traje. Todos estaban convencidos de que yo era un macho dominado por sus instintos. Ninguno de ellos estaba preparado para el secreto que estaba a punto de revelar. Un pequeño detalle biológico que acabaría con la mentira de esa Omega frente a todas las manadas del mundo.
Tarde para llorar mi muerte - undefined romance & romance
Alyssa J
La noche en que morí, mi familia celebraba el decimoctavo cumpleaños de mi hermana gemela, Elena, pues todos creían que moriría al día siguiente. Somos elfos. Mi padre trabajaba como guardián del clan y, cuando mamá dio a luz a Elena y a mí, dejó aquel puesto para dedicarse a cuidarnos. Deberíamos haber sido una familia feliz, pero una maldición lanzada por una bruja nos marcó desde el mismo día de nuestro nacimiento. Como Elena llegó al mundo un minuto antes que yo, fue ella quien cargó con todo el peso de esa condena. Se suponía que no viviría más allá de los dieciocho años. Desde el primer día, Elena se convirtió en el tesoro de la familia. Mamá y papá me hacían sentir como si siempre estuviera en deuda con ella. Cada vez que llegaba un juguete nuevo, era para Elena antes que para mí. Cuando nos compraban vestidos, también era ella quien elegía primero. Cada noche, mamá pasaba al menos una hora en su habitación antes de apagar la luz. Yo, en cambio, siempre me dormía sola. Una noche tuve una pesadilla y corrí descalza en busca de mamá. La encontré abrazando a Elena y ni siquiera levantó la vista. Lo único que dijo fue: —Vuelve a tu cama. No hagas escándalo. Intentaba convencerme de que era natural que la trataran con tanto cariño, porque estaba a punto de morir. Sin embargo, cada vez que fingía que no importaba, sentía cómo aquella astilla clavada en mi pecho se hundía un poco más. Finalmente llegó el día en que la maldición debía cumplirse y, por supuesto, ese mismo día un dolor insoportable en el estómago me golpeó con tanta fuerza que apenas podía mantenerme en pie. Mamá y papá no lo dudaron ni un instante. Me arrastraron hasta el sótano, me empujaron dentro y corrieron el cerrojo desde afuera. Me acurruqué sobre el suelo de piedra mientras el olor a humedad y moho flotaba en el aire, y golpeé la puerta una y otra vez con todas mis fuerzas. —¡Mamá, papá, me duele mucho el estómago! ¡Ni siquiera puedo levantarme! ¡Por favor, déjenme salir! Desde el otro lado de la puerta resonó una sola frase: —¡Tu hermana se muere después de esta noche! ¿No puedes esperar un solo día? ¡Solo un día! —Pero, mamá... tengo miedo. Nadie volvió a responderme. El sótano quedó en silencio. Sentí que los párpados comenzaban a pesarme. Mi último pensamiento fue: «Si yo fuera la que estuviera a punto de morir por esa maldición, ¿ellos también vendrían a abrazarme?».
Sí, todo se trata de la tarjeta de recompensas. - undefined romance & romance
Perfect Timing
La noche en que regresé de mi viaje de trabajo, me llamaron de la farmacia. Me dijeron que esa tarde habían rechazado mi tarjeta de recompensas cuando intentaron usarla y que debía recargarla. Adrian estaba en la cocina, completamente concentrado en preparar la cena. Le pregunté qué había comprado. Sonrió y sacó una caja de suplementos. —Últimamente trabajo hasta muy tarde. El corazón me ha estado dando problemas, así que compré unas vitaminas para fortalecerlo. No dije nada. Suspiró y sacó una tarjeta bancaria. —Ya sé que te importa mucho el dinero. Usé tu tarjeta de recompensas por accidente. Te lo devolveré diez veces. ¿Trato hecho? Normalmente, la habría aceptado. Esta vez, no. Solo lo miré. —Divorciémonos.
