Novels
Short Stories

Genres

Romance×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Cuenta Regresiva×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Cuenta Regresiva Romance Short Stories & Novels

Discover a collection of engaging Cuenta Regresiva Romance short stories with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
52 Veces Despedida - Romance novels & stories
María José Martínez López
Después de cinco años de relación, mi novio, abogado, canceló nuestra boda… ¡52 veces! La primera vez, me dejó plantada en la playa porque su pasante —una joven que trabajaba con él en el bufete— cometió un error llenando unos formularios, y él volvió corriendo a la oficina. La segunda, justo cuando estábamos por casarnos, se enteró de que otro abogado estaba haciendo pasar un mal rato a la misma pasante y se fue a «ayudarla», dejándome sola ante las risas de todos los invitados. Desde entonces, no importaba cuándo planeáramos la boda, ella siempre tenía un nuevo problema urgente que lo requería. Hasta que un día, me harté. Con el corazón roto pero la frente en alto, decidí terminar con todo. Y ese día que me fui de Santa Lucía del Valle… Él se volvió loco, buscándome por toda la ciudad.
Tu traición fue mi mejor venganza - Romance novels & stories
Anónimo
Llevábamos seis años de casados, pero en los últimos tres meses, mi esposo ni siquiera me había tocado. Decía que el trabajo lo tenía agotado, y yo, enamorada desde hace años, le creí sin dudar. Hasta que en el día de mi cumpleaños, escuché a sus amigos hablar en alemán a sus espaldas. —¿Ya terminaste con la otra? Antes ibas todos los días… no sé cómo aguantabas. —¿Y tu esposa? ¿No te dice nada? Mi esposo soltó el humo de su cigarro con indiferencia: —Hace meses que ni la toco. Claudia es buena en la cama y aún no me aburre… Lástima que salió embarazada. A mi esposa no le gustan los niños, así que le di dinero a Claudia para que se fuera al extranjero y lo tuviera allá. Apreté los puños con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Él se acercó preocupado y preguntó qué me pasaba. Yo negué con la cabeza, sonriendo. —Este pastel que hiciste con tus propias manos… me emocionó mucho. Está delicioso. El pastel sabía dulce. Pero yo, que sí entendía alemán, solo sentía amargura en el alma.
Noventa y Nueve Brazaletes de Esmeralda y un Divorcio - Romance novels & stories
Victoria Guerra
Cada vez que mi esposo me era infiel, me regalaba un brazalete de esmeralda. En cuatro años de matrimonio, reuní noventa y nueve brazalete. Lo perdoné tantas veces. Esta vez se fue de viaje tres días. Al volver, me trajo una con esmeraldas AAAA, valuado en millones. Entonces lo supe: era hora de pedir el divorcio.
Plantada en el Registro Civil - Romance novels & stories
Anónimo
La séptima vez que Sofía quedó con Leonardo para ir a firmar el acta de matrimonio, él volvió a dejarla plantada. Cuando ya iba a marcarle para preguntarle dónde estaba, se topó por casualidad con un TikTok de la amiga de la infancia de él. "Hoy celebramos 999 días de casados con mi amado esposo, desde el pasado hasta el futuro, siempre serás tú." En la foto, justo en el centro del librito rojo del matrimonio, aparecía bien claro el nombre de Leonardo Díaz en la parte de esposo. Y la fecha de matrimonio era el 20 de mayo de hace tres años. Así que esta era la verdadera razón por la que él nunca apareció en esas siete citas para casarse. Él ya era el esposo de otra.
