Kwa'ala
"Jamás me casaría con un hombre tan engreído, que vive encerrado en su propia cabeza, que se acuesta con mujeres distintas y al que no le importa a quién pisotea. Siento lástima por la mujer que se case contigo". Ella derramó su margarita sobre el traje de un millón de dólares de él.
Eso fue lo último que Vivian le dijo a Adrian Cross antes de verse convertida en su esposa por contrato. Obligada a casarse con Adrian Cross debido al estado de salud de su padre y a las amenazas de este de arruinar la vida de su progenitor, Vivian se adentra en un mundo de amor, engaño, lujuria y un acuerdo que podría marcarla para siempre o destruirla.
Adrian Cross: soltero codiciado que aparece en todas las listas de revistas sobre multimillonarios, dueño de más de doscientas empresas en todo el mundo y un playboy internacional.
Vivian Lane: una joven pastelera local que lucha por evitar que el negocio de su padre se hunda.
Vivian se ve envuelta en el mundo de Cross; el mundo del irresistible y deseado Adrian Cross, el hombre que cualquier mujer moriría por tener en su cama y con quien querría tener hijos.
Dos mundos opuestos chocan con tal fuerza que harían tambalearse a cualquiera. Un contrato matrimonial que convierte los inconvenientes en algo placentero para Adrian Cross. Lo único que él desea es ver a Vivian en su peor momento, ya sea vestida o desnuda.
"Dejarte ir me destruiría más de lo que jamás podrías imaginar", dijo él mientras le sostenía el rostro por la mandíbula.
"Demuéstralo, entonces", respondió ella con la voz entrecortada.
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