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Vampiro
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Íncubo
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Forense
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Celebridad
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Plot & Setting

31
Matrimonio×
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Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
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Venganza
Matrimonio
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Drama Familiar
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Ambiente Laboral
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Reconciliación
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Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
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Viaje en el Tiempo
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Themes

12
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Giro Inesperado
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Renacido
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Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
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Crush
Múltiples Perspectivas
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Matrimonio Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Matrimonio short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Matrimonio.
El Borracho que Me Hizo Su Reina - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Invité a mis compañeros a un bar para divertirnos, pero al momento de pagar descubrí que no tenía saldo suficiente. Desesperada, caminé hacia el reservado VIP donde estaba sentado aquel hombre guapísimo. —Cúbreme la cuenta. Luego te transfiero. El hombre me miró con una frialdad fingida. —Señorita, ¿nos conocemos? Le arrebaté la copa de la mano. —No. Pero pregúntale a tu guardaespaldas cuántas veces me ha pedido ayuda por tu culpa. Ya te he sacado de apuros varias veces. ¿Tanto te cuesta devolverme el favor aunque sea una vez? El hombre puso cara de no entender nada, pero el guardaespaldas que estaba a su lado se llevó una mano a la cara. —Señor, es verdad. Cada vez que usted se emborracha, no deja que nadie se le acerque. Solo a ella la deja acercarse. Para poder llevarlo a casa, he tenido que llamarla varias veces y pedirle ayuda.
La otra mujer del Don era su verdadera esposa. - undefined novels & stories
Myosotis
Sus manos ásperas, marcadas por las armas, ardían sobre mi cintura. Había algo frío y posesivo en cada respiración suya, algo que explicaba perfectamente por qué era el Don de la Cosa Nostra más temido de toda Sicilia. Un timbre agudo rompió el silencio entre nosotros. Respondió en siciliano, con esa voz ronca y dura tan propia de él. Yo había aprendido el dialecto hacía años para encajar en su mundo, así que entendí todo lo que dijo. Su consigliere le gritaba por teléfono por haber presentado una licencia de matrimonio legal y válida con Sofia Lombardi, la mujer que lo abandonó después de que una bomba lo dejó sin voz durante siete años. La orden de Luca fue fría y letal, como un disparo. —Guarda la licencia original en la bóveda de la familia. Redacta una licencia de matrimonio falsificada e inválida para que Isa siga siendo sumisa. A los ojos de la ley y de toda su organización, yo no era más que su amante. Después de siete años entregándole mi vida, había quedado reducida a nada más que su amante. Otra llamada apareció en la pantalla. Luca me miró, con la mentira ya lista en su boca. —Asuntos familiares. Los escoltas te acompañarán a tu casa. No dije nada. Salí a la noche fría de Palermo mientras me temblaban las manos al llamar a su madre, Anna Vitali. —Acepto sus cincuenta millones de euros. Dejaré a Luca. Para siempre. Anna decía que Luca y yo éramos de mundos diferentes. Tuve que admitir que tenía razón. Esta vez, quiero irme con dignidad.
La Amante Favorita del Don Desapareció - undefined novels & stories
Melissa Z
Soy la mejor falsificadora de arte y especialista en inteligencia de Chicago. Y me enamoré del hombre que lo poseía todo, Don Vincenzo Russo. Durante diez años, fui su secreto, su arma y su mujer. Construí su imperio desde las sombras. Pensé que recibiría un anillo. Después de todo, cada noche que estaba en esta ciudad, estaba enterrado dentro de mí, tomando su placer. Me susurraba que yo era suya y que nadie más se sentía tan bien. Pero esta vez, después de terminar conmigo, anunció que se casaría con la princesa rusa de la Bratva, Katerina Petrov. Ahí fue cuando lo supe. Yo no era su mujer. Solo era un cuerpo. Por una alianza, por ella, me sacrificó. Me dejó morir. Así que destruí cada pieza de la vida que me dio. Hice una llamada a mi padre en Italia. Y luego, desaparecí. Pero cuando el Don, dueño de Chicago, no pudo encontrar su juguete favorito... se volvió loco.