Despedida de Siete Días - Romance novels & stories
Rey
Mis padres adoptaron a un huérfano. Yo le tomé mucho cariño y lo quería como a un hijo propio. Hasta que me di cuenta de que se parecía cada vez más a mi esposo, Javier Mendoza, y que a mi hermana menor llamaba "mamá" a escondidas. Resultó que mi esposo que tanto amaba me había sido infiel desde hacía tiempo. Él y mi hermana habían formado una feliz familia en secreto. Hasta contaban con la bendición de mis padres. Cuando todo se supo, mi hermana me rogó que los dejara ser felices, y mis padres me ordenaron que les cediera el lugar. El niño que había criado con todo el amor me gritó que ojalá muriera de la peor manera. Pero lo que nadie esperaba era que Javier se negara al divorcio. Lloraba suplicándome perdón, diciendo que me amaba profundamente y que lo del niño había sido solo un error. Fingí creer en su pasión y le dije: —Siete días. Te doy siete días. Si logras demostrarme tu sinceridad, te perdonaré. Él, eufórico, cumplió mi cada deseo y me trató como a un tesoro. Hasta donó todos sus ahorros a mi nombre y obligó a mi hermana a arrodillarse en la nieve para pedirme perdón. Todos pensaron que al final lo perdonaría, hasta el día en que la policía vino a pedir la identificación de un cadáver. Ese día él enloqueció por completo. Lo que Javier nunca supo es que en realidad yo llevaba siete días muerta. La Muerte me había permitido regresar por siete días para darle mi propia despedida.
La Falsa Traición, los Años Perdidos - Romance novels & stories
MIA
Cuando Samuel Ledesma trajo a su nueva amante a casa por décima octava vez y hicieron el amor frente a mí, yo solo me limité a recoger en silencio la ropa que habían dejado tirada por todo el suelo. Sabía que eso era su venganza. Hace cinco años, sufrió un secuestro y estuvo a punto de morir. A pesar de sus súplicas desesperadas, yo decidí romper con él y marcharme del país. Cinco años después, se convirtió en el presidente de una empresa que cotizaba en bolsa y usó su dinero para mantenerme a su lado como su asistente. Cada cierto tiempo, traía a diferentes mujeres a casa y me mostraba, justo delante de mí, lo enamorados que estaban, solo para humillarme. Pero él no sabía que la persona que lo salvó de los delincuentes hace cinco años fui yo, y que la que no ha podido olvidarlo durante estos cinco años también era yo. Hasta que esta vez, la mujer que trajo a casa fue mi prima Judith, a quien yo había financiado durante años. Cuando ella, con una sonrisa de triunfo, acariciaba su vientre y me dijo que estaba embarazada de Samuel, yo simplemente la felicité con calma. Luego me di la vuelta y marqué un número. —Hola, respecto al proyecto de apoyo médico en la zona epidémica del que hablamos antes, ya lo he pensado bien. Estoy dispuesta a unirme.
Su Máxima Prioridad - Romance novels & stories
Esteban Selvas
Mi amigo de la infancia me había prometido que, al graduarnos de la universidad, se casaría conmigo. Pero el día de nuestra boda llegó tarde y, cuando por fin lo encontramos, estaba en una cama de hotel, enredado con mi hermanastra, Viviana Torres. Ante todos los presentes, fue el heredero del hombre más rico del país, Sebastián Fuentes, quien dio un paso al frente y declaró, sin reservas, que yo había sido la mujer que amó en secreto durante muchos años. Llevábamos cinco años de matrimonio. Cada palabra que alguna vez dije, Sebastián la guardó en su corazón. Yo creía, de verdad, que era la persona que él más valoraba en el mundo. Hasta que un día, mientras hacía los quehaceres de la casa, encontré por accidente un documento confidencial oculto en el fondo de su escritorio. La primera página era el currículum de Viviana Torres. Sobre él, escrito de su puño y letra, se leía: “Atención prioritaria. Por encima de todo.” Luego venía un expediente médico que nunca había visto. La fecha correspondía exactamente a la noche en que sufrí aquel accidente automovilístico. Esa vez fui llevada al hospital perteneciente al Grupo Fuentes, pero la cirugía nunca llegaba. Cuando desperté, el bebé que llevaba en mi vientre ya no estaba conmigo, perdido por la hemorragia. Lloré hasta quedarme sin voz en los brazos de Sebastián, pero jamás le conté la verdad. No quería causarle más preocupación. Pero ahora lo sé: esa misma noche Viviana también resultó herida, y la orden que Sebastián envió al hospital fue: “Movilicen a todos los especialistas. Prioridad absoluta para Viviana Torres.” Las lágrimas se filtraron entre las páginas, borrando parte de la tinta. “Si no soy tu máxima prioridad, entonces desapareceré de tu mundo.”