Me Mató para Salvarla - undefined romance & romance
Martha Ramos
Mi esposo, Gael Padilla, era un viajero de otro mundo. Yo vivía en un mundo menor regido por una trama predeterminada: cada persona desempeñaba un papel asignado por el destino, como si todos viviéramos dentro de una novela. A los viajeros como él no se les permitía enamorarse de los habitantes de esos mundos. Aun así, se enamoró de mí a primera vista. Y cada vez que sus sentimientos por mí se intensificaban, sufría un dolor tan fuerte como si le desgarraran el alma. Gael ya había soportado esa tortura noventa y nueve veces. Yo era agente de una unidad especial de la policía. Tiempo después, durante una operación de captura en el extranjero, me secuestraron y me llevaron a una base controlada por un grupo rebelde. Pasaba los días entre golpes, humillaciones y abusos. Incluso me trataban como un objeto y se ensañaban conmigo para dar rienda suelta a su sadismo. Cuando ya estaba al borde del colapso, recordé el método secreto que Gael me había enseñado para conectarme con su comunicador interdimensional. Cuando por fin logré activarlo, la conexión se estableció en modo silencioso, quizá debido a una interferencia. Yo podía escucharlos, pero ellos no podían oírme ni saber que estaba conectada. Gustavo, sin embargo, podía vigilar mi estado mediante el sistema de la misión. Además, el comunicador guardaba automáticamente en mi celular todo el audio recibido. Entonces escuché una conversación entre Gael y Gustavo Salas, su mentor. —Gael, ¿cómo pudiste ponerte en contacto tú mismo con esos rebeldes para que secuestraran a Sofía? ¿No decías que era el amor de tu vida? La voz de Gael sonó fría, sin una pizca de emoción. —En la trama original, Elena debía participar en esta operación, caer en manos de los rebeldes y soportar ocho rondas de tortura. Mi misión es asegurarme de que ocurra lo que estaba escrito. Si Sofía ocupa su lugar y pasa por las ocho rondas de tortura, la misión también contará como cumplida. —Sofía es la protagonista de este mundo. El destino la protege. No le va a pasar nada. Era la forma más segura de cambiar el destino de Elena sin hacer fracasar la misión. Cuando termine la misión, podré quedarme para siempre en este mundo. Entonces la compensaré por todo el daño que haya sufrido. Sentí que el corazón se me hacía pedazos. Y cuando mis captores volvieron a acercarse, dejé de resistirme por completo.
Mi Matrimonio, Su Lamento. - undefined romance & romance
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Sin Familia, Decían: Regresé Como Reina - undefined romance & romance
Rosemary
La noche de mi fiesta de compromiso, Luca Moretti se acercó a mí acompañado de su amor de la infancia. —Clara se manchó el vestido por accidente —dijo—. Préstale el tuyo por un rato. Luego añadió: —Todos saben que tú eres la protagonista de esta noche. No importa lo que lleves puesto. Ni siquiera me molesté en protestar. Para entonces, Clara ya tenía mi vestido en sus manos. Me quedé detrás de la puerta trasera, entreabierta, con un vestido negro prestado, mientras sus amigos reían y bebían whisky. —Luca, ¿tu verdadera prometida no se va a enojar? —preguntó alguien. Él apenas levantó la vista de su vaso. —Anna va a convertirse en una Donna. Tiene que aprender a comportarse con clase. Otro hombre soltó una carcajada. —Además, es huérfana. ¿Adónde podría ir sin ti? Luca sonrió. —Ella no puede dejarme. En realidad, no sabían que nunca había sido huérfana. Durante cinco años había ocultado el apellido Valenti porque quería que Luca me amara por quien era, Anna, no por ser la hija de los Valenti. Mi padre era el Jefe Supremo de la mafia, el hombre ante quien todos rendían cuentas en las reuniones de la Alta Mesa. Esa noche, dejé el anillo de esmeralda de los Moretti junto al libro de visitas y llamé a casa. —Papá, no voy a casarme con Luca. No vengas a Chicago.
