Novels
Short Stories

Genres

Romance×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

34
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
Show more

Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
Show more

Themes

12
Melodramático×
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
Show more

Melodramático Romance Short Stories & Novels

Discover a collection of engaging Melodramático Romance short stories with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
El precio de tu traición - Romance novels & stories
Belen Reyes
La primera vez que encontré un collar en el auto de mi prometido, su madre me llamó para darme explicaciones: —Eliana, no malinterpretes a Valerio. El collar lo dejé olvidado sin querer. La segunda vez, cuando descubrí dos talones de boletos de cine, su mejor amigo me avisó en el grupo de chat: —Eliana, no pienses mal. Los boletos de cine le pedí a Valerio que me los comprara. La tercera vez, la cuarta... De ahí en adelante, en cada ocasión surgía alguien dispuesto a excusarlo. Hasta la novena vez. Extraje un labial del resquicio del asiento y lo levanté frente a sus ojos: —¿De quién es este labial? La mano de Valerio Ortiz sobre el volante tembló de manera casi imperceptible. Acto seguido, marcó un número con total destreza: —El labial en el auto, ¿a quién se le quedó? Al otro lado de la línea respondieron mi hermano y mi mejor amiga. —¡Con razón Sara no lo encontraba por ninguna parte! —exclamó Diego—. Pero de verdad, ¿otra vez imaginando cosas? Recuerda lo que dijimos todos en la reunión: si vuelves a hacer un drama sin razón, mejor no se casen. —Así es, Eliana. ¿Acaso no te das cuenta de lo bueno que es Valerio contigo? Mejor deja de buscar problemas —se sumó mi amiga Sara. Al colgar la llamada, Valerio me miró con cara de inocente: —¿Y bien? ¿Ya puedes confiar en mí? Ya va la novena vez, Eliana. Si la próxima vas a volver con lo mismo, cancelo la boda... —Mejor ni la hagamos. Cancelémosla de una vez —sonreí levemente y lo interrumpí sin rodeos. Valerio Ortiz no tenía idea de que ese labial no era de su amante ni le pertenecía a mi amiga. Lo había comprado yo misma y lo dejé en el auto a propósito: quería medir el alcance de las mentiras con las que todos le encubrían su infidelidad.
El Remordimiento que Quebró a una Familia - Romance novels & stories
Zoe Luz
Mi hermana gemela menor, Emma Lawson, siempre ha sido la favorita de todos porque está enferma. Esa vez, una tormenta de nieve nos atrapó en la montaña y llegó el helicóptero de rescate con espacio solo para una persona más. Tengo cáncer terminal y estuve más que dispuesta a dejar que Emma ocupara mi lugar. Sin embargo, de repente, ella se agarró la cabeza y lloró porque se sentía mareada. Toda mi familia corrió a su lado y juntos la empujaron hacia la cabina sin siquiera dejar espacio para discusión. Mi esposo, Leon Ziegler, me tocó el brazo fracturado y dijo: —Sarah, tú tendrás que esperar al próximo helicóptero. Mi hija, Daria Ziegler, incluso me lanzó una bola de nieve. —La tía Emma está más enferma que tú. Deja de intentar quitarle el puesto. Solo hasta que el helicóptero despegó vi a Emma pegada a la ventana, sacándome la lengua con aire de suficiencia. Ella había estado mintiendo todo este tiempo. Cuando finalmente me rescataron, los médicos me dijeron que me quedaban tres días de vida. Entonces decidí cambiar todo lo que tenía por un poco del cariño de mi familia.
Me Robaron el Corazón y la Vida - Romance novels & stories
Verónica Melocotón
El corazón compatible que llevaba dos años esperando terminó en manos de Alicia García porque mi esposo, Alejandro Guerra, decidió dárselo. El médico me dijo que apenas me quedaba una semana de vida. Así que tomé una decisión: someterme a criopreservación. Dejé establecido que, cuando muriera, mi cuerpo fuera donado al proyecto de investigación de Alicia. El día que firmé la autorización de donación, mi hijo, Enrique Guerra, se lanzó a mis brazos y dijo: —Por fin tú y Alicia hicieron las paces, mamá. Mis padres me felicitaron por haber entendido al fin que entre hermanas había que quererse y apoyarse. Alejandro, aliviado, dijo que por fin había dejado atrás el rencor y había entrado en razón. Yo apenas sonreí. Sí, esta vez sí había aprendido la lección. Iba a devolverle a Alicia mi lugar como hija de la familia García y darles a todos exactamente lo que querían.
Tú Me  Apartaste Primero - Romance novels & stories
Gordo