Si No Puedo Retenerte - Romance novels & stories
Doña Lluvia
Mi esposo, comandante del batallón, me prometió que solo acompañaría noventa y nueve veces a su “amor de juventud”, Paula Ferrer, cuando su depresión se descontrolara. Pero cuando terminé de contar las noventa y nueve veces, lo vi abrazándola, él la sostenía fuertemente entre sus brazos. Después de eso, dejé de llorar y de intentar detenerlo cada vez que iba a buscarla. Solo le pedí un amuleto de protección como regalo para el hijo que estaba por nacer. Cuando mencioné al bebé, su expresión se suavizó un poco, era suave y tierna. —Espérame, volveré e iré contigo al hospital para el control prenatal. Yo solo asentí obediente. No le dije que, diez días atrás, ya había presentado la solicitud de divorcio en el registro civil. Ahora, estamos divorciados.
Me ignoró 304 veces: me divorcié - Romance novels & stories
Valeria Montes
Le rogué a mi esposo trescientas cuatro veces que me acompañara. Finalmente aceptó venir conmigo para cumplir el último deseo de mi padre, caminar junto al mar antes de despedirse de este mundo. Pero mientras yo esperaba en la orilla, sentada junto a la silla de ruedas, la temperatura del cuerpo de mi padre se iba apagando poco a poco… y Javier nunca apareció. Ese mismo día, Renata publicó una foto en sus redes sociales. Él estaba con ella, mirando las nubes en la pradera, como si nada más existiera. —Lejos del mundo, mientras estés tú. Sin querer, le di me gusta… y enseguida él me escribió para reclamarme. —¿Cuántas veces tengo que decirte que no molestes a Renata? Si no sabes controlarte, entonces divorciémonos. No recuerdo cuántas veces había usado el divorcio para amenazarme. Solo sé que esa vez… me cansé de escucharlo. Mi padre murió sin verlo llegar. Y yo, por primera vez en ocho años de matrimonio, dejé de insistir. —Está bien —respondí—. Divorciémonos.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - Romance novels & stories
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
Noventa y nueve veces te perdoné - Romance novels & stories
Simp-pático Inocente
¿Cuánto me llegó a amar mi esposa? En aquel entonces, me pidió noventa y nueve veces que nos casáramos. Fue recién a la centésima cuando su insistencia terminó por conmoverme. El día de nuestra boda, le regalé noventa y nueve vales de reconciliación. Prometimos que, mientras le quedara uno solo, yo nunca me iría de su lado. Tras cinco años de casados, ella canjeaba un vale cada vez que salía a ver a su alma gemela. Al usar el número noventa y siete, ella notó de pronto que algo en mí había cambiado. Ya no había lágrimas ni escenas, ya no le suplicaba que se quedara a mi lado. Una vez, mientras ella perdía la cabeza por atender a su joven y mimado secretario, le pregunté en voz baja: —Si te vas con él, ¿puedo cobrar un vale de reconciliación? Se quedó pasmada un segundo y, extrañamente, cedió: —Está bien. Total, apenas habremos usado unos sesenta. Úsalo si quieres. Asentí y la dejé irse. No se imaginaba que era el noventa y siete. Ni que solo nos separaban dos vales del final.