Pues, Fuiste Mi Tío Para Siempre - undefined novels & stories
Zafira
—¿Señorita Ximénez, está segura de abortar? Diana Ximénez estaba aturdida, pero la insistente pregunta del doctor la hizo reaccionar de golpe. Abrió los ojos desorbitada, como si no creyera lo que veía. No fue hasta que el doctor repitió la pregunta que comprendió, ¡había renacido! En su vida anterior, justo ese mismo día, descubrió que estaba embarazada y tomó una decisión que le haría pagar un precio devastador. El doctor insistió de nuevo: —¿Señorita Ximénez? —¡Sí! Esta vez, la respuesta de Diana fue firme, aunque con un leve temblor en la voz. ¡Esta vez no cometería el mismo error!
Tras su preferida - undefined novels & stories
Gatoburbuja
Desde que me casé con Julián Mendoza, él puso punto final a todas sus andanzas. Para todos, yo era la mujer que había ‘domado’ al ‘playboy’, y mi vida familiar era la envidia. Hasta el día de nuestro noveno aniversario, cuando vi por accidente los mensajes en el grupo de chat con sus amigos: “Oye Julián, ¿qué tal la experiencia de ayer en el Bentley con tu compañera de universidad?” “Lo hemos probado en todos lados. Está locamente enamorada de mí.” Debajo había una foto íntima de ellos, y el grupo se llenó de comentarios calientes, felicitándolos entre risas y bromas. Miré la pantalla y un dolor punzante me atravesó el corazón. De pronto lo entendí: toda aquella felicidad a mi lado no era más que un montaje perfectamente preparado. Me quedé sentada, inmóvil, toda la noche, esperando su regreso. Cuando al fin Julián llegó, trayendo un pastel de celebración, no pude evitar soltar una risa fría. —Ya lo sé todo. ¿No te cansa fingir?
Demasiado tarde para arrepentirte - undefined novels & stories
Gabriela Olmedo
La noche anterior a nuestra boda, durante la fiesta, me encontré en internet con la publicación de un reto para parejas: «Si yo no fuera una opción, ¿con quién te gustaría casarte?». Le pregunté sonriendo a mi prometido, Julian Hayes. Él no lo pensó ni un segundo. —Con Vivian —respondió. Esa era mi hermana menor. —¡En serio, Vivian lo entiende como nadie! —intervino mi mejor amiga—. Cada vez que ustedes pelean, se queda despierta toda la noche hablando con él. Mi hermana estiró el brazo y le dio un golpe juguetón en el pecho. —Mejor controla a tu prometido, hermanita; no vaya a ser que se enamore de mí. Toda la mesa se echó a reír. —Solo es una broma. —dijo mi madre, Margaret Bennett, quitándole importancia con la mano—. Además, Vivian nunca se queja como tú; es normal que Julian le tenga cariño. Él me miró. —Era un chiste. ¿Qué, ya no aguantas ni una broma? No contesté. Bajé la mirada hacia el formulario de confirmación que la organizadora de la boda me acababa de enviar. El vestido, el ramo, la música, el menú… Todo se había elegido al gusto de Vivian. De principio a fin, esta boda solo tenía una cosa que me pertenecía: mi nombre como la novia. Sin embargo, ya que no importaba quién fuera la novia, no tenía ningún sentido casarnos.
Lo dejé y me llevé todo lo que me debía - undefined novels & stories
Crimson R
Mi esposo estaba trabajando durante las fiestas, otra vez. Lo habían enviado fuera de la ciudad para supervisar una de las operaciones portuarias de la Familia y una serie de casas de juego. Por lo tanto, decidí comprar un boleto y sorprenderlo. Solo quedaban asientos en clase ejecutiva. Mirando el precio de cinco cifras, apreté los dientes y me gasté los ahorros de todo un año. Todo para que luego ni siquiera pudiera averiguar cómo bajar la maldita bandeja. La socialité sentada a mi lado soltó una risa fría. —¿Nunca has volado en clase ejecutiva? Forcé una sonrisa incómoda. —Disculpa. Tú debes de ser… importante. Tienes esa aura. —¿Oh, yo? No. El hombre que me mantiene es el importante. Alquilaría un jet privado si yo se lo pidiera. La clase ejecutiva es prácticamente rebajarse. Parpadeé. —¿Un… benefactor? Eso es raro. —Para nada. Soy su secretaria. Cometo muchos errores. Le cuesta una fortuna. Me grita hasta que lloro. Y luego, bueno… llorar lleva a otras cosas. —Ella guiñó un ojo—. Ya sabes cómo es. —Qué curioso —dije, con la voz tensa—. Mi esposo tiene una asistente que le ayuda a manejar las cuentas de los muelles. También se equivoca mucho. —¿Estás casada? Me recorrió de arriba abajo con la mirada. —Mi hombre tiene una esposa de tu edad. Dice que está harto de ella. Que tocarla es aburrido. Dice que es mucho más emocionante el simple hecho de apartarme el cabello de la cara. Se inclinó más cerca. —Le dije que quería verlo para Año Nuevo. Así que le dijo a la esposa que tenía que trabajar. En ese momento, el diamante en su dedo atrapó la luz. Era idéntico al anillo de boda que yo había perdido. El cuerpo se me heló. No. Matteo solo era un ejecutor de bajo nivel. Un simple soldado en el que la Familia confiaba ocasionalmente para hacer operaciones menores: envíos en el muelle, apuestas clandestinas, nada más. ¿Cuándo se convirtió en un Don?