Renací Para Salvarte - undefined romance & romance
Cocojam
Un cazador renegado en una misión suicida emboscó a Lucius Nightshade, el Progenitor Vampiro Original. Pero mi compañero de sangre, Julian Thorne, y sus guardias de élite no estaban allí. Se encontraban en un baile de máscaras a medianoche para jugar a ser los guardaespaldas de su amor de la infancia, Lilah. No invoqué el vínculo de sangre para llamar a Julian. En su lugar, con un embarazo de ocho meses a cuestas, me abalancé sobre Lucius. Sacrifiqué mi cuerpo para protegerlo de la mortal metralla de plata. Porque en mi vida pasada, sí invoqué el vínculo. Julian abandonó a Lilah, se teletransportó y salvó a Lucius. Por esa hazaña, se ganó una silla en el Alto Consejo y se convirtió en el Lord de su clan. Pero Lilah, furiosa por el abandono, huyó del territorio seguro en un ataque de ira. Al quedar sola y desprotegida, los peores enemigos de nuestro clan la descuartizaron. Julian no pronunció una sola palabra al principio. Pero el día de mi parto, me arrastró a la fuerza hasta la Celda de Luz Solar. Sus colmillos me rozaron la oreja, peligrosos y fríos. Sus manos temblaron con violencia sobre mis hombros, llenas de dolor y una rabia maníaca. —¡El Progenitor tenía muchos guardias de élite! ¿Por qué tuviste que llamarme a la fuerza? ¿Acaso soy solo un escalón para ti? No me amas. Solo querías el lujo de ser la esposa de un Lord, ¿verdad? Además, ¡Lilah no estaría muerta si no fuera por tus malditos celos! ¡Vas a sufrir mil veces peor que ella! Luego, sin piedad, nos empujó a mí y a mi recién nacido a la luz abrasadora del sol. Vi con horror cómo mi bebé se convertía en cenizas a mi lado. Cuando volví a abrir los ojos, el hedor a polvo de plata llenó el aire. Estaba de vuelta en el momento en que emboscaron al Progenitor Lucius.
Mi propia madre me llamó mentirosa - undefined romance & romance
Zafira
Para evitar que la acusaran de favoritismo, mi madre me obligó a participar en la jornada escolar de donación colectiva de sangre, a pesar de que padecía anemia severa. Después de que me extrajeran apenas cien mililitros, la vista comenzó a nublárseme. Extendí la mano hacia la aguja para detener el procedimiento, pero la joven enfermera me sujetó por la muñeca y me inmovilizó. —¿Solo llevas cien mililitros y ya quieres rendirte? Todos los demás estudiantes donaron cuatrocientos. —Miró mi rostro pálido con los ojos llenos de desprecio—. Donar sangre es un acto de honor. ¡Las personas egoístas como tú, que fingen estar enfermas para librarse, merecen que les extraigan el doble como castigo! A pocos metros de allí, mi madre me observaba con frialdad, con la decepción reflejada en el rostro. —Briana Hayes, ¿así es como te eduqué? Todos los demás donaron. No creas que porque eres mi hija eres especial. ¡Hoy completarás los cuatrocientos mililitros, aunque te cueste la vida! Jadeé en busca de aire mientras el corazón golpeaba mi pecho con tanta fuerza que sentí que estaba a punto de estallar. Cuando llenaron la tercera bolsa, mi visión ya se había vuelto completamente borrosa e, inevitablemente, me deslomé sobre el suelo. Mi alma comenzó a elevarse poco a poco mientras contemplaba a mi madre con culpa. Lo siento, mamá. De verdad no estaba mintiendo. Esta vez... en verdad ya no pude resistir más.
