Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

49
Egoísta×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
POV masculino
Primer Amor
Psicópata
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Mujer Casada Joven
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
La más Popular
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Vecindario
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Matrimonio×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
Giro Inesperado×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Giro Inesperado Short Stories & Egoísta Matrimonio Novels

Discover a collection of engaging Giro Inesperado short stories featuring Egoísta and Matrimonio, with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
¡Sorteé a mi esposo y me salió un bombón! - undefined novels & stories
Fernanda
El día que cumplo veinte años, mis papás ponen ante mí las fotos de herederos de las grandes dinastías empresariales del país para que elija con quién formalizar una alianza. En mi vida anterior escogí sin dudar a Alonso Rivas, el heredero más brillante de la élite capitalina. Después del matrimonio supe que la mujer de sus sueños, Daniela Romero, se hundió en una espiral de dolor: una noche, borracha en un bar, fue agredida por unos sujetos; intentó quitarse la vida tres veces. Alonso decidió que yo era la raíz de todo, le regaló a Daniela los bienes de mi familia y vació a los Molina. Al final, incluso la dejó cortar los frenos, condenándonos a los tres a morir en un accidente brutal Esta vez, con los ojos cerrados, elegí al azar una foto. Dejé que el destino eligiera por mí. Al final, Alejandro de la Vega el destino lo trajo a mi lado, heredero de Guadalajara: austero, espiritual, con el corazón en paz. Pero cuando entré del brazo de Alejandro a nuestra fiesta de compromiso… Alonso enloqueció.
Pues, Fuiste Mi Tío Para Siempre - undefined novels & stories
Zafira
—¿Señorita Ximénez, está segura de abortar? Diana Ximénez estaba aturdida, pero la insistente pregunta del doctor la hizo reaccionar de golpe. Abrió los ojos desorbitada, como si no creyera lo que veía. No fue hasta que el doctor repitió la pregunta que comprendió, ¡había renacido! En su vida anterior, justo ese mismo día, descubrió que estaba embarazada y tomó una decisión que le haría pagar un precio devastador. El doctor insistió de nuevo: —¿Señorita Ximénez? —¡Sí! Esta vez, la respuesta de Diana fue firme, aunque con un leve temblor en la voz. ¡Esta vez no cometería el mismo error!
Renací para destruir el trono de mi hermana - undefined novels & stories
Anónimo
En mi vida anterior, el día que mi hermana Elsa y yo asistimos a la ceremonia de apareamiento, le salvé la vida a un príncipe de la Sangre que estaba en la ruina: Sebastián de Montoya. Para pagarme el favor, en cuanto regresó a su clan, Sebastián anunció frente a todos que yo sería su esposa. Un año después, traje al mundo a un heredero de sangre pura, el único capaz de reclamar todo el linaje. Ese día, loco de felicidad durante su coronación, selló un pacto de sangre conmigo. Me nombró su reina y su compañera eterna. Desde ese momento, todos los clanes tuvieron que arrodillarse ante mí. Elsa, en cambio, prefirió casarse con el Alfa de una manada de lobos y terminó siendo una más del montón, la amante más insignificante de todas. La envidia la volvió loca: durante un ritual de luna llena, me empujó al abismo, dejándome morir destrozada en la oscuridad. Cuando volví a abrir los ojos, me encontré de nuevo en el día del rito. Vi a Elsa correr desesperada hacia donde el príncipe estaba por caer, y ahí lo entendí todo: ella también había renacido. Pobre Elsa... no sabía en lo que se metió. Ser la prometida del príncipe es la parte fácil. El verdadero reto era ganarse su corazón... y sobrevivir para darle un hijo de su propia sangre.
El arrepentimiento del Don tras mi partida - undefined novels & stories
Onion
En mi quinto año de matrimonio con el Don de una poderosa familia mafiosa, descubrí que el amuleto de protección que me regaló me provocaba dolores de cabeza cada vez que lo llevaba conmigo. Como cirujana, esto me alarmó. Tomé los pequeños sobres que encontré dentro del amuleto y los llevé al laboratorio de toxicología del Hospital Kosley. El médico los inspeccionó y me dijo que contenían un tipo de veneno de acción lenta que no solo daña el cuerpo de la víctima, sino que también la vuelve infértil después de un tiempo. Lloré y exclamé: —¡Pero eso es imposible! ¡Mi esposo fue quien me dio esto! Se llama Vincenzo Cursley. ¡También es el dueño de este hospital! El médico me miró confundido. —Señorita, por favor, deje de decir tonterías. Conozco al señor Cursley y a su esposa. Son muy cercanos e íntimos entre ellos. Además, la señora Cursley dio a luz a un bebé hace poco. Ambos están ahora en la sala VIP, cuidando de su bebé. Entonces, el médico me mostró una foto en su teléfono. Vincenzo vestía su traje negro habitual con el emblema de la familia Cursley bordado en él. Sostenía a un bebé en brazos, y en cuanto a la mujer que estaba a su lado... La conocía. Se llama Claudia Henderson. Y Vincenzo siempre se ha referido a ella como su hermana adoptiva.