Después de fingir mi muerte - Romance novels & stories
Amaro Duero
Después de declararme ciento una veces a mi amor de la infancia, él terminó casándose con la mujer de sus sueños. Con el corazón hecho pedazos, tomé una decisión impulsiva, casarme con su hermano, quien siempre había estado enamorado de mí. Luego de casarnos, él me consintió en todo. Su amor era intenso, abierto, casi desbordante. Todos decían que yo era increíblemente afortunada por haberme casado con un hombre que me amaba tanto. Pero el día en que la mujer de su hermano y yo caímos al agua al mismo tiempo, lo vi con mis propios ojos, él, que ni siquiera sabía nadar, se lanzó sin dudarlo… pero no por mí. Nadó desesperadamente hacia ella, y bajo el agua le dio respiración boca a boca. Mientras yo luchaba por mantenerme a flote, rogando que me mirara aunque fuera una vez, él solo se preocupó por llevarla a la orilla, dejándome a merced del mar. Cuando apenas recobraba la conciencia en el hospital, escuché cómo él y su hermano acabaron a los golpes por quién se quedaría a cuidarla… y entre gritos, él le dijo lleno de dolor: —Me casé con Elena sacrificándome, solo para que no interfiriera en tu felicidad con Victoria. Déjame verla… aunque sea una vez, ¿sí? Y en ese momento fue entonces cuando lo entendí. Nunca nadie me había amado de verdad. Así que tomé una decisión. Contraté un servicio para fingir mi muerte y desaparecer para siempre. Pero cuando la noticia de mi “muerte” llegó a sus oídos, aquel hombre siempre frío y sereno apartó a Victoria, se inclinó y escupió sangre. Y en una sola noche, su cabello se volvió completamente blanco.
Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar - Romance novels & stories
Rosa Sauri
Mi esposo, Joaquín Halabe, y yo éramos dos mentirosos. Él me juró que olvidaría a Carmen Granillo, la mujer que nunca logró superar, pero tenía el celular lleno de fotos de ella. Yo le prometí que jamás lo dejaría, mientras planeaba un futuro sin él. Hace un mes, lo engañé para que firmara los papeles del divorcio. Hoy era el día en que por fin desaparecería de su vida. Faltaban tres horas: ya tenía todas las maletas listas y había comprado un boleto de avión para irme al extranjero. Faltaban dos horas: recorté todas las fotos en las que aparecíamos juntos hasta dejar solo mi imagen en el álbum. Faltaba una hora: coloqué cuidadosamente el acuerdo de divorcio sobre la mesa. Después de diez años amándolo, aquel era el primer día que lo dejaba.
Noventa y nueve acuerdos de divorcio - Romance novels & stories
Universo Cercano
La misma noche en que Lisa, el primer amor de Finn Chapman, se divorció, él me arrojó el acuerdo de divorcio número noventa y nueve. —Lisa tiene el corazón roto. No puede superarlo. Tengo que cuidarla —dijo. Incluso nuestro hijo de siete años intentó convencerme. —Deberías aceptar el divorcio e irte —me dijo—. Deja que Lisa se mude con nosotros. Ya no necesitamos una sirvienta como tú. Padre e hijo estaban seguros de que gritaría, lloraría y les rogaría que no me echaran. Pero no lo hice. Simplemente asentí, firmé los papeles del divorcio en silencio y me fui. Diez años después, mi hijo obtuvo el puntaje más alto en el examen de admisión a la universidad. Durante una entrevista, un reportero le preguntó: —¿Qué te motivó a estudiar con tanto empeño durante todos estos años? Guardó silencio por un momento. Luego, delante de todos, sus ojos se enrojecieron. —Porque quería decirle a mi mamá que ya crecí —respondió con voz temblorosa—. ¿Volverías conmigo? Por favor, no me abandones otra vez.
Cuando Dejé de Esperarte - Romance novels & stories
Luz Reyes
Mi prometido, Martín Salazar, tenía una regla extraña: después de las nueve de la noche no contestaba ninguna llamada. Ni siquiera hacía excepciones cuando estábamos en la etapa más apasionada de nuestra relación. En cuanto daban las nueve, colgaba sin contemplaciones. Una vez regresé tarde a casa y noté que un hombre me seguía. Presa del pánico, lo llamé, pero solo obtuve una respuesta cargada de impaciencia: —¿No puedes respetar mi horario de descanso? Voy a colgar. Aquella noche tuve que ir sola a la comisaría a presentar la denuncia y, aun así, sentí que no tenía derecho a reprocharle nada. Sin embargo, un día, mientras usaba su computadora, vi por casualidad en el registro de llamadas sincronizado con su celular una llamada que había comenzado a las nueve de la noche y terminado a las nueve de la mañana siguiente. Doce horas completas. Y no era un caso aislado: había registros similares casi todas las noches durante los últimos cinco años. Conocía muy bien ese número. Pertenecía a Lilia Robles, una estudiante de posgrado cuya directora de tesis era la madre de Martín y que, además, trabajaba como asistente de Martín. En ese instante, me quedé sin fuerzas. Permanecí sentada tanto tiempo que las piernas se me entumecieron. Después cerré la computadora en silencio y cancelé nuestra cita de matrimonio en el Registro Civil. Yo nunca había sido esa excepción. Y ya no estaba dispuesta a seguir esperándolo.
