Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

49
Independiente×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
POV masculino
Primer Amor
Psicópata
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Mujer Casada Joven
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
La más Popular
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Vecindario
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Dejar en ridículo×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Independiente Dejar en ridículo Short Stories & Novels

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Después de que ella se robara mi anillo, me casé con el rival del Don - undefined novels & stories
Liora Z
En el taller privado de joyería de la familia Gallo. El anillo de bodas que había esperado durante seis meses estaba en el dedo de otra mujer. En la mano de Gia. Ella era una supermodelo internacional con la que mi prometido, el Don de la familia Gallo, estaba teniendo una aventura. El director del taller estaba a un lado, con el sudor frío empapándole la espalda mientras miraba a Maximo en el sofá. Maximo se levantó. Tomó la mano de Gia, alzándola hacia la luz para admirar el anillo; su tono de voz no dejaba espacio para alguna discusión. —Ella va a desfilar la próxima semana en un gran show en París. Necesita esto para causar una buena impresión en la escena de la alta costura. La bóveda de la familia está llena de joyas. Elige otra cosa. No seas dramática. Bajo las luces intensas, Gia se admiraba en el espejo, su sonrisa era altiva y triunfante. Miré mi propio reflejo. Suéter de cachemira y jeans. Yo no pertenecía a ese lugar. Esta boda, que llevaba un año en preparación, de repente se sentía como una broma. No estaba molesta. Simplemente cancelé, de paso, el vestido de novia a medida que había encargado. —Maximo. Las otras joyas están perfectamente bien. Así que no me voy a casar.
Cuatro Regalos de Despedida, Don Falcone - undefined novels & stories
Peachy
Yo era la principal consigliere de la familia Falcone. Su cerebro. Y hoy me marchaba —entregando los libros de cada negocio legítimo que había manejado, cortando mi último vínculo. Mi protegido no podía entenderlo. —Eres el futuro de esta familia, Aurelia. No puedes simplemente irte. Sacudí la cabeza con una sonrisa amarga. No sabían. Llevaba tres años casada en secreto con el Don, Vittorio Falcone. Pensé que mi apariencia, mi inteligencia y todo lo que le di serían suficientes para ganarme todo su amor. Un ataque en los muelles tres meses atrás me mostró la verdad. Me alcanzó una bala. Era una emergencia. Necesitaba al cirujano de la familia —lo cual requería una orden directa de Vittorio. Lo llamé más de una docena de veces. Pero cuando por fin contestó, lo único que escuché fue una voz suave y sin aliento al otro lado. —Vittorio, todavía no hemos cortado mi pastel de cumpleaños. ¿Me darías la mano para cortarlo juntos? Esa voz. Mi mejor amiga. La mujer de la que Vittorio alguna vez estuvo enamorado. Carina. En la casa de seguridad, debilitada por la pérdida de sangre, me saqué la bala yo misma y le pedí a uno de mis hombres que me llevara a toda prisa a una clínica de la familia. Justo antes de que me entraran al quirófano, Vittorio irrumpió cargando a Carina. Tobillo torcido. Necesitaba un médico. Urgente. Mi cirujano fue arrastrado fuera. Los antibióticos llegaron demasiado tarde. La herida se infectó. Luché por mi vida durante una semana. Cuando desperté, miré mi teléfono fijamente. Ni un solo mensaje. Las lágrimas llegaron solas. Comprendí. Yo era simplemente la mujer con la que él se había visto obligado a casarse después de que lo drogaron y terminó acostándose conmigo. Un escándalo evitado. Lo único que le importaba era mi utilidad y su reputación. ¿Y yo? La princesa secreta de la familia Rossi, que lo sacrificó todo para construir su imperio. Todo para nada. Así que preparé cuatro regalos de despedida. Una celebración de nuestra destrucción mutua. Después de eso, jamás volvería a verme.