Tras su preferida - undefined novels & stories
Gatoburbuja
Desde que me casé con Julián Mendoza, él puso punto final a todas sus andanzas. Para todos, yo era la mujer que había ‘domado’ al ‘playboy’, y mi vida familiar era la envidia. Hasta el día de nuestro noveno aniversario, cuando vi por accidente los mensajes en el grupo de chat con sus amigos: “Oye Julián, ¿qué tal la experiencia de ayer en el Bentley con tu compañera de universidad?” “Lo hemos probado en todos lados. Está locamente enamorada de mí.” Debajo había una foto íntima de ellos, y el grupo se llenó de comentarios calientes, felicitándolos entre risas y bromas. Miré la pantalla y un dolor punzante me atravesó el corazón. De pronto lo entendí: toda aquella felicidad a mi lado no era más que un montaje perfectamente preparado. Me quedé sentada, inmóvil, toda la noche, esperando su regreso. Cuando al fin Julián llegó, trayendo un pastel de celebración, no pude evitar soltar una risa fría. —Ya lo sé todo. ¿No te cansa fingir?
Renacida y despiadada: No salvaré al Don - undefined novels & stories
Knit Knot
Le salvé la vida a Don Stefano Marino, de la familia Marino. En el momento en que una bala estaba a punto de alcanzarlo, fui yo quien lo protegió con mi cuerpo. Debido a la deuda de vida que tenía conmigo, Stefano decidió que sería yo quien se casara con él, en lugar de mi hermana mayor, Anna Costa, en la alianza matrimonial. Pero en nuestra noche de bodas, Stefano prefirió beber hasta quedar inconsciente en algún lugar de la ciudad antes que consumar nuestro matrimonio conmigo. Como una tonta ingenua, pensé que algún día sería capaz de derretir su corazón de hielo con mi amor. Pero no habían pasado ni cinco años cuando Stefano regresó con un niño que se parecía a él y a Anna. —Anna ha sufrido tremendamente durante su tiempo en el extranjero mientras intentaba criar a su hijo sola. Necesito compensárselo. Entonces, Stefano me entregó el acuerdo de divorcio. —Has acaparado el puesto de Donna durante muchos años. Es hora de que se lo devuelvas a ella. Solo entonces descubrí que, en realidad, Stefano había pasado esa noche con Anna, la misma noche de nuestra boda. Saqué el informe de embarazo con el que pensaba sorprender a Stefano, solo para que él lo rompiera en mil pedazos. —No necesito otro hijo. Una vez que esas frías palabras cayeron, me enviaron por la fuerza al quirófano, donde sufrí un sangrado intenso después, lo que resultó en mi muerte y la de mi bebé no nacido. Cuando desperté de nuevo, vi a Stefano, que estaba a punto de recibir un disparo. Esta vez, empujé a Anna en su dirección.
Me Arranqué la Marca del Alfa - undefined novels & stories
Shenny
Hace media hora, mi compañero destinado finalmente se me propuso; celebraríamos una gran ceremonia de emparejamiento en medio mes. El momento que había esperado durante diez años finalmente había llegado. Pero justo en este momento, sucedió. Mi Alfa estaba sosteniendo a otra mujer mientras sus dedos acariciaban su piel. Su voz era suave, casi de adoración al hablarle. —Me arrepiento de todo. Si me quieres de vuelta, romperé el vínculo de compañeros con ella. Él no tenía ni idea de que lo estaba observando desde fuera de la ventana; estaba tan absorto en esa mujer que ni siquiera percibió mi olor. Justo en ese momento, lo comprendí: nuestro vínculo de compañeros, nuestros diez años juntos, pasaron por mi mente. Envié un enlace mental a mi madre y le dije que iba a romper el vínculo de compañeros con Mike. Luego volvería a la manada Deep Blue para dirigirla por mi cuenta. Mike nunca sabría que nuestra ceremonia de emparejamiento sería el día que me vaya.