Él se hizo el muerto, y yo lo hice realidad - undefined novels & stories
Puñito Feroz
Tres meses después de que mi esposo, Josiah Erikson, desapareciera en un accidente de esquí, lo vi en un bar. Él reía a carcajada limpia, con un brazo envuelto naturalmente alrededor de los hombros de su «mejor amiga», Mónica Jones. —Menos mal que se les ocurrió esta idea. Casi había olvidado cómo se siente la libertad. Uno tras otro, sus amigos chocan sus copas con él y le preguntan cuándo planea reaparecer. Bajó la mirada y lo pensó antes de decir: —En una semana. Apareceré cuando ella se haya vuelto completamente loca buscándome. De pie entre las sombras, lo vi saborear su libertad, y entonces llamé a mi amiga que trabaja en la oficina estatal de registros civiles.
Juró amarme y yo pedí el divorcio - undefined novels & stories
Jazmín
Tras cinco años de matrimonio, recibí una invitación de boda desde el extranjero. El novio era mi esposo, Arnold. La novia, mi hermana menor, Yasmine. Incrédula, decidí volar a Ainland para presenciar la boda con mis propios ojos. Sin embargo, en el momento en que vi a Arnold sosteniendo a Yasmine y besándola apasionadamente, mi corazón se rompió. Los fuegos artificiales iluminaron el cielo, dibujando en destellos: "Feliz matrimonio, Sr. Willowstream y Srta. Yasmine". Fue como una puñalada al corazón. Al verlos tan felices juntos, sentí que yo era la intrusa en el matrimonio de otra persona. En el amor: dos son compañía y tres son multitud; si él ya se había casado con otra, ¿qué pintaba yo en su vida? No esperé a que me echaran; me marché. Al menos así conservé lo poco que me quedaba de dignidad.
Después de Siete Hijos, Lo Abandoné - undefined novels & stories
Isabella Solís
Cuando Jaime Rosales llevó al hospital a su séptima amante para que yo atendiera el parto, sus amigos apostaron a ver cuántos segundos tardaría yo en armar un escándalo. Sin embargo, ni siquiera cuando el llanto del recién nacido resonó en la sala de partos, nadie me oyó alzar la voz. —Jaime, ya es el séptimo. ¿No crees que esta vez Camila sí se enojó de verdad y decidió no volver a hablarte? Él respondió con indiferencia: —Ella no puede darme herederos sanos y yo necesito herederos para mi fortuna. Tarde o temprano iba a tener hijos con otras mujeres. Mejor que sean varios de una vez; así tendrá que aceptarlo. En ese momento salí con el bebé en brazos y, con la serenidad que exigía mi trabajo, anuncié: —Felicidades. Es un niño. Pesó tres kilos ochocientos gramos y tanto él como la madre están bien. Jaime sonrió, tomó al pequeño en brazos y me tendió un convenio de divorcio. —Fírmalo. Es solo una farsa para darle gusto a Valentina. Insistió en que me divorciara de ti antes de aceptar tener otro hijo conmigo. Si vuelve a quedar embarazada, tendremos ocho hijos. Pero, por muchos hijos que tenga con otras mujeres, tú seguirás siendo la señora Rosales. Nadie podrá quitarte ese lugar. Ya había participado en aquella farsa seis veces. Esta vez, firmé mi nombre sin vacilar. Tiempo después, acepté la propuesta de matrimonio de otro hombre. Jaime parecía haber olvidado que yo no era estéril. El problema era otro: los dos éramos portadores de la misma enfermedad genética recesiva. Cada embarazo entre nosotros implicaba un riesgo real de que el bebé naciera gravemente enfermo. Con un hombre que no fuera portador, yo sí podía tener hijos sanos. ¿Por qué estaba tan seguro de que criaría hijos ajenos únicamente para conservar el título de señora Rosales?