Me acusó de ladrona… así que le destruí la vida - undefined novels & stories
Echo
Durante tres años, utilicé las conexiones de mi familia para generarle a la empresa cientos de millones en ingresos. Y, aun así, en la reunión trimestral, una becaria recién llegada se plantó frente a todos… y se atrevió a señalarme. Proyectó mis registros de asistencia y de gastos, uno por uno, como si fueran pruebas irrefutables. Dijo que tenía “ausencias injustificadas”. Dijo que estaba “malgastando el dinero de la empresa”. —Estos clubes exclusivos, estos restaurantes… —enumeró—. Cada vez son miles de dólares. Son gastos completamente innecesarios. Luego, miró directamente al director general. —Le sugiero que la despida cuanto antes. Así podrá proteger el flujo de caja de la empresa. Entonces miré a Claude. Claude Laurent. El director general de la compañía. Y también… mi antiguo compañero de clase. Él sabía perfectamente cuánto dinero había generado cada una de esas reuniones. Sabía que, cuando yo no estaba en la oficina, estaba sentada en algún bar negociando con inversionistas… a veces bebiendo más de la cuenta solo para cerrar un trato. Lo sabía todo. Aun así, me sostuvo la mirada con frialdad. —Caroline, ¿qué tienes que decir sobre las ausencias y los gastos que Lia acaba de presentar? Sonreí. —Nada —respondí. Porque no hacía falta explicar nada. Muy pronto… todos entenderían el precio de ese pequeño espectáculo.
La Principessa de la IA - undefined novels & stories
Fuego Flamengo
En mi vida pasada, una familia común me adoptó. A mi hermana menor, Regina Capasso, la acogió un Don de la mafia, y se convirtió en la Principessa de la familia mafiosa más poderosa de Etalia. Inesperadamente, el Don expulsó a Regina al tercer año de haberla adoptado. La familia la obligó a vagar por la calle como indigente hasta el día en que murió de forma terrible. Yo, en cambio, entré a una universidad prestigiosa gracias a mis buenas calificaciones. Después, continué mis estudios con mi hermano adoptivo mayor, Dario Bivona. Con mucho esfuerzo, terminé por convertirme en la nueva estrella de la industria de la IA, solicitada por todos. Con la bendición de mis padres adoptivos, Dario y yo nos casamos y tuvimos hijos. Mi vida era feliz y pacífica. Cuando recibimos una segunda oportunidad de vivir la misma vida, Regina tomó una decisión distinta. Se lanzó a los brazos de Dario y comenzó a tratarlo con mucha dulzura. Luego, tomó de la mano a mis antiguos padres adoptivos mientras me miraba con regodeo. —Livia, tú quédate con el puesto de Principessa de la mafia. Yo no estoy hecha para esa vida. Miré a Dario expectante, con la esperanza de que dijera algo en mi defensa. Pero él puso a Regina detrás de sí y me fulminó con la mirada. —Aléjate de mi hermana. Al final, caminé despacio hacia el Rolls-Royce bajo la mirada triunfal de Regina.
Su trampa perfecta - undefined novels & stories
Peachy
Bianca y yo compartimos los mismos gustos. El problema es que ella codicia a cada hombre que entra en mi vida. Asegura que soy una ingenua, que no entiendo cómo funciona la mente de los poderosos. Disfraza su veneno con la farsa de que solo los «pone a prueba» por mi propio bien. Dice que me protege, pero el juego siempre termina igual: ella en la cama de mi novio. Y luego, el golpe de gracia en la cara: —¿Lo ves? Te lo advertí. No sirves para este mundo. Estos hombres son tiburones, y si no fuera por mí, ya te habrían devorado viva. Me tragué la rabia. Guardé un silencio absoluto. Esta vez, decidí jugar mis cartas en las sombras. Busqué al mismísimo rey del imperio criminal de Nueva York. Cuando ella descubrió mi rastro, mordió el anzuelo de inmediato. Pobre infeliz. No tiene la menor idea de la realidad. Ese capo no es mi trofeo. Es la trampa mortal que preparé para verla caer.
Del ex millonario al Don de la Mafia - undefined novels & stories
Peachy
En Sicilia, de donde vengo, existe una regla: si no me caso antes de cumplir los treinta, debo regresar para contraer un matrimonio arreglado. Cuando se lo conté a mi novio, Jax, se burló. —¿Tu pueblo sigue viviendo en la Edad Media o qué? ¿Un matrimonio arreglado? Alessia, ya te dije que me casaré contigo. Deja de montar este drama patético para presionarme. Luego sacó un anillo de rubí rojo sangre de paloma y, con total indiferencia, se lo lanzó a su asistente personal, Bianca. Ella lo atrapó y se sonrojó. —Iba a pedirte matrimonio esta noche. Pero, como estás tan desesperada, creo que los dos necesitamos calmarnos un poco. Era el anillo que llevaba años esperando. Simplemente se lo lanzó a otra mujer. Sentí que el corazón se me congelaba. Jax salió de mi oficina con una sonrisa arrogante, claramente satisfecho. Bianca me tendió el anillo. Ni siquiera me molesté en mirarlo. —Quédatelo. Después de todo, es de tu talla, ¿verdad? Su rostro palideció. La empujé hasta la puerta. Justo antes de cerrarla de un portazo, le dije: —Dile a tu jefe que entre nosotros todo terminó. Lo que él no sabía era que quienes insistían en casarme eran los ancianos de la Cosa Nostra encabezados por el Padrino más despiadado de Sicilia. Y que el matrimonio que habían concertado para mí era con el Don de las Cinco Familias de Norteamérica.