Él se hizo el muerto, y yo lo hice realidad - undefined novels & stories
Puñito Feroz
Tres meses después de que mi esposo, Josiah Erikson, desapareciera en un accidente de esquí, lo vi en un bar. Él reía a carcajada limpia, con un brazo envuelto naturalmente alrededor de los hombros de su «mejor amiga», Mónica Jones. —Menos mal que se les ocurrió esta idea. Casi había olvidado cómo se siente la libertad. Uno tras otro, sus amigos chocan sus copas con él y le preguntan cuándo planea reaparecer. Bajó la mirada y lo pensó antes de decir: —En una semana. Apareceré cuando ella se haya vuelto completamente loca buscándome. De pie entre las sombras, lo vi saborear su libertad, y entonces llamé a mi amiga que trabaja en la oficina estatal de registros civiles.
Noventa y nueve veces te perdoné - undefined novels & stories
Simp-pático Inocente
¿Cuánto me llegó a amar mi esposa? En aquel entonces, me pidió noventa y nueve veces que nos casáramos. Fue recién a la centésima cuando su insistencia terminó por conmoverme. El día de nuestra boda, le regalé noventa y nueve vales de reconciliación. Prometimos que, mientras le quedara uno solo, yo nunca me iría de su lado. Tras cinco años de casados, ella canjeaba un vale cada vez que salía a ver a su alma gemela. Al usar el número noventa y siete, ella notó de pronto que algo en mí había cambiado. Ya no había lágrimas ni escenas, ya no le suplicaba que se quedara a mi lado. Una vez, mientras ella perdía la cabeza por atender a su joven y mimado secretario, le pregunté en voz baja: —Si te vas con él, ¿puedo cobrar un vale de reconciliación? Se quedó pasmada un segundo y, extrañamente, cedió: —Está bien. Total, apenas habremos usado unos sesenta. Úsalo si quieres. Asentí y la dejé irse. No se imaginaba que era el noventa y siete. Ni que solo nos separaban dos vales del final.
Lo dejé y me llevé todo lo que me debía - undefined novels & stories
Crimson R
Mi esposo estaba trabajando durante las fiestas, otra vez. Lo habían enviado fuera de la ciudad para supervisar una de las operaciones portuarias de la Familia y una serie de casas de juego. Por lo tanto, decidí comprar un boleto y sorprenderlo. Solo quedaban asientos en clase ejecutiva. Mirando el precio de cinco cifras, apreté los dientes y me gasté los ahorros de todo un año. Todo para que luego ni siquiera pudiera averiguar cómo bajar la maldita bandeja. La socialité sentada a mi lado soltó una risa fría. —¿Nunca has volado en clase ejecutiva? Forcé una sonrisa incómoda. —Disculpa. Tú debes de ser… importante. Tienes esa aura. —¿Oh, yo? No. El hombre que me mantiene es el importante. Alquilaría un jet privado si yo se lo pidiera. La clase ejecutiva es prácticamente rebajarse. Parpadeé. —¿Un… benefactor? Eso es raro. —Para nada. Soy su secretaria. Cometo muchos errores. Le cuesta una fortuna. Me grita hasta que lloro. Y luego, bueno… llorar lleva a otras cosas. —Ella guiñó un ojo—. Ya sabes cómo es. —Qué curioso —dije, con la voz tensa—. Mi esposo tiene una asistente que le ayuda a manejar las cuentas de los muelles. También se equivoca mucho. —¿Estás casada? Me recorrió de arriba abajo con la mirada. —Mi hombre tiene una esposa de tu edad. Dice que está harto de ella. Que tocarla es aburrido. Dice que es mucho más emocionante el simple hecho de apartarme el cabello de la cara. Se inclinó más cerca. —Le dije que quería verlo para Año Nuevo. Así que le dijo a la esposa que tenía que trabajar. En ese momento, el diamante en su dedo atrapó la luz. Era idéntico al anillo de boda que yo había perdido. El cuerpo se me heló. No. Matteo solo era un ejecutor de bajo nivel. Un simple soldado en el que la Familia confiaba ocasionalmente para hacer operaciones menores: envíos en el muelle, apuestas clandestinas, nada más. ¿Cuándo se convirtió en un Don?