Si volviera al pasado, tampoco te elegiría - undefined novels & stories
Lisa
Fui sola al concierto de mi cantante favorito. En la parte de las dedicatorias, el corazón me latía con fuerza. Recé en silencio para que la suerte me escogiera a mí. Pero al siguiente segundo, en la pantalla gigante apareció mi esposo, que supuestamente estaba de viaje por trabajo, y a su lado estaba su primer amor, Patricia Castellón. —Quiero pedir una canción: "Volver al pasado", volver tres años atrás, cuando Nicolás jamás habría terminado con Patricia. El público estalló en aplausos y vítores, celebrando aquella historia de amor. Solo yo, entre la multitud, me quedé con el rostro empapado en lágrimas. En la siguiente ronda de dedicatorias, de pronto vi en la pantalla mi propia cara hinchada de tanto llorar. —Yo también quiero pedir "Volver al pasado", volver al momento en que nunca habría aceptado la propuesta de matrimonio de Nicolás Varas.
Arrepentimiento de Mi Esposo - undefined novels & stories
Snail
En el tercer mes de mi embarazo, la amiga de la infancia de mi esposo mafioso regresó. Todos decían que si no hubiera sido por la repentina partida de Estela García tres años atrás, nunca habría sido yo la esposa de Mateo Pérez. Ahora que Estela había vuelto, debía cederle mi lugar. Evidentemente, Mateo pensaba lo mismo. Consintió que Estela me lastimara una y otra vez, y hasta mi hijo se convirtió en una víctima de su amor. Desesperada, tomé la decisión de marcharme y poner fin a toda relación con Mateo. Pero cuando desaparecí por completo de su vida, ese hombre comenzó a buscarme por todas partes como un loco.
La novia que lo perdió todo - undefined novels & stories
Anna Smith
El día que se suponía que iba a ser mi boda, la novia no era yo. La ceremonia que había esperado durante cinco años se convirtió en una broma cuando Valentina, mi hermana, caminó por el pasillo de mármol con un vestido de novia blanco. Su brazo estaba entrelazado con el de Luca, el hombre que se suponía que me estaría esperando en el altar. —Lo siento, Bianca —dijo suavemente—. Pero ya no eres la novia hoy. Luego se tocó el estómago; sus ojos brillaban de triunfo. —Estoy embarazada del hijo de Don Romano. Sus palabras detonaron dentro de mi cabeza, y el mundo entero se quedó en silencio. Como si temiera que no le creyera, levantó algo brillante hacia la luz. Una imagen de ultrasonido en blanco y negro. Se leía claramente: [Edad gestacional —12 semanas.] Mis ojos ardieron, las lágrimas escocieron mientras me giraba hacia Luca, buscando desesperadamente cualquier cosa. Una negación, una explicación, o un arrepentimiento. En cambio, él solo suspiró, agotado y resignado. —Bianca, lo siento —dijo con impotencia—. A Valentina no le queda mucho tiempo. Esta boda... era su último deseo. Te lo compensaré —añadió—. Podemos tener otra boda más tarde. Mi padre, Moretti, se paró detrás de él, con la misma expresión severa que había usado toda mi vida. Nunca lo he visto sonreírme, ni siquiera una vez. —Bianca —dijo bruscamente—, tu hermana se está muriendo. Déjala tener esto. Mi hermano asintió sin decir una sola palabra, como si eso fuera suficiente para ser una respuesta sólida. Toda mi vida, la habían elegido a ella, sus lágrimas, sus caprichos y sus necesidades, por encima de las mías. Hoy no era diferente. Algo dentro de mí se rompió silenciosamente. Bien. Si nadie en esta familia se preocupa por mí, me iré.
