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Mujer Poderosa
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Rompehogares
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Vampiro
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Protagonista Animal
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Identidades Múltiples
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Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
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Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
Cuenta Regresiva×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Cuenta Regresiva Short Stories & Novels

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El Alfa que me dejó sin marca - undefined novels & stories
Rosemary
La ceremonia de marcado había llegado al momento en que debía entregarse la corona de Luna, pero mi compañero solo de nombre seguía negándose a inclinar la cabeza. Una vez que Drake Blackwood me mordiera el costado del cuello y completara la marca, nuestra sexagésima sexta ceremonia por fin se volvería real. Sin embargo, sus ojos permanecían fijos en el teléfono y ni siquiera me miraba. Todo porque su cuñada viuda, Scarlett Moore, había publicado una declaración de ruptura de vínculo una hora antes. Su difunto compañero había sido el hermano mayor de Drake. Según las leyes de la manada, Drake estaba obligado a protegerla. Adjunta a su publicación estaba la imagen de una reserva para un vuelo privado de la manada, que mostraba que aterrizaría en una hora. De pronto, Drake se levantó y anunció en voz baja a los ancianos y a los miembros de la manada que la ceremonia de marcado se pospondría. Luego me dejó allí sola, convirtiéndome en el hazmerreír de toda la manada. Con calma guardé la corona de Luna, con calma me disculpé con los invitados y con calma los despedí a todos. Después, abrí la publicación más reciente de Scarlett en el feed de MoonNet. En la foto, Drake estaba de pie a su lado, ofreciéndole una piedra lunar recién obtenida en una cacería. Esbocé una sonrisa amarga y contacté a mis padres biológicos a través del enlace privado de la manada. —Padre, madre, ahora estoy dispuesta a volver. Aceptaré la alianza de emparejamiento de la manada Frostvale.
La boda que me arrebató - undefined novels & stories
Michelle
Cuando sonaron las campanas de la boda, mi prometido, Adrian Moretti, había desaparecido. Era el Don de la familia Moretti y el hombre al que había amado durante siete años. Según la tradición de los Moretti, ese día debía ser reconocida como la esposa del Don. En cambio, estaba sola frente al altar. Al mismo tiempo, mi madre envió un video al chat familiar. En él, Adrian se arrodilló en el salón de banquetes contiguo y deslizó mi anillo en el dedo de mi hermana gemela, Livia Vale. Los familiares estallaron en aplausos. Mi padre sonreía a su lado. Livia lloraba apoyada en el hombro de Adrian, mientras él la consolaba como si siempre hubiera sido la novia. Me quité el velo, dispuesta a exigir una explicación, cuando mi madre me mencionó en el chat. "Elena, Livia es tu hermana. Siempre ha sido delicada y siempre ha cedido ante ti. Déjale esto solo por esta vez." La llamé con las manos temblorosas. —¿Por qué todos me ocultaron esto? —Porque tú y Livia han peleado desde que eran niñas. Si te lo hubiéramos dicho antes, habrías armado un escándalo. ¿Y si volvía a cortarse? —Tú estás sana. Más adelante podrás casarte. —Somos una familia. No armes un escándalo por un hombre. Sostuve el teléfono sin poder pronunciar una sola palabra. Así que no solo podían regalarle mi boda. También podían sacrificarme a mí por ella. En ese momento, rompí todo vínculo con ellos.