Extorsión al hombre equivocado: su Don. - undefined novels & stories
Peachy
Esa camarera VIP, nueva en el club, insistía siempre en que fuera yo quien la atendiera. Como era buena para el negocio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, un fin de semana, alrededor de las dos de la madrugada, mientras descansaba en la cama de mi penthouse, me llamó y comenzó a darme órdenes a los gritos. —Estoy en la suite «Paraíso». Sube ahora mismo con una botella y atiéndeme como corresponde. Tuve que aguantarme la risa. Esa mujer actuaba de una forma realmente absurda. —Son las dos de la mañana. ¿Me estás ordenando qué hacer? No soy tu guardaespaldas ni tu proveedor personal. Ella resopló con una voz que destilaba arrogancia. —Mi primo es el gerente del club. Deberías sentirte honrado de atenderme. Ah, y por cierto, aún no has pagado la tarifa de protección de este mes. Más te vale moverte y venir ya, o le diré a mi primo que te arroje al río Chicago. Vaya. Parecía ignorar un detalle bastante importante: todos los muelles del río Chicago, sin excepción, me pertenecían.
La Falsa Demencia de la Donna - undefined novels & stories
Echo
Durante tres años fui la Donna de los Valenti, una familia que no dejaba de ganar poder. Un día, Enzo se reunió en un club privado de puros. Como me preocupaban sus problemas de estómago, fui a llevarle sus antiácidos de siempre. Me quedé afuera del salón privado y escuché reír a sus hombres. —Don Enzo, ¿de verdad va a seguir escondiendo a Clara en la mansión de Lago Plateado toda la vida? —Esa heredera Moretti, la loca de la casa principal, sigue paseándose como si fuera la Donna de la familia Valenti. Enzo se masajeó el puente de la nariz. —Si no se hubiera llevado un balazo en la cabeza por salvarme ni perdido la razón, y de no haber necesitado yo con tanta urgencia el dinero de su familia, jamás me habría involucrado con una mujer ajena a esta vida. Suspiró con desprecio antes de sentenciar con frialdad: —Pero Clara es mi esposa legal. El fideicomiso familiar y el acta de matrimonio del registro civil están a su nombre. Stella no es más que un juguete que tengo guardado en la casa principal. En cuanto Clara dé a luz a un heredero, la traeré a casa para siempre. Apreté la caja de antiácidos hasta que mis nudillos palidecieron; el cartón se arrugó en mi mano. En la iglesia, él había intercambiado conmigo juramentos de sangre y anillos, pero fue Clara quien firmó los papeles en el registro civil. Me tomó por estúpida con tal de proteger la reputación de esa mujer. Apretando la caja contra mi pecho, di media vuelta y volví a perderme entre las sombras. Él no tenía ni idea de que yo había recuperado la cordura hacía tres días. Jamás se imaginaría que ya le había enviado un mensaje cifrado a mi hermano, quien dirigía un imperio empresarial desde nuestro hogar en Solaria, al otro lado del océano. Estaba harta de cargar con ese maldito título de los Valenti.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined novels & stories
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
Se metieron con la heredera equivocada - undefined novels & stories
Liora Z
Alguien me etiquetó en una publicación de Nextdoor, la aplicación del vecindario. «Oye, tú, la chica del penthouse. Estás soltera, ¿no? Entonces, ¿para qué demonios necesitas un jardín entero en la azotea? Mi esposo va a dar una fiesta y vamos a ocupar tu terraza a partir de mañana. No te preocupes, te daremos $200 al mes por el mantenimiento; vas a ganarte un par de cientos sin mover un solo dedo, así que deberías estar saltando de la felicidad». Me quedé mirando la pantalla, incrédula. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Yo era la única heredera de Don Ricci, entrenada y preparada para dirigir todo el South Side. Sin embargo, decidí cambiar esa vida de peligro y poder por un pincel. Este apartamento era mi santuario, mi lugar seguro en el mundo, y el jardín de la azotea no era una zona común del edificio: era completamente mío. Había pagado medio millón de dólares en efectivo por la escritura y los derechos de propiedad cuando compré el lugar, incluyendo todo lo que invertí en construir mi estudio de pintura acristalado. ¿Y ahora esta gente pretendía quedarse con mi espacio por doscientos míseros dólares al mes? «Sigue soñando». Esas fueron las únicas dos palabras que le respondí. Lo que jamás me esperé fue que, al día siguiente, el administrador del edificio y dos guardias de seguridad se presentaran en mi puerta. ¿El motivo? Alguien me había denunciado por "hacer mal uso de los recursos comunitarios" y, en nombre de la supuesta armonía vecinal, me exigían que les entregara las llaves de mi terraza. Está bien. Si querían dejar de lado la cortesía, perfecto por mí. Estaban a punto de descubrir por las malas lo que pasa cuando yo dejo de ser amable... y conocer el verdadero peso de mi poder
El traidor regresó arrastrándose - undefined novels & stories
Teresa Romero
Recibí la noticia de la muerte de mi esposo, pero no derramé ni una sola lágrima. En cambio, recuperé de inmediato sus acciones y registré su fallecimiento de manera oficial. ¿Por qué? Porque había renacido. En mi vida anterior, mi familia había adoptado a tres niños para que crecieran a mi lado, y los tres eran posibles candidatos a convertirse en mi esposo. Como yo era la heredera de la familia más rica del país, mi padre temía que no fuera feliz si me casaba con alguien ajeno a nuestro círculo. Por eso, elegí a Jayden, el más competente de los tres. Sin embargo, apenas tres días después de la boda, murió. Sumida en el dolor, renuncié a volver a casarme. Y, convencida por Jesse y Joel, pasé el resto de mi vida como viuda. Al cumplir ochenta años, viajé a Massalia, el lugar donde una vez nos habíamos jurado amor eterno. Allí me encontré con Jayden, quien supuestamente había muerto sesenta años atrás. Vivía con mi criada, alguien que había desaparecido hacía décadas. Rodeado de hijos y nietos, llevaba una vida feliz y plena. Cuando comprendí que me habían engañado durante toda la vida, la rabia me consumió. De repente, todo se volvió negro ante mis ojos. Morí allí mismo de una hemorragia cerebral. Al despertar, había regresado al día en que recibí la noticia de su muerte. ¡Veamos cómo pretendía seguir viviendo un hombre que ya debería estar muerto!
Renací Para Salvarte - undefined novels & stories
Cocojam
Un cazador renegado en una misión suicida emboscó a Lucius Nightshade, el Progenitor Vampiro Original. Pero mi compañero de sangre, Julian Thorne, y sus guardias de élite no estaban allí. Se encontraban en un baile de máscaras a medianoche para jugar a ser los guardaespaldas de su amor de la infancia, Lilah. No invoqué el vínculo de sangre para llamar a Julian. En su lugar, con un embarazo de ocho meses a cuestas, me abalancé sobre Lucius. Sacrifiqué mi cuerpo para protegerlo de la mortal metralla de plata. Porque en mi vida pasada, sí invoqué el vínculo. Julian abandonó a Lilah, se teletransportó y salvó a Lucius. Por esa hazaña, se ganó una silla en el Alto Consejo y se convirtió en el Lord de su clan. Pero Lilah, furiosa por el abandono, huyó del territorio seguro en un ataque de ira. Al quedar sola y desprotegida, los peores enemigos de nuestro clan la descuartizaron. Julian no pronunció una sola palabra al principio. Pero el día de mi parto, me arrastró a la fuerza hasta la Celda de Luz Solar. Sus colmillos me rozaron la oreja, peligrosos y fríos. Sus manos temblaron con violencia sobre mis hombros, llenas de dolor y una rabia maníaca. —¡El Progenitor tenía muchos guardias de élite! ¿Por qué tuviste que llamarme a la fuerza? ¿Acaso soy solo un escalón para ti? No me amas. Solo querías el lujo de ser la esposa de un Lord, ¿verdad? Además, ¡Lilah no estaría muerta si no fuera por tus malditos celos! ¡Vas a sufrir mil veces peor que ella! Luego, sin piedad, nos empujó a mí y a mi recién nacido a la luz abrasadora del sol. Vi con horror cómo mi bebé se convertía en cenizas a mi lado. Cuando volví a abrir los ojos, el hedor a polvo de plata llenó el aire. Estaba de vuelta en el momento en que emboscaron al Progenitor Lucius.