El Desfigurado Rostro de mi Venganza - undefined romance & romance
Vesper Shaw
Mi padre era Enzo Moretti, el Don de una de las familias mafiosas más poderosas de Nueva York, y yo era su princesa, su tesoro más preciado. Me mantuvo alejada de su mundo para protegerme, pero como no quería dejarme desamparada, organizó mi matrimonio. El novio era Leon Scott, hijo del hombre más rico de Nueva York. Guapo, millonario y una estrella en ascenso en el mundo de los negocios. Sobre el papel, era perfecto. Para nuestra boda, mi padre mandó traer desde Milán un vestido de diseñador hecho a la medida. Ese día tenía la prueba de vestuario. Cuando entré en la boutique nupcial, el corazón se me detuvo. Nicole Hill, el amor de la infancia de Leon, llevaba puesto mi vestido de novia. Al verme, Nicole sonrió con prepotencia. Luego tomó de la mesa un vestido barato de dama de honor, hecho de poliéster blanco, para empujármelo contra el pecho. —Ponte esto —dijo, alzando el mentón como si fuera la dueña del lugar—. Puedes usarlo para la ceremonia. Bajé la mirada hacia la tela endeble que sostenía entre las manos y luego volví a mirar a Nicole. Dije en voz baja: —Yo soy la que se va a casar. ¿Y me estás diciendo que use esto? Nicole rio con crueldad. —Haz lo que te dicen y no compliques las cosas. Leon ya dio la orden. Yo recorreré el pasillo hasta el altar en tu lugar. ¿Y tú? Quédate ahí como una buena dama de honor y limítate a cumplir con la formalidad. Durante unos segundos, no pude hablar. Saqué el celular y marqué el número de Leon. Sonó dos veces antes de que contestara. —Leon, sobre eso de que Nicole va a ocupar mi lugar en el altar... ¿No crees que me debes una explicación?
Odiada por el Don, Amada por el Magnate - undefined romance & romance
Serein M
Cuando una caída casi me hizo perder a mi bebé, mi esposo, Cassius, el Don más poderoso de Nueva York, estaba organizando una lujosa gala de cumpleaños para Camilla, su amor de la infancia. Lo llamé y le supliqué que me ayudara, pero él creyó que solo estaba montando un berrinche barato para llamar su atención y me colgó sin la menor consideración. Como su esposa, yo llevaba el honorable título de Donna. Lo que nadie sabía era que ni siquiera podía reunir mil dólares. Todo porque Cassius, con la excusa de «convertirme en una Donna digna», le había entregado a Camilla el control total de mi vida y de mis finanzas. Desesperada, le rogué ayuda a cualquiera que estuviera dispuesto a escucharme, pero, cuando por fin conseguí reunir el dinero, el corazón de mi bebé ya se había detenido. Después de despertar en aquella cama del hospital, regresé como pude al penthouse de Cassius para recoger mis pertenencias. Fue entonces cuando encontré el recibo de la subasta por el regalo de cumpleaños de Camilla: una mansión valorada en diez millones de dólares en Beverly Hills y una colección interminable de joyas hechas a la medida. En ese momento, la voz profunda y ronca de Cassius llegó desde el despacho contiguo. Estaba hablando por teléfono con sus subjefes. —Jefe, ¿es verdad que Scarlett estuvo en el hospital suplicándote que le dieras mil dólares? —preguntó uno de ellos con incredulidad. Cassius soltó una risa despectiva. —Scarlett es mi Donna. Mis hombres la vigilan las veinticuatro horas. ¿Cómo podría ocurrirle algo? —respondió con indiferencia—. Solo hace un berrinche de mierda para llamar mi atención. Camilla tiene razón. Últimamente la he malcriado demasiado. Después añadió con esa confianza que me daba asco: —Si Camilla no es estricta con ella, ¿cómo se supone que una huérfana se ganará el respeto de la Famiglia? Algún día entenderá que todo lo hice por su bien. Las lágrimas me recorrieron el rostro. A la mierda sus reglas. A la mierda ser su Donna. En cuanto el médico confirmó la hora de la muerte de mi bebé, tomé una decisión: desaparecería de la vida de Cassius y jamás regresaría.