Capo, tu amor ya no significa nada - undefined novels & stories
Bagel
Después de que nuestro bebé muriera apenas tres días después de nacer, dejé de hacer todas esas cosas que tanto molestaban a Julian. Dejé de preguntarle adónde iba. Dejé de revisar a qué hora regresaba y, aunque pasara toda la noche fuera de casa, aprendí a dormir sin esperarlo. Cuando una bala perdida me rozó la muñeca durante un tiroteo en la calle y el médico me preguntó si debía avisar a algún familiar, mi respuesta fue sencilla: —No tengo familia. Una de las enfermeras me reconoció mientras terminaba de vendarme la muñeca. —¿Usted es la señora Marchetti, verdad? La caravana del señor Marchetti está estacionada abajo. ¿Quiere que vaya a avisarle? Bajé la mirada hacia las vendas. —No hace falta. Media hora después, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Julian entró vestido con uno de sus costosos trajes y se acercó a la cama con el ceño fruncido. —Estás herida —murmuró mientras miraba mi muñeca—. ¿Por qué no me llamaste? —Solo fue un rasguño —respondí—. El Capo tiene cosas más importantes que hacer. Mi indiferencia pareció irritarlo más de lo que habría hecho cualquier reclamo. Estaba a punto de responder cuando las voces apagadas de varios de sus hombres llegaron desde el pasillo. —¿Supiste lo de Mia? Parece que al Capo sí le importa bastante esa chica. —Se torció el tobillo en el casino y mandó tres camionetas blindadas para despejar toda la zona. Él mismo la sacó en brazos. Ni siquiera dejó que sus zapatos tocaran el suelo. La mandíbula de Julian se tensó. Después me miró de reojo. Estaba esperando lo de siempre: que perdiera la paciencia, le exigiera explicaciones y armara una escena en cuanto escuchara el nombre de Mia. Pero no dije una sola palabra. Me limité a permanecer apoyada contra la cama, tranquila, como si aquella conversación no tuviera nada que ver conmigo. Julian creyó que finalmente había dejado de causarle problemas. Lo que todavía no entendía era que yo ya me estaba preparando para desaparecer de su vida para siempre.
Después de fingir mi muerte - undefined novels & stories
Amaro Duero
Después de declararme ciento una veces a mi amor de la infancia, él terminó casándose con la mujer de sus sueños. Con el corazón hecho pedazos, tomé una decisión impulsiva, casarme con su hermano, quien siempre había estado enamorado de mí. Luego de casarnos, él me consintió en todo. Su amor era intenso, abierto, casi desbordante. Todos decían que yo era increíblemente afortunada por haberme casado con un hombre que me amaba tanto. Pero el día en que la mujer de su hermano y yo caímos al agua al mismo tiempo, lo vi con mis propios ojos, él, que ni siquiera sabía nadar, se lanzó sin dudarlo… pero no por mí. Nadó desesperadamente hacia ella, y bajo el agua le dio respiración boca a boca. Mientras yo luchaba por mantenerme a flote, rogando que me mirara aunque fuera una vez, él solo se preocupó por llevarla a la orilla, dejándome a merced del mar. Cuando apenas recobraba la conciencia en el hospital, escuché cómo él y su hermano acabaron a los golpes por quién se quedaría a cuidarla… y entre gritos, él le dijo lleno de dolor: —Me casé con Elena sacrificándome, solo para que no interfiriera en tu felicidad con Victoria. Déjame verla… aunque sea una vez, ¿sí? Y en ese momento fue entonces cuando lo entendí. Nunca nadie me había amado de verdad. Así que tomé una decisión. Contraté un servicio para fingir mi muerte y desaparecer para siempre. Pero cuando la noticia de mi “muerte” llegó a sus oídos, aquel hombre siempre frío y sereno apartó a Victoria, se inclinó y escupió sangre. Y en una sola noche, su cabello se volvió completamente blanco.
¡Mis padres pobres en realidad eran millonarios! - undefined novels & stories
Carmen M
En la noche de Navidad, mis padres seguían trabajando afuera, dejándome sola otra vez en casa. Pensando en que así había sido durante veinte años, ya no quería pasar sola y fría otra Navidad, así que tomé una torta navideña y fui a buscarlos. Para mi sorpresa, aquellos mismos padres que siempre decían que trabajaban sin descanso, bajaron de un carro de lujo, abrazando a un chico de mi edad, riéndose y charlando como si nada, camino a un restaurante carísimo. —Papá, mamá, ¿están seguros de que no pasa nada dejando a Estelita solita en casa? Mi mamá respondió sin darle importancia: —No importa, ya está acostumbrada. Mi papá, como si nada, dijo: —Ella no puede compararse contigo, tú eres nuestro tesoro. Me di la vuelta y me fui. Me estaban mintiendo diciendo que estaban pobres, esta vez no quiero su compañía ni un poco.