Mi esposo taló mi último recuerdo por su amante - undefined novels & stories
Bonnie
En nuestro séptimo aniversario de bodas, me topé con una tanga de encaje de otra mujer en mi habitación. Mi esposo, Mark Donovan, estaba de pie frente al clóset cuando me dijo de forma fría: —Ella es solo una niña, Leslie. No hagas esto más desagradable. Esa «niña» estaba embarazada de su hijo. Esa «niña» ya se había mudado a mi casa, había usado sus camisas, dormido en mi cama y conseguido que él talara el árbol de magnolio que mis padres fallecidos habían plantado para mí. Todos en la familia Donovan pensaban que yo gritaría, lloraría y le suplicaría. Después de todo, había amado a Mark durante nueve años. Pero esta vez, solo tomé mi maleta. Porque había un par de cosas que ellos no sabían. La demanda de divorcio ya había sido presentada. El broche de esmeralda destinado a la señora Donovan ya había sido devuelto. Y las pruebas contra su preciosa amante ya habían sido entregadas al viejo Don. Mark creía que solo me estaba yendo de su mansión. Él no sabía que estaba saliendo de su vida. Para siempre.
No Quedan Más Perdones - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
Mi hermana me robó a mi compañero - undefined novels & stories
Fríen
Mi hermana y yo fuimos destinadas a un par de hombres lobo gemelos. Ella fue emparejada con el lobo negro: fuerte, imponente y heredero Alfa de la manada. Pero él era frío por naturaleza, incapaz de amar y con un temperamento violento que hizo que su vida, después de formar el vínculo de compañeros, fuera insoportable. A menudo se volvía contra ella, dejándola maltrecha y destrozada. Yo, en cambio, fui emparejada con el frágil lobo blanco, quien era amable, atento y aparentemente débil. Sin embargo, gracias a su paciencia e inteligencia, terminó convirtiéndose en el Alfa de la manada. Los celos consumieron a mi hermana. Me envenenó y acabó con mi vida. Cuando volví a abrir los ojos, habíamos regresado al día en que elegiríamos a nuestros compañeros destinados. Mi hermana se apresuró a acercarse al lobo blanco. Yo sonreí. ¿De verdad creía que el lobo blanco era inofensivo?
El Amante Oculto en el Sofá - undefined novels & stories
Nicole Roncero
Desde que Margarita López mandó hacer un sofá nuevo, más largo y más ancho de lo normal, empezó a dormir todas las noches en la sala. Cada vez que intentaba convencerla de volver al cuarto para estar a solas, ella me rechazaba diciendo que estaba cansada. Desde la sala siempre me llegaban ruidos ahogados. Ya no pude soportarlo más. El día que dio a luz, apenas la sacaron de la sala de partos y ni siquiera podía incorporarse en la cama, me negué a cargar al bebé y le pedí el divorcio. Con los ojos rojos, me preguntó: —¿Quieres divorciarte de mí solo porque duermo en el sofá todas las noches? Respondí sin dudar: —Sí.
Cenizas de su engaño, ecos de mi verdad - undefined novels & stories
Heliotrope
En mi vida anterior, Enzo Saletta me salvó del incendio y Chiara Bellini murió en mi lugar. Durante meses, él me cuidó como un esposo devoto, custodiando la puerta de mi habitación en el hospital, comprando regalos para nuestro hijo no nacido… Incluso, me dijo que nada de aquello había sido mi culpa. Y yo le creí… Hasta la noche después de dar a luz. Nuestro hijo dormía a mi lado y yo estaba demasiado débil para moverme, todavía adolorida por el parto, pero, durante un breve instante, creí que estábamos a salvo. Entonces olí el humo y, cuando intenté huir, comprobé, para mi pesar que… ¡la puerta no se abría! Al otro lado de la puerta cerrada con llave, oí la voz de Enzo: —Me arrebataste a Chiara. Ahora arde con tu hijo. Grité su nombre hasta que la garganta me sangró. Pero ni él ni nadie abrió la puerta, por lo que, sin poder hacer nada para evitarlo, las llamas nos devoraron a mi hijo recién nacido y a mí. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez dentro de aquel almacén en llamas, con cinco meses de embarazo, sintiendo cómo el humo impregnaba mis pulmones. Chiara seguía viva. Y, con eso presente… decidí que esa vez no llamaría a Enzo. Por el contrario, esperé hasta que él llegó y lo vi cargar primero con Chiara para sacarla de allí. Luego me arrastré sola entre el fuego, sangrando por un hijo al que él jamás tendría oportunidad de matar. Todos creyeron que yo había provocado el incendio. Todos me etiquetaron de celosa, cruel… demente. Pero habían olvidado algo. Antes de convertirme en la esposa de Enzo Saletta, yo era la mujer que ayudó a construir el sistema de seguridad de la familia Carmine. Chiara borró la grabación principal, pero no la mía.