Mi Novia Eligió a Mi Mejor Amigo - undefined romance & romance
Bernaldma Marín
Durante una reunión, Estrella Sánchez, mi novia, perdió una ronda de verdad o reto. Le empezaron a dar cuerda para que dijera diez cosas buenas de Sebastián Hernández, mi mejor amigo de la infancia. Ella respondió casi sin pensarlo: —Es extrovertido, guapo, está en forma, es atento y sabe consolar a los demás. Siempre está sonriendo, sabe tratar a la gente, es capaz y tiene buen gusto. Además, sabe cómo hacer feliz a los demás. En la siguiente ronda, Sebastián sonrió y le devolvió la pregunta: —Entonces dinos, ¿qué le ves de bueno a Daniel? Estrella me miró y se quedó paralizada unos segundos. Al final, solo dijo: —Es comprensivo. Alguien intentó aliviar la tensión con una sonrisa. —¿Y qué más? Estrella frunció el ceño y pareció pensarlo durante mucho rato, pero no logró mencionar una segunda cosa buena. En medio de aquel silencio incómodo, de pronto me sentí agotado. Ella y yo llevábamos siete años juntos y nuestra boda sería la semana siguiente. Sin embargo, después de pensarlo tanto, lo único bueno que había podido decir de mí era que era comprensivo. Esta vez, ya no quería seguir siendo el comprensivo de siempre.
El Alfa bailó con mi amiga y se arrepintió - undefined romance & romance
Stars
En la celebración de la manada, mi novio, el Alfa, pasó de largo frente a mí y sacó a bailar a mi mejor amiga, Serena. —No sabes bailar. No quería que hicieras el ridículo delante de todos. Si estás cansada, ve a sentarte por allá y descansa. Sus palabras sonaban llenas de preocupación, pero me hirieron profundamente. Él no tenía idea de que llevaba un mes entero preparándome para el baile de esa noche, de que ya había perdido la cuenta de cuántas veces me había caído ni de que tenía las piernas cubiertas de moretones a causa de ello. Antes de que pudiera decir una sola palabra, los dos ya se deslizaban por la pista de baile. Bailaban como si hubieran olvidado por completo mi existencia. No era la primera vez que Nathan me dejaba de lado por culpa de Serena. Sin embargo, no hice ninguna escena, sino que me limité a darme la vuelta y salí del salón en silencio. Esa misma noche, reservé mi boleto de avión y envié mi solicitud para abandonar la manada. En otro tiempo, había seguido a Nathan hasta esta lejana manada porque lo amaba. Ahora que ese amor se había acabado, también podía marcharme sin mirar atrás.
Elígela a ella y piérdeme para siempre - undefined romance & romance
Crystal K
En nuestra Alianza de Manadas, todo Alfa debe elegir a su futura Luna ante los ojos de todos. Para hacerlo, el Alfa debe tocar la Piedra Lunar Sagrada, la cual revela el lobo interior de su verdadera compañera. El aura más brillante y pura es la prueba irrefutable de la elección de la Diosa Luna. Durante las primeras nueve pruebas, estuve absolutamente segura de la fuerza de nuestro lazo. Estaba convencida de que mi loba interior brillaría con más intensidad que ninguna otra por Ronan. Sin embargo, cada una de esas nueve veces, y frente a la manada entera, él terminó eligiendo a Bianca: mi hermana adoptiva, una Omega. Justo antes del décimo y último intento, me confesó la verdad. —Voy a elegir a Bianca otra vez. —¿Por qué? —le pregunté, luchando contra el dolor agonizante de sentir cómo se me desgarraba el alma. —Porque se me concedió una segunda oportunidad —respondió él sin inmutarse—. En mi vida pasada, Bianca me suplicó que la escogiera al menos una vez; solo quería vencerte. Me negué. Poco después nos unimos como compañeros, pero ella se quitó la vida con acónito justo al terminar la ceremonia. En el pasado, ella recibió un golpe mortal de un lobo renegado para salvarme... Le debo la vida, Lyra. Te juro que la próxima vez te elegiré a ti. Pero el lazo entre compañeros destinados no es un juego que se pueda reiniciar a voluntad. Y él no era el único que recordaba el pasado. En nuestra vida anterior, Ronan se volvió frío y distante conmigo tras la muerte de Bianca. Incluso cuando ascendió como Rey Alfa, jamás volvió a ser feliz. Justo antes de morir, me juró: «Si existe otra vida, jamás te fallaré». Le creí. Pensé que en esta vida solo había habido una falla en nuestro lazo. Pero ahora estamos en la décima prueba: nuestra última oportunidad acordada para elegir a la Luna. Si él insiste en traicionar el lazo que la Diosa Luna nos otorgó, yo también seguiré el mandato divino... y me uniré a otro macho.