La jefa de la mafia: Una segunda oportunidad - undefined novels & stories
Eternity
En mi vida pasada, mi hermana Serena Vega huyó a Mónaco un día antes de su boda, y mi propia familia me obligó a ponerme su vestido antes del amanecer, tratándome como a una simple pieza de repuesto. Damian Lucchese, el despiadado y joven capo de la mafia de Nueva York, esperaba en el altar. En el instante preciso en que levantó mi velo y descubrió mi rostro en lugar del de ella, la aparente calidez de su mirada se congeló, convirtiéndose en un desprecio que marcó mi destino. Durante cinco largos años, fui su esposa secreta, atrapada en una jaula de oro y sombras. Los bajos fondos sabían que el temido jefe estaba casado, pero nadie conocía la identidad de la mujer. Mis propios padres, olvidando que fueron ellos quienes me obligaron a casarme, me reprocharon estar viviendo la vida que le correspondía a Serena y, para colmo, por no haber logrado retener el corazón de un hombre que nunca estuvo dispuesto a amar. Entonces, el pasado volvió a tocar a nuestra puerta: Serena regresó a casa, dispuesta a reclamar lo que creía suyo. Aquella Navidad, Damian organizó un viaje a su apartada finca en la montaña, llevándose con él a Serena y a mis padres. Cuando una feroz y brutal tormenta de nieve azotó la zona, bloqueando todos los caminos, sus hombres subieron a todos de emergencia al helicóptero. Nadie miró atrás. Nadie pronunció mi nombre. Morí sola, abandonada en esa casa congelada. Llevaba en mi vientre al hijo de Damian, un embarazo de tres meses que él jamás llegó a conocer. Pero el destino me ha concedido una segunda oportunidad. Cuando volví a abrir los ojos, el tiempo había retrocedido y Serena volvía a pisar Nueva York. Esta vez, no le rogaré amor a un hombre que me destruyó, ni buscaré la aprobación de una familia que me vendió. Solo cuando me marche para siempre de sus vidas y descubran el vacío que dejé, ninguno de ellos tendrá el derecho de suplicar perdón ni de arrepentirse. El imperio que construyeron sobre mis lágrimas comenzará a arder desde los cimientos, y esta vez seré yo quien dicte sentencia.
Firmó nuestra ruptura… mientras planeaba nuestra boda - undefined novels & stories
Bagel
Tras tres días sin dar señales de vida, mi prometido —el Capo de la familia Moretti— se fue de viaje con su asistente, Bella. Esperaba que, como siempre, yo me muriera de celos. Pero cuando regresó a Valmont un mes después… se encontró con alguien completamente distinta. Me pidió que le cediera mi oficina. No discutí. Recogí mis cosas y se la entregué. Para hacer brillar a Bella, me dejó en evidencia frente a un socio clave durante la reunión anual de la familia. No me defendí. Acepté el castigo sin decir una palabra. Cuando decidió ponerla al frente del negocio más rentable… tampoco reaccioné. Le entregué todos los documentos y me aparté. Bella sonreía con aire triunfante. —¿Ves? Te lo dije. —A mujeres como ella hay que saber llevarlas. Con un viajecito basta para que se asuste y vuelva dócil. Lucas se lo creyó todo. Incluso la elogió por su “gran intuición”. Después, en un gesto que jamás había tenido conmigo, prometió organizar una boda tan ostentosa que haría historia en el bajo mundo de Valmont. Pero había olvidado algo. El acuerdo de ruptura que firmó… justo antes de subirse al coche aquel día. Yo ya había cortado todos los lazos. Me iba. Y él… ni siquiera lo sospechaba.