Ellos la Eligieron, Yo Elegí Irme - Romance novels & stories
Andrea Carolina González
En la fiesta de graduación, los cinco amigos de siempre jugamos a ver qué tan bien nos conocíamos. En la primera ronda, mi mejor amiga, Valeria Ríos, les preguntó a los tres chicos: —Si Clara y yo necesitáramos ayuda al mismo tiempo en plena noche, ¿a cuál de las dos rescatarían primero? Mis tres amigos inseparables de la infancia escribieron el nombre de Valeria sin haberse puesto de acuerdo. Alguien comentó entre risas que los tres estaban perfectamente sincronizados. Valeria explicó: —Tal vez sea porque yo soy la más miedosa. Clara es tan capaz que no necesita que nadie vaya a rescatarla. Los tres asintieron. Pero habían olvidado que, cuando yo tenía dieciséis años y quedé atrapada en la montaña, ellos me encontraron en medio de una tormenta y hasta discutieron por quién me cargaría durante el descenso. En aquel entonces, los tres me prometieron: —Pase lo que pase, siempre te elegiremos primero. En la segunda ronda me tocó hacer la pregunta. Los miré y leí la tarjeta con una sonrisa: —Si solo cuatro de nosotros pudiéramos ir juntos a la universidad, ¿a quién dejarían fuera? El salón quedó en absoluto silencio. Valeria se mordió el labio y fue la primera en mostrar su tarjeta de respuesta. Había escrito su propio nombre. Sin embargo, cuando los otros tres mostraron sus tarjetas, en todas aparecía mi nombre. Sebastián Vega, quien siempre había sido el más protector conmigo, habló primero: —Es solo un juego. No te lo vas a tomar en serio, ¿verdad? Mateo Lozano se apresuró a explicarse: —Valeria sufre ataques de ansiedad cuando está sola. No puede irse sin compañía a una ciudad desconocida. Gabriel Castro me acarició el cabello con la dulzura de siempre. —De todos modos, tú también elegiste una universidad de aquí. Aunque al final fueras tú quien se quedara, podrías volver a casa todos los días. No sería como abandonarte. Contemplé las cuatro tarjetas y, de pronto, también sonreí. Lo que ellos ignoraban era que yo jamás había pensado postularme a la universidad local que ellos habían escogido para mí.
Me Quedé Sorda y Él Eligió a Otra - Romance novels & stories
Elena Castro
El médico me dijo que mi mundo pronto quedaría sumido en un silencio absoluto. En no más de tres días, dejaría de oír. Cuando Alejandro del Río se enteró de que mi audición estaba empeorando rápidamente, solo guardó silencio unos instantes. Por su intolerancia extrema al ruido, hacía mucho que yo había renunciado a mi trabajo en la radio. Durante todos esos años, no volví a poner música ni a escuchar de verdad mi propia voz. Solo le pedí que regresara conmigo a Bellacosta, la ciudad donde nos conocimos, para celebrar en silencio una ceremonia de renovación de votos. Quería oírlo pronunciar sus votos una vez antes de quedarme sorda. Pero poco antes de la ceremonia, Lina Vega, su amiga de la infancia, llamó porque necesitaba un traductor para su presentación, y él se marchó a un festival de rock. —Esta presentación no se repetirá —me dijo. En la transmisión en vivo, Alejandro soportó el dolor de una herida sangrante junto a la oreja mientras traducía para ella la letra de una canción de amor. En su versión incluyó las mismas palabras que había pasado tres noches escribiendo para mí. Me quité el audífono y le envié un mensaje a mi abogado: "Decidí divorciarme".