La Hija Rechazada Volvió como Doctora - undefined novels & stories
Andrea Aguirre
En mi vida anterior, la familia Salazar fue a buscarme al orfanato después de descubrir que yo podía ser su hija biológica. Sin embargo, Adrián Salazar, mi propio hermano, me acusó de haber provocado la enfermedad de Mónica Salazar, la hija adoptiva de la familia. Mis padres le creyeron y me echaron de casa. Poco después, morí enferma en la calle. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los Salazar fueron a buscarme. Adrián se interpuso entre sus padres y yo y gritó: —¡Papá, mamá, no se la lleven! Desde que Mónica supo que la hija biológica de la familia podría volver, no ha dejado de sufrir crisis. Además, ni siquiera sabemos con certeza que ella sea Elena. Mis padres me pidieron que les mostrara mi mitad del medallón de cristal. La familia conservaba la otra, y ambas piezas eran la única prueba material que podía vincularme con ellos antes de una prueba de ADN. Como ya sabía cómo terminaría todo, decidí no mostrarla. Ante mi silencio y temiendo que Mónica empeorara, me miraron con decepción y se marcharon. Yo regresé en silencio al orfanato. Veinte años después, me había convertido en una de las cardiólogas más prestigiosas del país. El hombre sentado frente a mí me entregó un expediente clínico con las manos temblorosas. —Se lo suplico. Salve a Mónica. Me detuve al leer el nombre y observé durante un largo rato aquel rostro demacrado. Solo entonces levanté la mirada hacia el hombre. —No.
La respuesta de su futuro - undefined novels & stories
Chandler
Últimamente, una aplicación que permitía enviarle mensajes a tu «yo» del futuro, se había vuelto muy popular en internet. En un principio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, justo antes de la última prueba del SAT, decidí seguir la moda y envié un mensaje: «Yo del futuro, ¿termino casándome con Liam Tinsley?» La pantalla parpadeó y, casi al instante, apareció una respuesta de un «Número desconocido»: «Sí. Tuvieron una boda grande y fastuosa.» Aferré el teléfono y escribí rápidamente: «Entonces Mia Thompson fue mi dama de honor, ¿verdad? ¡Es mi mejor amiga!» La respuesta llegó igual de rápido: «Lo fue. Pero no solo fue tu dama de honor. También se acostó con Liam durante la noche de bodas.» Mi sonrisa se congeló. Entonces llegó un segundo mensaje: «La verdad es que no necesitabas esforzarte tanto por bajar tus calificaciones para igualar las suyas. Él respondió mal a propósito la sección de matemáticas para poder terminar en la misma ciudad que Mia, quien estaba entre los últimos lugares de la clase.» «Te convenció de rechazar aquella universidad de élite, no por tu bien, sino porque no quería que Mia se sintiera inferior frente a tus calificaciones.» La campana que advertía el inicio del examen atravesó el aire. Pero yo permanecí inmóvil, con el cuerpo helado, incapaz de moverme, cuando un último mensaje apareció de golpe en la pantalla. «Si no me crees, ve directamente al motel que está detrás de la escuela cuando termine el examen. Allí descubrirás la verdad por ti misma.»
Besó a su ex en la fiesta y lo dejé - undefined novels & stories
Stars
En la fiesta para celebrar mi aniversario de vínculo de apareamiento con Damian, él perdió un juego contra sus amigos, y, como castigo, tenía que besar, ahí mismo, a la persona que más amaba. Mi compañero siempre había dicho que un trauma de la infancia hacía que cualquier contacto físico íntimo le resultara insoportable. Sin embargo, besó a Amber, su primer amor, sin dudarlo ni un segundo, y se besaron durante tres minutos, completamente absortos el uno en el otro. Justo cuando todos esperaban que yo armara un escándalo y me marchara furiosa, saqué con calma los documentos de disolución del vínculo y los dejé frente a Damian, diciendo, con calma: —Firma. Damian bajó la vista hacia los documentos y, de pronto, soltó una risa. —Grace Bennett, solo fue un juego. ¿De verdad vas a terminar nuestro vínculo de apareamiento por esto? Deslicé los papeles un poco más hacia él. —Sí. Lo haré.