Me convertí en la Luna de su primo - undefined romance & romance
Asteria
Era la mejor sanadora de la manada. Podía curar cualquier envenenamiento. El Alfa Liam, quien agonizaba debido al acónito, me eligió como su compañera para librarse de la toxina. La noche de nuestra ceremonia de marcado, Camilla, la loba de la que estaba enamorado y quien también era la bruja que afirmaba poder salvarlo con sus pociones, se arrojó por un acantilado. Apenas terminé de purgar la toxina de su cuerpo, Liam me clavó una daga cubierta de acónito en el corazón. —¡Mataste a Camilla! ¡Que te entierren con ella! Su mirada era fría, desprovista de cualquier rastro de ternura. La manta de pieles sobre la que nos habíamos acostado momentos antes se convirtió en mi sudario. Tras mi muerte, arrojaron mi cuerpo a los páramos y lo dejaron a merced de los buitres para que lo devoraran por completo. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que el viejo Alfa de la Manada Luna de Plata vino en persona a mi cabaña para pedir mi mano en nombre de Liam. Miré al lobo, sentado rígido, con una clara reticencia reflejada en el rostro, y sonreí. —Quizás no sea capaz de purgar la toxina del cuerpo de Liam y no tengo ningún deseo de convertirme en su compañera. En cuanto pronuncié estas palabras, los ojos de una loba con aspecto preocupado que estaba cerca se llenaron de emoción. —¡Evelyn! Si no deseas convertirte en la compañera de Liam, ¿considerarías a mi hijo en su lugar?
Llegó su amor de infancia y yo me fui - undefined romance & romance
Sunnys
Había perdido la cuenta de cuántas veces Ethan me había rechazado cuando le pedía quedarme a dormir en su casa. —Ethan, eres un aburrido —protesté. El día anterior, había encontrado una marca en la puerta principal, una señal de las que se usan para indicar que en esa casa vivía una mujer sola. Me dio mucho miedo, así que acudí a Ethan y le pregunté si podía quedarme en su casa por unos días. Él se negó. —Te reservaré una habitación de hotel para esta noche. Su tono se suavizó al verme triste. —Es solo que no quiero renunciar a mi propio espacio tan pronto. Dame un poco de tiempo para acostumbrarme a la idea, ¿sí? Llevábamos tres años juntos y, sin importar a qué hora terminaran nuestras citas, él siempre me llevaba de vuelta a casa. Nunca me pidió que me quedara. No me hizo ninguna gracia, pero asentí y lo dejé pasar. Como todavía no era tan tarde, sugerí que fuéramos a ver la película que acababa de estrenarse. Ethan, en lugar de aceptar, miró la hora y me llevó rápidamente al hotel, visiblemente inquieto. Sola en la habitación, encontré en redes sociales una publicación de una nueva compañera de trabajo. «El aire acondicionado de mi casa se descompuso. Menos mal que tengo a quién acudir; si no, me derretiría». La foto detrás del texto mostraba la pared de la sala de Ethan, con su televisión al fondo. Sentí un nudo en el estómago. Me quedé mirando la imagen durante un buen rato. Cuando reaccioné, tenía el rostro empapado de lágrimas. Entonces, me quité el anillo de compromiso que Ethan me había dado. Un amor que había sido corrompido por algo podrido en su interior ya no era el amor que yo quería para mi vida.