Cuando volví a brillar - Romance novels & stories
Rábano indomable
Cuando mi mejor amiga, Camila Torres, me entregó el acuerdo de divorcio que había preparado, me preguntó: —Te tomó cinco años conquistar a Gabriel. ¿Por qué de repente quieres divorciarte? Esbocé una sonrisa. —Porque ya no quiere cenar conmigo. Cinco horas antes, le había enviado a Gabriel Navarro la dirección del restaurante. —Hoy cumplimos tres años de casados. Reservé una mesa aquí. Su respuesta llegó casi al instante. “Estoy ocupado. No tengo tiempo.” Lo perseguí cinco años, llevamos tres años de casados, y al final solo recibí esas cinco palabras. Y también aquella escena en la entrada de su empresa: lo vi subir a un auto, protegiendo a una chica de cabello corto. Durante los cinco años que perseguí a Gabriel, sus respuestas habían pasado de la indiferencia inicial a compartir conmigo cada momento. Y ahora se habían reducido a un repetitivo: “Estoy ocupado. No tengo tiempo.” Pensé que quizá era yo quien había cambiado, que ya no era tan buena como antes. Pero no. Simplemente, ya había otra persona en su corazón. En ese momento sonó mi teléfono. Era el restaurante. —Señora Beltrán, ¿cuántas personas serán esta noche? Guardé el acuerdo de divorcio en mi bolso. —Para una. Sabía que Gabriel había llevado a aquella chica al mismo restaurante. Perfecto. A partir de hoy, podía compartir ese plato con quien quisiera. Ya no tenía nada que ver conmigo. Yo elegiría compartir mi vida conmigo misma.
Cuando al fin me extrañaron, yo ya no estaba - Romance novels & stories
Michelle
La noche de las decisiones universitarias, toda mi familia se reunió alrededor de mi hermana gemela, Lily. Mi hermano Ethan abrió un mapa de Boston y comparó la distancia entre el dormitorio de ella y su campus. Ryan, mi mejor amigo de la infancia, renunció a su plaza en McGill porque Lily había admitido que le daba miedo empezar la universidad sin alguien conocido cerca. Mis padres no podían estar más felices. Ahora Lily siempre tendría a alguien dispuesto a cuidarla. Les tomó casi toda la noche recordar que yo también tenía una decisión que tomar. —Nora siempre ha sido la independiente de la familia —dijo mamá, tomando la decisión por mí sin siquiera levantar la vista—. Puede ir a UMass Boston. Está cerca de Lily, así que podrá ayudarla los fines de semana. Nadie preguntó qué universidades me habían aceptado. Nadie sabía que todavía tenía una oferta de Escocia esperándome en la bandeja de entrada. Si ellos nunca habían planeado dejarme tener una vida propia, entonces yo ya no les debía explicaciones sobre ella. Pensando en esto, aparté mi laptop de ellos y acepté mi plaza en la Universidad de Edimburgo. Por una vez, elegí el lugar más alejado de todos ellos.
Me Perdiste El Día De Nuestro Aniversario - Romance novels & stories
Dolores Molina
Durante una cena con la familia de Martín Rosales, dije que quería casarme pronto y poner casa. Él interpretó mis palabras como una prueba de que solo codiciaba la fortuna de su familia y, fuera de sí, me cacheteó más de diez veces delante de todos. Después se dio la vuelta para andar detrás de Yolanda Duarte, su celosa amiga de la infancia. Me aferré a su mano y le supliqué que no se fuera, pero él, enfurecido, me empujó por las escaleras. Sufrí múltiples contusiones, sobre todo en las piernas, además de una fisura en el cráneo. Pasé varios días inconsciente en la UCI y permanecí hospitalizada casi un mes antes de recibir el alta. Cuando recuperé la conciencia, no le conté a mi madre la gravedad de mi estado. Me animé a llamar a mi mamá que estaba en el extranjero. —Mamá, acepto lo que me dijiste sobre la herencia.
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