Le di sus herederos y desaparecí - undefined novels & stories
Hyacinth
—La Luna quiere otro cachorro. Llevaste al primero en el vientre sin problemas. Puedes darle otro. Esas palabras decidieron mi destino: pasaría diez meses gestando un segundo cachorro para mi compañero destinado. En cuanto nació mi cachorra, el sanador cortó el cordón y se la llevó. Ni siquiera me permitieron tenerla en brazos. Mi segunda cachorra. Me la arrebataron antes de que pudiera verle el rostro. Todos en la manada sabían por qué. Años atrás, la Luna Seraphina había luchado junto al Alfa Lucian durante la guerra contra los renegados. Una espada de plata la había herido y le había arrebatado la posibilidad de tener cachorros propios. De no haber sufrido aquella herida, ninguna otra loba habría entrado jamás en la cama del Alfa. Yo menos que nadie. Puede que fuera la compañera destinada de Lucian, la loba a la que su lobo reconoció cuando nos vimos por primera vez, pero eso nunca me convirtió en su Luna. La manada solo veía en mí dos cosas: un linaje poderoso y un cuerpo fértil. Nada más. Yo era la forma más sencilla de darle a Seraphina los herederos que ella nunca podría gestar. Tres años atrás, di a luz al primer cachorro de Lucian. Tampoco pude tenerlo en brazos. El propio Lucian recibió al cachorro de manos del sanador y solo me dejó una advertencia: —Desde este momento, Seraphina es su madre. No hagas esto más difícil de lo necesario. Entonces todavía me quedaba algo de esperanza, así que le supliqué. Intenté levantarme de la cama para ir tras él, pero los sanadores de la manada me inmovilizaron mientras yo gritaba y le rogaba a Lucian que me permitiera ver a mi cachorro. Ese día aprendí la lección. Dejé de suplicar. Cada mañana iba a la residencia de la Luna y esperaba frente a las puertas con la esperanza de oír las risas de mi cachorro desde el interior. Al principio, Lucian me lo permitió. Hasta que Seraphina aseguró que el futuro Alfa necesitaba estabilidad. Según ella, oír a otra loba fuera de su hogar solo serviría para confundirlo sobre quién debía reconocer como su madre. Desde entonces, me prohibieron acercarme a él. Y ahora, tres años después, también se habían llevado a mi cachorra antes de que pudiera tenerla en brazos, al menos, por una sola vez.
Reemplazada en el altar, heredera - undefined novels & stories
Eternity
El día de mi boda, dormí durante seis horas dentro de mi camerino nupcial. Por lo que, cuando llegue a la capilla de la familia DeLuca, en el Valle de Hudson, Matteo ya había completado la ceremonia con su amiga de la infancia: Sofía Rinaldi, hija de una de las familias aliadas más antiguas de los DeLuca. Ella llevaba el vestido que yo había pasado seis meses diseñando, así como la tiara de perlas que las mujeres de la familia DeLuca habían heredado por h generaciones. Los aliados de Nueva York, Chicago y Sicilia habían presenciado todo, y nadie había reservado un lugar para la «verdadera novia». Matteo miró mi rostro pálido y explicó con calma: —Sofia puso el sedante en tu té —explicó Matteo con calma, mirando mi rostro pálido—. Ella solo quería tener una boda. La dosis era pequeña, así que no hay razón para convertir esto en algo más grande de lo que realmente es. Todos esperaban que yo, al ver aquello, montara una escena. Sin embargo, lo único que hice fue soltar un suspiro silencioso, mirando a Matteo con profunda decepción. Mi familia me había dado una última oportunidad para casarme por amor. Por lo que, ahora que todo había fracasado, no me quedaba más remedio que regresar a Sicilia, obedecer su decisión y heredar la familia.
No hay última oportunidad - undefined novels & stories
Molí
La noche que le declaré mi amor, mi novia no podía parar de llorar. Decía algo sobre haber visto el futuro y que necesitaba que hiciéramos un pacto. —¿Por qué? —le pregunté. Ella respondió: —No recuerdo bien, solo sé que en el futuro me arrepiento mucho. —Rafael, pase lo que pase en el futuro, ¿me prometes que me darás tres oportunidades? ¿Sí? Claro que se lo prometí. La amaba profundamente. Pero con el tiempo, ella pareció olvidar por completo aquella promesa. Hasta que la vi meterse con su asistente y entonces empecé a entenderlo. En el momento exacto en que firmé los papeles del divorcio, una voz conocida resonó en mi mente. Era la Lorena de diecinueve años. Lloraba, suplicando: —Rafael, me lo prometiste que me darías tres oportunidades. ¿Verdad?