Elegiste Cuidarla; Yo Elegí Olvidarte - undefined novels & stories
Ximena Beltrán
El día de la audiencia, el juez hizo la pregunta de rigor: —Solo llevan tres años casados. ¿Está segura de que su relación se ha roto de manera irreparable? Esbocé una sonrisa amarga, me quité el anillo de bodas y lo dejé sobre la mesa. —Llevamos tres años casados y hemos vivido separados durante los tres. ¿De verdad cree que aún queda algo entre nosotros? Habíamos sido novios durante cinco años. Yo era su contacto de emergencia e incluso la beneficiaria de su seguro. Creí que había elegido al hombre correcto, pero el mismo día de nuestra boda recibió una llamada y se puso pálido. Cuando le pregunté qué ocurría, solo dijo que su madre estaba enferma. Lo dejó todo y compró de inmediato un boleto de avión para volver a cuidar a su madre. Durante los tres años siguientes me enviaba, todos los días, fotografías de cada una de sus comidas. Sin embargo, su madre jamás aparecía en ellas. Como me dolía verlo hacerse cargo de todo él solo, le propuse renunciar a mi trabajo para acompañarlo y ayudarlo a cuidarla. Él se negó, diciendo que no soportaría verme sacrificar mi carrera. Hasta que, unos meses atrás, encontré la cuenta de una influencer que compartía su lucha contra el cáncer. Santiago Vega aparecía en uno de sus videos, acompañado de una frase llena de ternura: "Está conmigo al despertar. Está conmigo en cada comida. Y es su mano la que nunca suelta la mía". ¿Y yo? Durante más de mil días y noches, solo me tuve a mí misma. Me había mentido. El juez dejó el expediente sobre el estrado y formuló una última pregunta: —¿Lo ha pensado bien? Asentí con firmeza. Cuando declaró disuelto nuestro matrimonio, miré la sentencia de divorcio y rompí a llorar. Santiago, te dejo ir. Y también me libero a mí misma.
El Secreto de la Capilla Maldita - undefined novels & stories
Saraí Fuentes
En nuestro pueblo había una antigua capilla. Según la tradición, antes de casarse, cada mujer debía llevar allí a su novio para que rezara y pidiera la bendición. Si salía sano y salvo, significaba que la pareja sería feliz para siempre. Mis dos hermanas adoptivas se casaron a los veinte años. Yo, en cambio, ya tenía treinta y seguía soltera, porque todos mis novios terminaban conmigo después de entrar en la capilla. Algunos incluso intentaban matarme. Mi nuevo novio estaba indignado por las supersticiones del pueblo e insistió en entrar. Pero cuando mi padre, que era el alcalde, lo sacó de allí, mi novio me tiró al suelo e intentó estrangularme. No lo entendía. ¿Qué había dentro de aquella capilla para que todos cambiaran de esa manera? Y si mi padre sabía lo que ocurriría, ¿por qué seguía obligándome a llevar allí a todos mis novios?
Desierto bajo el jacarandá - undefined novels & stories
Jimena G.
Poseo un don secreto: cada vez que toco a otra persona, puedo ver en su interior el rostro de la persona que más ama. Todo empezó cuando Miguel Márquez se mudó a la casa de al lado, cuando teníamos siete años. Desde ese momento, yo era la única que ocupaba lo más profundo de su corazón. A los dieciocho, cuando me tomó de la mano, la persona que más amaba seguía siendo yo. A los veintidós, cuando me pidió matrimonio, seguía siendo yo. La noche de nuestra boda, mientras me besaba, también era yo. La mañana de nuestro tercer aniversario de casados, le estaba acomodando el cuello de la camisa. Mis dedos rozaron su nuez de Adán. Cerré los ojos por instinto, como hacía siempre, y vi dos rostros. Uno era el mío. El otro correspondía a una mujer completamente desconocida. Esa misma noche, el celular de Miguel recibió un mensaje: "Miguel, gracias por acompañarme hoy." A lo largo de veintiún años y más de cien mil veces que había tocado a otras personas, era la primera vez que ocurría algo así.
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