Mi segunda vida: Dejando atrás al Don de la mafia - undefined romance & romance
Alone
El hombre al que más he amado en este mundo, Don Carlo Guardia, pasó diez años odiándome por culpa de su único y verdadero amor, Margarita Carrettiere. Nos atormentamos mutuamente hasta los últimos días de mi vida, cuando él dejó de lado todos los asuntos de su familia para cuidarme en mi lecho de muerte, dándome en la boca, una a una, mis uvas favoritas. —Giovannina, si la vida me diera otra oportunidad, desearía no haberte conocido nunca —me dijo con los ojos inyectados en sangre. Tres días después de mi entierro, Carlo se disparó en la sien frente a toda su familia, acabando con su vida junto a mi tumba. Cuando volví a abrir los ojos, lo primero que oí fue una acalorada discusión que resonaba en la sala del consejo de la familia. Una familia rival había reunido todas las pruebas de nuestra red financiera clandestina. Sus condiciones eran claras: para poner fin a esta guerra, debíamos entregar a uno de nuestros herederos para que fuera juzgado. En mi vida pasada, mi padre, Guglielmo Carrettiere, no pudo soportar la idea de sacrificarme, así que envió en mi lugar a mi hermana menor, Margarita, que padecía una enfermedad cardíaca. Ella falleció trágicamente, y Carlo me guardó rencor por su muerte durante el resto de su vida. Me puse de pie y hablé bajo la mirada atónita de los consejeros de mi familia: —Papá, por favor, entrégame a mí. Y en cuanto a la alianza matrimonial con la familia Guardia... que sea Margarita quien ocupe mi lugar. Ahora que tengo una segunda oportunidad, decido renunciar a Carlo y hacer realidad su deseo de estar con ella.
Dejé de ir tras su vuelo. - undefined romance & romance
Feath
Brandon Smith llevaba ocho años volando. Estuve con él desde que empezó como copiloto hasta que logró ascender a capitán. En el año más ocupado de su carrera, renuncié a mi trabajo y empecé a cocinar según sus horarios de vuelo. Solo una vez le hice una pregunta: —¿Podrías mostrarme algún día cómo se ve todo desde miles de metros de altura? Solo una vez, por favor. Brandon siguió comiendo. —El avión es un lugar de trabajo, no un parque de diversiones para ti. —Está bien —respondí. Desde entonces, nunca volví a mencionarle el tema. Hasta que una noche, mientras sufría de insomnio, encontré por accidente un álbum de fotos oculto y protegido en el teléfono de Brandon. El álbum contenía más de cuarenta fotos, todas tomadas desde su perspectiva como piloto. Había mares de nubes, atardeceres, arcoíris dobles después de una tormenta y hasta la Vía Láctea en el cielo nocturno mientras el avión volaba a miles de metros de altura. Todas las fotos se las envió a la misma persona, guardada bajo un emoji de oso. La más reciente era una foto del hermoso cielo al atardecer, tomada tres días antes. La mitad del sol asomaba entre las nubes. El mensaje que acompañaba la foto decía: "El cielo hoy está tan hermoso como siempre. La próxima vez que vengas, puedes sentarte en el asiento del observador. Desde ahí tendrás el mejor ángulo para ver el cielo". La persona del emoji de oso respondió con un emoji de abrazo y una frase corta: —Espera a que esté de descanso. Volví a dejar el teléfono de Brandon en su sitio, sin cambiar la contraseña ni borrar el álbum. Cuando salió el sol, me preparé un café como de costumbre y me lo tomé en silencio. Después, encendí la computadora y reservé un vuelo a Dalco. Después de ocho años, ya no tenía que perseguir las rutas de vuelo de Brandon ni esperar a que llegara la sus horarios de comida. Tampoco tenía que quedarme en una casa vacía mientras intentaba adivinar hacia qué destino volaba en ese momento. Ya que el cielo de Brandon se negó a aceptar mi presencia, echaría raíces en otro lugar y contemplaría ese atardecer por mi cuenta.
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