El Castigo de la Diosa de la Luna - undefined novels & stories
Margot
—Selena, provienes de un linaje de rango demasiado bajo. ¡No mereces ser Luna! ¡Debes permitir que tu Alfa marque a su cuñada! Mi suegra me desprecia por ser una Omega de bajo rango. Cuando el hermano de mi compañero muere en un accidente, mi suegra quiere que permita que mi compañero, Eugene Latham, tenga cachorros con su cuñada, Kristy Unwin, porque ella tiene un linaje superior. De lo contrario, Eugene perderá el derecho a ser Alfa. Eugene me abraza y me dice con ternura: —Solo te amo a ti, pero entiende que la manada no puede quedarse sin un Alfa. En cuanto Kristy quede embarazada y yo me convierta en Alfa, anunciaré públicamente que eres mi Luna, ¿está bien? Como lo amo con toda el alma, decido creerle; sin embargo, cuando Eugene deja de limitar sus encuentros con Kristy a una vez al mes y soy yo quien pasa a verlo apenas esa única vez, me doy cuenta de que mi compañero ya no me pertenece. Cuando Kristy anuncia que está embarazada y que va a casarse con Eugene, descubro que yo era la única que no lo sabía. Se me parte el corazón cuando veo el anillo de la Luna brillar en su dedo. Si eso es lo que Eugene quiere, fingiré estar muerta y lo dejaré. Jamás regresaré.
La Falsa Traición, los Años Perdidos - undefined novels & stories
MIA
Cuando Samuel Ledesma trajo a su nueva amante a casa por décima octava vez y hicieron el amor frente a mí, yo solo me limité a recoger en silencio la ropa que habían dejado tirada por todo el suelo. Sabía que eso era su venganza. Hace cinco años, sufrió un secuestro y estuvo a punto de morir. A pesar de sus súplicas desesperadas, yo decidí romper con él y marcharme del país. Cinco años después, se convirtió en el presidente de una empresa que cotizaba en bolsa y usó su dinero para mantenerme a su lado como su asistente. Cada cierto tiempo, traía a diferentes mujeres a casa y me mostraba, justo delante de mí, lo enamorados que estaban, solo para humillarme. Pero él no sabía que la persona que lo salvó de los delincuentes hace cinco años fui yo, y que la que no ha podido olvidarlo durante estos cinco años también era yo. Hasta que esta vez, la mujer que trajo a casa fue mi prima Judith, a quien yo había financiado durante años. Cuando ella, con una sonrisa de triunfo, acariciaba su vientre y me dijo que estaba embarazada de Samuel, yo simplemente la felicité con calma. Luego me di la vuelta y marqué un número. —Hola, respecto al proyecto de apoyo médico en la zona epidémica del que hablamos antes, ya lo he pensado bien. Estoy dispuesta a unirme.
El príncipe que perdió su rosa - undefined novels & stories
Ada Smith
La noche de San Valentín, le mandé a Edmund una carta de divorcio. Al poco rato, el mayordomo regresó con su respuesta, escrita de su puño y letra. Dos palabras: “Qué bien”. La doncella que me acompañaba, la misma que vino conmigo al casarme, tenía los ojos rojos y estaba indignada por mí. —Siete años de matrimonio. Usted se arruinó la salud llevándole la casa, ¿y Su Alteza es capaz de ser tan cruel? Abrí la cortina del carruaje y dejé que entrara el viento helado. —Es que ni siquiera abrió la carta. El sello de lacre del sobre estaba intacto. No se había dignado a echarle ni un vistazo. En todos estos años, a mis cartas a la familia y a las cartas en que le decía que yo estaba bien, él siempre contestó lo mismo: «Qué bien.» Yo creía que, como príncipe regente, solo tenía cabeza para el reino y no le quedaba lugar para el amor. Hasta anoche, cuando pasé frente a su estudio. Lo vi enmarcar como si fuera un tesoro una hoja que su amiga de la infancia había dejado a medio escribir y tirado, y guardarla en un compartimento secreto. En sus ojos había un cariño y un cuidado, una luz que en estos siete años yo nunca le había visto. Fue entonces cuando entendí que siete años de dejarme el alma por él no valían lo que una gota de tinta que otra persona dejó caer sin pensar. Cerré la cortina y dejé afuera las luces de la ciudad. Nunca más volvería a mirar Castelora ni sus romances.