Renacida: Ya No Soy Ciega Por Tu Amor - undefined novels & stories
Mónica Herrera
En cuanto obtuve mi licencia de conducir, fui directamente al hospital para que me extrajeran las córneas. En mi vida anterior, el primer día del semestre, la amiga de la infancia de mi novio tomó mi auto a escondidas y llevó a otros tres estudiantes a un centro comercial cercano a la universidad. Condujo a exceso de velocidad, se saltó varios semáforos en rojo y terminó atropellando mortalmente a una mujer embarazada y a un anciano. Sin embargo, los tres estudiantes declararon que había sido yo quien iba al volante y que, después del accidente, había huido del lugar. Cuando la policía me arrestó, traté de explicar desesperadamente que era ella quien conducía el coche. Pero ella se arrojó a los brazos de mi novio y, con expresión de agravio, dijo: —Jade, sé que no te agrado, ¡pero no puedes incriminarme de esta manera! Entonces, Fred sacó la grabación cámara del tablero de mi coche. En el video aparecía yo conduciendo, atropellando a las víctimas y huyendo presa del pánico. —En lugar de arrepentirte, intentas culpar a otra persona. Al ver aquellas imágenes, los familiares de las víctimas estallaron de ira y me apuñalaron dieciocho veces. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día anterior a que la amiga de la infancia de mi novio tomara mi vehículo.
Desierto bajo el jacarandá - undefined novels & stories
Jimena G.
Poseo un don secreto: cada vez que toco a otra persona, puedo ver en su interior el rostro de la persona que más ama. Todo empezó cuando Miguel Márquez se mudó a la casa de al lado, cuando teníamos siete años. Desde ese momento, yo era la única que ocupaba lo más profundo de su corazón. A los dieciocho, cuando me tomó de la mano, la persona que más amaba seguía siendo yo. A los veintidós, cuando me pidió matrimonio, seguía siendo yo. La noche de nuestra boda, mientras me besaba, también era yo. La mañana de nuestro tercer aniversario de casados, le estaba acomodando el cuello de la camisa. Mis dedos rozaron su nuez de Adán. Cerré los ojos por instinto, como hacía siempre, y vi dos rostros. Uno era el mío. El otro correspondía a una mujer completamente desconocida. Esa misma noche, el celular de Miguel recibió un mensaje: "Miguel, gracias por acompañarme hoy." A lo largo de veintiún años y más de cien mil veces que había tocado a otras personas, era la primera vez que ocurría algo así.
Ya No Te Necesito, Alfa - undefined novels & stories
Phoenix
Yo era una Omega y, contra todo lo esperado, resulté ser la compañera destinada del Alfa de la manada Silvermoon. Durante tres años cuidé cada palabra y cada paso que daba como Luna. Estudiaba de día y de noche hasta quedar agotada, consultaba con él cada decisión, pedía permiso para todo y me esforzaba por convertirme en la Luna que él esperaba que fuera. Aun así, nunca era suficiente. —Dependes de mí para todo —me reprochaba—. ¿Cómo esperas convertirte en una Luna de verdad? Deberías aprender de Sonya. Sonya Smith, su amiga de la infancia, era el ejemplo perfecto que, según él, yo debía seguir. Así que dejé de depender de él. Cuando unos renegados me hirieron mientras protegía a la manada y perdí a nuestro cachorro, me vendé sola y acudí por mi cuenta al centro de sanación. No corrí a buscarlo ni le rogué que me cuidara. Más tarde, cuando el dolor se volvió insoportable, me acurruqué a solas y apreté los dientes hasta perder el conocimiento. Mi compañero obtuvo lo que llevaba tanto tiempo exigiéndome… y se arrepintió. Durante años había deseado que yo dejara de necesitarlo. Pero cuando ese día por fin llegó, comprendió que verme capaz de vivir sin él lo estaba destrozando por dentro.
Huí antes de que él me convirtiera - undefined novels & stories
Clara
—¿Estás segura de que quieres esto? —la bruja deslizó el vial por la mesa—. Una vez que lance el hechizo de desvinculación, tu conexión de compañeros destinados se disolverá a lo largo de diez días. En el décimo día, será permanente. No hay vuelta atrás. No lo dudé. —¿Tu nombre? —ella tomó su pluma. —Mara Voss. Su mano se congeló. Todos en la comunidad vampírica de Nueva York conocían ese nombre. Conrad Levin, el Príncipe del Dominio de Nueva York, un monstruo de ochocientos años que nunca había mostrado ni un rastro de afecto por nada, había anunciado hace tres años a todo el mundo sobrenatural que había encontrado a su compañera destinada. Una chica humana que portaba el tipo de sangre más raro que existía. Sangre dorada. Su nombre era Mara Voss. Extendí mi muñeca. La bruja comenzó su trabajo. Abrí mi teléfono y reservé un billete de solo ida a Praga. Con salida en exactamente diez días. Esta vez, Conrad nunca me encontraría.