El juguete del jefe - undefined novels & stories
Vincent
Todos me advirtieron que jamás me enamorara de Dante Moretti. Decían que era el fantasma de la familia Velasco: el segundo al mando que ordenaba ejecuciones sin parpadear, con el corazón más frío que el cañón de su propia pistola. Pero cuando me doblegó sobre aquel escritorio de caoba y presionó su boca contra mi oído, exigiéndome que pronunciara su nombre, fui lo suficientemente estúpida como para creer que aquello era posesión. Me tomó un año entero abrir los ojos a la verdad. Las fotografías bajo llave en el cajón de su despacho nunca fueron mías. La mujer vestida de blanco que lo esperaba los domingos por la mañana en el distrito de la catedral nunca fui yo. La chica que recibió una bala por él, a la que él llamaba su «salvación»... Su nombre es Elena Abate. Y resulta que Elena es la hija de mi madrastra. Para salvar a la familia, mi padre intenta venderme por quinientos millones a un heredero de los Agosti que ya tiene un pie en la tumba. Mi madrastra conspira para borrarme del mapa por completo. ¿Y el hombre que creí capaz de reducir esta ciudad a cenizas por mí? El día que más lo necesité, estaba subiendo a Elena por las escaleras, cargándola en brazos como si fuera un objeto sagrado. Todos pensaron que yo era solo un peón que podían mover a su antojo en su tablero de ajedrez. Se equivocaron. Si Dante no puede dejar ir a su precioso amor de infancia, a su «salvación», entonces me convertiré en la «viuda» de alguien más. Si Elena cree que ya ganó este juego, dejaré que mire desde la primera fila cómo una mujer que no tiene nada que perder lo destruye todo. Mi nombre es Serafina. Recuérdalo. Porque estoy a punto de convertirme en el castigo que ninguno de ustedes vio venir.
Adiós al amor que perdí hace ocho años - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Hace ocho años, le rompí el corazón al único hombre que he amado. Ahora, tras pasar casi una década en el extranjero, Liam Hayes por fin volvía a casa. Y no venía solo: traía a su nueva novia para presentarla a su familia. Ese mismo día, el hospital me dio su veredicto final. El cáncer había ganado. Ya no quedaba nada por intentar, ningún tratamiento que probar. Me enviaron a casa sabiendo que mis días estaban contados. Cuando el señor Liam me vio en el hospital, mientras mi madre me ayudaba a subir a una silla de ruedas, una sonrisa gélida curvó sus labios. —Ocho años —dijo, con una frialdad que calaba los huesos—. ¿Y en esto te convertiste? ¿Ya ni siquiera puedes caminar sola? El desprecio se filtraba en cada una de sus palabras. Yo solo tiré de la manga de mi abrigo hacia abajo, ocultando las marcas de los pinchazos de las agujas en el dorso de mi mano. —No es nada —respondí en un susurro—. Me caí y me fracturé un hueso. Eso es todo. Él soltó una carcajada seca y amarga. —En ese caso, ya que me voy a casar pronto, ¿por qué no vienes a la boda? Serías la dama de honor perfecta para mi prometida. Le sonreí, fingiendo que sus palabras no me estaban desgarrando el alma. —Te lo agradezco, pero no podré. Estoy a punto de irme a un lugar muy, muy lejano. Luego, le di una palmadita en la mano a mi madre, pidiéndole en silencio que me sacara de ahí y me llevara a casa.