El Príncipe Vampiro Me Traicionó - undefined novels & stories
Bagel
En nuestro quinto aniversario de bodas, me acurruqué entre los brazos de mi esposo vampiro, Alaric, y le ofrecí el cuello para que siguiera besándome con ternura. Aguanté la respiración mientras buscaba a tientas en el bolsillo el cristal de la prueba de embarazo. Emitía un brillo tenue, pero el resultado era claro: positivo. Había guardado la noticia como la última sorpresa de la noche. Íbamos a tener un hijo mitad vampiro. Entonces Roman, el confidente de Alaric, habló en la lengua antigua de los vástagos. —Alteza, ¿y qué hay de Elise, su hermosa amiga de la infancia? —preguntó Roman con una sonrisa pícara—. ¿Esa vampira de sangre pura lo deja satisfecho? Alaric se rio con ganas y sentí su pecho vibrar contra el mío. No pude evitar estremecerme. —Es como el fuego: salvaje y ardiente —respondió Alaric en esa misma lengua—. Cuanto más fuerte la muerdo, con más ansias se entrega. Alaric seguía pasando un dedo sobre las marcas de sus mordidas en mi cuello, aunque su mirada se había perdido en algún punto del lugar. —Solo asegúrense de que esto no salga de aquí —les advirtió—. Estaría acabado si mi querida esposa se enterara. Los miembros del clan se rieron entre dientes y alzaron sus copas llenas de sangre, prometiendo guardar el secreto. Me quedé rígida entre los brazos de Alaric. Todos parecían haber olvidado que mi familia pertenecía a la nobleza humana. Durante generaciones, sus miembros se habían casado con vástagos, así que yo dominaba su lengua antigua. Había entendido cada palabra. Me obligué a conservar la calma y mantuve mi sonrisa de anfitriona perfecta, aunque la mano con la que sujetaba la copa empezó a temblarme. Alaric debía de creer que, si descubría la verdad, me pondría a llorar y le exigiría una explicación por tratarme así, como ya había hecho otras veces. Lo que no sabía era que todo había cambiado. Para mí, nuestro matrimonio ya había terminado. Dejé la copa sobre la mesa, saqué el teléfono y le envié un mensaje a mi padre: «Papá, perdí la apuesta. Vuelvo a casa para hacerme cargo del patrimonio familiar».
Me perdiste, hermanastro - undefined novels & stories
Bonnie
Cuando tenía diez años, mi madre se casó y entró en la familia Corleone, y yo la seguí hasta esa casa. Antes de que Vincent Corleone aprendiera a odiarme, alguna vez me había tratado como a una verdadera hermanita. Después, se convirtió en la persona que más daño me hizo. Él creía que mi madre había llevado a la suya a la muerte, y desde ese día se aseguró de que yo pagara por ello. Humillaciones, desprecio, crueldad… nunca me ahorró nada. Entonces Leo Moretti, el amigo más cercano de Vincent, me confesó que me amaba. Pensé que era mi salida. Sin embargo, me equivoqué. La mañana después de entregarle mi primera vez, lo escuché hablar con Vincent detrás de una puerta entreabierta. —Conseguí las fotos de su primera noche —dijo Leo en voz baja—. ¿De verdad vas a hacerlas públicas? La voz de Vincent fue tan fría que me heló la sangre. —Ella le debe una vida a mi madre. Si no puedo cobrársela de esa forma, entonces me aseguraré de que pague de otra manera. Quiero verla destruida. Fue en ese momento cuando lo comprendí: la ternura había sido falsa, y el amor… una trampa. El hombre en quien más había confiado había estado esperando desde el principio para destruirme. Lo que ellos no sabían era que, dos semanas antes, yo ya había recibido una invitación del profesor Evans, del instituto internacional de investigación médica más importante del mundo. Así que esta vez fui yo quien se marchó primero. Y nunca pensaba volver.