La Esposa y el Hijo Secreto del Rey Mafia - undefined novels & stories
Anna Smith
Mi hijo me pidió algo que no podía darle. —Solo tres oportunidades, mamá —susurró—. Si después de eso realmente no nos ama... nos iremos para siempre. Estaba hablando de su padre, Giovanni Romano, el heredero de un imperio mafioso y mi esposo solo de nombre. Él nunca nombró a mi hijo como suyo y no me dijo que me amaba ni una sola vez. En la primera oportunidad, a Giovanni le falló la memoria, en la segunda, mintió y en la tercera... rompió algo que ninguna disculpa podía arreglar. Así que empacamos nuestras maletas, tomé la mano de mi hijo y nos fuimos. Sin lágrimas ni despedidas, solo en silencio. La noche en que nuestro avión despegó, mi teléfono vibró. “Espera”, decía su mensaje. “Regresaré a casa”. Pero ya mi casa no estaba donde él estaba, sino donde mi hijo finalmente pudiera dormir sin llorar. Porque algunas promesas no se rompen, se destruyen, y algunas madres se cansan de esperar.
El juguete del jefe - undefined novels & stories
Vincent
Todos me advirtieron que jamás me enamorara de Dante Moretti. Decían que era el fantasma de la familia Velasco: el segundo al mando que ordenaba ejecuciones sin parpadear, con el corazón más frío que el cañón de su propia pistola. Pero cuando me doblegó sobre aquel escritorio de caoba y presionó su boca contra mi oído, exigiéndome que pronunciara su nombre, fui lo suficientemente estúpida como para creer que aquello era posesión. Me tomó un año entero abrir los ojos a la verdad. Las fotografías bajo llave en el cajón de su despacho nunca fueron mías. La mujer vestida de blanco que lo esperaba los domingos por la mañana en el distrito de la catedral nunca fui yo. La chica que recibió una bala por él, a la que él llamaba su «salvación»... Su nombre es Elena Abate. Y resulta que Elena es la hija de mi madrastra. Para salvar a la familia, mi padre intenta venderme por quinientos millones a un heredero de los Agosti que ya tiene un pie en la tumba. Mi madrastra conspira para borrarme del mapa por completo. ¿Y el hombre que creí capaz de reducir esta ciudad a cenizas por mí? El día que más lo necesité, estaba subiendo a Elena por las escaleras, cargándola en brazos como si fuera un objeto sagrado. Todos pensaron que yo era solo un peón que podían mover a su antojo en su tablero de ajedrez. Se equivocaron. Si Dante no puede dejar ir a su precioso amor de infancia, a su «salvación», entonces me convertiré en la «viuda» de alguien más. Si Elena cree que ya ganó este juego, dejaré que mire desde la primera fila cómo una mujer que no tiene nada que perder lo destruye todo. Mi nombre es Serafina. Recuérdalo. Porque estoy a punto de convertirme en el castigo que ninguno de ustedes vio venir.
Mi esposo taló mi último recuerdo por su amante - undefined novels & stories
Bonnie
En nuestro séptimo aniversario de bodas, me topé con una tanga de encaje de otra mujer en mi habitación. Mi esposo, Mark Donovan, estaba de pie frente al clóset cuando me dijo de forma fría: —Ella es solo una niña, Leslie. No hagas esto más desagradable. Esa «niña» estaba embarazada de su hijo. Esa «niña» ya se había mudado a mi casa, había usado sus camisas, dormido en mi cama y conseguido que él talara el árbol de magnolio que mis padres fallecidos habían plantado para mí. Todos en la familia Donovan pensaban que yo gritaría, lloraría y le suplicaría. Después de todo, había amado a Mark durante nueve años. Pero esta vez, solo tomé mi maleta. Porque había un par de cosas que ellos no sabían. La demanda de divorcio ya había sido presentada. El broche de esmeralda destinado a la señora Donovan ya había sido devuelto. Y las pruebas contra su preciosa amante ya habían sido entregadas al viejo Don. Mark creía que solo me estaba yendo de su mansión. Él no sabía que estaba saliendo de su vida. Para siempre.
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