Renacida: Ya No Soy Ciega Por Tu Amor - undefined novels & stories
Mónica Herrera
En cuanto obtuve mi licencia de conducir, fui directamente al hospital para que me extrajeran las córneas. En mi vida anterior, el primer día del semestre, la amiga de la infancia de mi novio tomó mi auto a escondidas y llevó a otros tres estudiantes a un centro comercial cercano a la universidad. Condujo a exceso de velocidad, se saltó varios semáforos en rojo y terminó atropellando mortalmente a una mujer embarazada y a un anciano. Sin embargo, los tres estudiantes declararon que había sido yo quien iba al volante y que, después del accidente, había huido del lugar. Cuando la policía me arrestó, traté de explicar desesperadamente que era ella quien conducía el coche. Pero ella se arrojó a los brazos de mi novio y, con expresión de agravio, dijo: —Jade, sé que no te agrado, ¡pero no puedes incriminarme de esta manera! Entonces, Fred sacó la grabación cámara del tablero de mi coche. En el video aparecía yo conduciendo, atropellando a las víctimas y huyendo presa del pánico. —En lugar de arrepentirte, intentas culpar a otra persona. Al ver aquellas imágenes, los familiares de las víctimas estallaron de ira y me apuñalaron dieciocho veces. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día anterior a que la amiga de la infancia de mi novio tomara mi vehículo.
Memorias que se vuelven viento - undefined novels & stories
Belén Cadiz
Durante una partida de «Verdad o reto», mi novio perdió y tuvo que comprarles bebidas a todos, por lo que, media hora después, regresó cargado de bolsas y, con una gran sonrisa, comenzó a repartirlas. —Jake, llevas dos días sin dormir. Aquí tienes tu helado americano. Lula, para ti el de mango y maracuyá con tapioca extra, ¿verdad? Y también tu jugo de limón, sin hielo. Lo has pedido unas ochocientas veces. Fue recorriendo el círculo hasta que todos tuvieron un vaso en las manos. Sin embargo, cuando llegó frente a mí, la bolsa ya estaba vacía. La habitación quedó sumida en un silencio incómodo. —¿Y la bebida de Harper? Todd Rossi levantó su vaso y lo tendió hacia mí. —Se me olvidó, pero puede compartir la mía. Sus amigos estallaron en risas y enseguida comenzaron las bromas. —Vamos, ¿otra vez con lo mismo? Si vas a presumir tu amor delante de todos, al menos cambia de estrategia de vez en cuando. Las carcajadas llenaron la habitación. Todos creían que aquello era una muestra pública de afecto. Pero… yo conocía la verdad: Todd no había olvidado la bebida; se había olvidado de mí. Después de cuatro años juntos, todavía era incapaz de recordar que yo era alérgica a los duraznos. Por eso, en silencio, dejé el vaso sobre la mesa. Había soportado ese tipo de descuidos durante demasiado tiempo… Y hoy, por primera vez, decidí marcharme.
Elegiste Cuidarla; Yo Elegí Olvidarte - undefined novels & stories
Ximena Beltrán
El día de la audiencia, el juez hizo la pregunta de rigor: —Solo llevan tres años casados. ¿Está segura de que su relación se ha roto de manera irreparable? Esbocé una sonrisa amarga, me quité el anillo de bodas y lo dejé sobre la mesa. —Llevamos tres años casados y hemos vivido separados durante los tres. ¿De verdad cree que aún queda algo entre nosotros? Habíamos sido novios durante cinco años. Yo era su contacto de emergencia e incluso la beneficiaria de su seguro. Creí que había elegido al hombre correcto, pero el mismo día de nuestra boda recibió una llamada y se puso pálido. Cuando le pregunté qué ocurría, solo dijo que su madre estaba enferma. Lo dejó todo y compró de inmediato un boleto de avión para volver a cuidar a su madre. Durante los tres años siguientes me enviaba, todos los días, fotografías de cada una de sus comidas. Sin embargo, su madre jamás aparecía en ellas. Como me dolía verlo hacerse cargo de todo él solo, le propuse renunciar a mi trabajo para acompañarlo y ayudarlo a cuidarla. Él se negó, diciendo que no soportaría verme sacrificar mi carrera. Hasta que, unos meses atrás, encontré la cuenta de una influencer que compartía su lucha contra el cáncer. Santiago Vega aparecía en uno de sus videos, acompañado de una frase llena de ternura: "Está conmigo al despertar. Está conmigo en cada comida. Y es su mano la que nunca suelta la mía". ¿Y yo? Durante más de mil días y noches, solo me tuve a mí misma. Me había mentido. El juez dejó el expediente sobre el estrado y formuló una última pregunta: —¿Lo ha pensado bien? Asentí con firmeza. Cuando declaró disuelto nuestro matrimonio, miré la sentencia de divorcio y rompí a llorar. Santiago, te dejo ir. Y también me libero a mí misma.
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