Nunca supo de mi embarazo - undefined novels & stories
Eternity
Damián empezó a notar que dejé de contarle todo. Cuando compraba joyas nuevas, ya no le pedía su opinión. Cuando llegó la gala anual de la familia Blackwood, asistí sola. Cuando necesité una cirugía en el hospital privado de la familia Blackwood, organicé todo por mi cuenta. Ni una llamada. Ni un mensaje. Ni siquiera una nota para él. Cuando Damián finalmente se enteró, frunció el ceño. —¿Por qué no me lo dijiste? Dame tu expediente. Haré que alguien se encargue de los trámites. La respuesta salió de mis labios sin que siquiera tuviera que pensarlo. —No. Ya me encargué. No quiero molestarte. Gracias. Las palabras quedaron suspendidas entre nosotros. Por un momento, ninguno de los dos habló. Porque apenas dos semanas atrás, no podía ni siquiera decidir qué collar usar para un evento familiar sin preguntarle a Damián. Le escribía mensajes durante el almuerzo. Lo llamaba solo para preguntarle cuándo volvería a casa. Cada pequeña decisión de mi vida giraba en torno a Damián Blackwood. Pero ahora, no le contaría cómo me sentía mientras él estaba demasiado ocupado escuchando a Clara, ignorando por completo el hecho de que yo estaba enferma y lo necesitaba a mi lado. No le diría que estaba embarazada. Y pronto, tampoco le diría que me iba.
La Luna Desaparecida - undefined novels & stories
Bagel
En el aniversario de nuestra unión como compañeros, mis piernas rodeaban a mi Alfa, Adrian, mientras compartíamos un beso profundo. Mis dedos rozaron el bolsillo oculto de mi vestido de seda, mi mano se apretó alrededor de la prueba de embarazo que había escondido allí. Sentí el leve aleteo de una nueva vida dentro de mí, estaba planeando darle esta sorpresa como el final perfecto para nuestra velada. Justo entonces, el Beta de Adrian, Ethan, habló en voz baja y burlona, usando la Lengua Antigua. —Alfa, esa cuñada tuya... la loba recién madurada, Zoe. ¿Qué tal estaba? La risita baja y sugerente de Adrian llegó a mis oídos, silenciosa pero penetrantemente clara. Respondió en la misma lengua antigua. —¿Has probado los frescos chiles maduros? Son picantes, con un buen toque de sabor. Su palma aún acariciaba mi cintura, pero su mirada se había desviado a otro lado. —Solo guarda silencio. Si mi Luna se entera, se acabó. Los otros Betas soltaron risitas cómplices, alzando sus copas en una promesa silenciosa de guardar el secreto. Pero un escalofrío me recorrió el cuerpo, y mi loba interior se aquietó, como si hubiera muerto. Él no sabía que yo había estudiado la Lengua Antigua para mi investigación sobre el trauma de los hombres lobo. Entendía cada palabra. Contuve las lágrimas, obligándome a mostrarme impasible, manteniendo la compostura que se esperaba de una Luna. En lugar de enfrentarlo, envié un mensaje protegido mágicamente a la Anciana Slone de la Asociación de Sanadores de Hombres Lobo, aceptando la invitación que me había extendido. En tres días, me uniría a un programa de rehabilitación de hombres lobo de alta seguridad como su nueva Terapeuta Principal y desaparecería para siempre del mundo de Adrian.
El día que murió Scarlett Moretti
 - undefined novels & stories
Bonnie
La noche antes de mi boda, descubrí que estaba embarazada. Esa misma noche, descubrí que mi prometido ya había elegido a otra mujer para que le diera su primer hijo. Adrian DeLuca, heredero de un imperio de la mafia y el hombre que una vez juró que yo era la única mujer a la que amaría, volvió a casa con el perfume de ella impregnado en la ropa y me dijo, como si fuera lo más normal del mundo, que no era más que un acuerdo médico. La viuda de su amigo fallecido necesitaba un heredero y, después de que yo no lograra darle uno tras sesenta y seis rondas de fecundación in vitro, decidió que esa era la mejor solución para todos. No dije nada. Lo dejé continuar con los preparativos de la boda. Dejé que creyera que caminaría hacia el altar y me convertiría en la señora DeLuca. Pero mientras él planeaba nuestra boda, yo planeaba mi desaparición. El día de nuestra boda, la mansión abriría sus puertas. Los invitados llegarían. La ceremonia comenzaría. Pero la novia a la que Adrian DeLuca traicionó moriría en ese lugar. Para cuando él descubriera la verdad, que todo ese tiempo yo había estado embarazada de su hijo, yo ya me habría marchado bajo un nuevo nombre, llevándome a su heredero a un sitio donde jamás pudiera encontrarnos.
La Luna Durmiente - undefined novels & stories
Bite Man
Para evitarme el dolor de su traición, mi compañero Alfa, Kyle, me hizo dormir, tras lo cual se marchó a marcar a la Omega que una vez le había salvado la vida, para cumplir con su último deseo antes de morir. Mientras yo dormía durante un año, él celebró una ceremonia de apareamiento con ella, dejó una marca temporal en la curva de su cuello y la convirtió en la loba más envidiada de toda la Manada Silvermoon. Un año después, Kyle le ordenó a la bruja que me despertara. Y así, como si nada hubiera pasado, volvió a ser ese compañero tierno y devoto que siempre estaba pendiente de mí. Pero esta vez no le pregunté hasta dónde había cruzado la línea con Freya. Ni siquiera le pregunté cuando habían empezado a compartir la misma habitación. Ni mucho menos cuando el vientre de ella había empezado a crecer. Incluso me mudé por mi cuenta de la habitación principal y se la cedí a ella para que tuviera un lugar cómodo donde descansar. Kyle me tomó de la mano. Entreabrió los labios, como si quisiera decir algo, pero yo me adelanté con una sonrisa. —Lo entiendo. Freya te salvó la vida. Solo le estás devolviéndole el favor. No es como si de verdad la amaras. —Sylvie... Sabía que lo entenderías —repuso con los ojos enrojecidos—. Cuando todo esto termine, pasaré el resto de mi vida compensándote. Lo que Kyle no sabía era que: durante aquel año en el que no había podido abrir los ojos, mi mente nunca se había apagado y había sido capaz de sentir cada instante de su traición. Había sido capaz de percibir cada vez que la consolaba, cada cosa que le susurraba al oído. Así es, lo había escuchado todo. Por eso, en cuanto desperté, me había puesto en contacto con mi hermano. En días, desaparecería de su vida para siempre.
Ellos Eligieron a esa Omega, Yo Elijo la Libertad - undefined novels & stories
Cocojam
Tanto mi compañero como mi propio hermano se enamoraron de una omega de clase baja. Mi compañero, Kael, seguía posponiendo nuestra Ceremonia de Emparejamiento. —Elara, naciste para ser la Luna perfecta. Ella… ella no tiene nada. Solo dale tiempo, ¿sí? Mi hermano, Liam, rompió la promesa que le hizo a nuestra madre moribunda. —Dahlia está tan indefensa, Elara. Mi deber de protegerte se extiende a ella. Lo necesita más. En nuestro cumpleaños, Kael eligió consolar a una Dahlia histérica. En el aniversario de la muerte de mi madre, Liam estaba con Dahlia, llevando a su mascota recién adoptada al veterinario. Y cuando se pararon en el escenario con ella en la Cumbre de los Lobos, aceptando el premio de planificación estratégica que era mío… Rompí mi vínculo con la manada y me fui para siempre. Pero cuando finalmente se dieron cuenta de que ya no podían sentir mi presencia… Los dos hombres que me dejaron de lado por una Omega de baja cuna destrozaron el mundo, desesperados por encontrar aunque sea un solo rastro de mí.
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