Después de que mi prometido, con quien crecí desde pequeña, pospusiera nuestra boda por séptima vez por culpa de su primer amor, me di cuenta de que esto no tenía sentido. Corrí al hospital para preguntarle por última vez a Juan Torres si aún quería casarse conmigo. Con paciencia, este estaba pelando una manzana para Ana Flores, quien yacía en la cama del hospital. -Sara, ya no eres una niña. Tienes que aprender a ser considerada. Podemos casarnos cuando queramos, pero Ana está enferma, ¡así que no podemos descuidarnos! El cuchillo emitió un leve crujido en la punta de sus dedos, pero me resultó muy molesto. -¡En ese caso, buscaré un nuevo novio! Sus movimientos se detuvieron y, al segundo siguiente, dijo con una sonrisa gélida: -Lo que tú digas.
El día de la boda, expuse su diario de infidelidades - Romance novels & stories
MIA
Después de que me despidieran, mientras buscaba trabajo, me encontré con una publicación: —¿Qué trabajo da dinero más rápido? La respuesta con más me gusta decía: —Obvio, conseguir un sugar daddy es lo más rápido. El mío tiene poco más de treinta y ya es presidente de un grupo empresarial. Me mantiene con varios miles de dólares al mes, es guapo, atento… y en la cama ni se diga, puede pasar toda la noche conmigo sin cansarse. Alguien preguntó cómo lo había conocido. —En mayo del año pasado discutió con su novia. Estaba solo en un bar, borracho. Al verlo, fui a consolarlo y, al final terminamos juntos. Me dijo que su novia era una aburrida y anticuada, que parecía una vieja en la cama. Y que ya había perdido el interés en ella. Los hombres son así, siempre buscan algo nuevo afuera. Cuando leí eso, mis dedos se quedaron congelados. Pues en mayo del año pasado, yo también había discutido con mi novio, Bryan. Esa noche no volvió a casa. Y cuando regresó al día siguiente, traía un fuerte olor a alcohol. Seguí mirando, y vi que la chica también había subido una foto. —Miren, le dije que no tuve cuidado cocinando y que sin querer me corté el dedo, le dije que me dolía y él prometió que venía a cuidarme esta noche. En la imagen, llevaba un anillo de diamantes en el dedo anular, cubierto parcialmente por una curita. Ese anillo era exactamente igual al anillo de compromiso que Bryan me había dado. Casi al mismo tiempo, sonó mi teléfono. Del otro lado de la llamada se escuchó la voz de Bryan. —Bella, surgió algo urgente en la empresa. No me esperes en la noche, no regresaré.
Si volviera al pasado, tampoco te elegiría - Romance novels & stories
Lisa
Fui sola al concierto de mi cantante favorito. En la parte de las dedicatorias, el corazón me latía con fuerza. Recé en silencio para que la suerte me escogiera a mí. Pero al siguiente segundo, en la pantalla gigante apareció mi esposo, que supuestamente estaba de viaje por trabajo, y a su lado estaba su primer amor, Patricia Castellón. —Quiero pedir una canción: "Volver al pasado", volver tres años atrás, cuando Nicolás jamás habría terminado con Patricia. El público estalló en aplausos y vítores, celebrando aquella historia de amor. Solo yo, entre la multitud, me quedé con el rostro empapado en lágrimas. En la siguiente ronda de dedicatorias, de pronto vi en la pantalla mi propia cara hinchada de tanto llorar. —Yo también quiero pedir "Volver al pasado", volver al momento en que nunca habría aceptado la propuesta de matrimonio de Nicolás Varas.
Siete días con él, toda una vida sin mí - Romance novels & stories
Sandra P.
A mi esposa, Waverly Gardner, le gustaba verme celoso. Decía que cuanto más me molestara que otros hombres se le acercaran, más claro quedaba que yo la amaba. Por eso, cada año, el día de nuestro aniversario de bodas, hacía que su mejor amigo, Tobias Lawson, ocupara mi lugar como esposo durante unos días. Mientras tanto, ella y sus amigos apostaban cuántos días aguantaría aquella situación. La primera vez que hicieron aquel juego, Tobias se puso mi traje hecho a la medida sin pedirme permiso y posó para unas fotos con Waverly. Le ordené que se lo quitara de inmediato, pero ella me besó y se echó a reír. Según Waverly, mi reacción demostraba que yo no podía vivir sin ella. La segunda vez, Waverly le cedió nuestro dormitorio principal a Tobias y me mandó al cuarto de invitados. Le exigí a Tobias que se fuera de la casa en ese momento, pero ella abrió la puerta y me aseguró que él solo iba a quedarse una noche. El año anterior había llevado a Tobias a una cena con los Gardner y le había dado mi asiento de siempre. Hasta les pidió a sus padres que lo trataran como a un yerno. Solo me sujetó para detenerme cuando me levanté de la mesa para irme. —Xavier, ¿de verdad tienes que armar un escándalo por cómo lo tratan mis padres? —me reprochó sin soltarme. Pero ese año, Waverly y Tobias fueron más lejos. Él entró en nuestra casa arrastrando sus maletas y sacó un juego de llaves nuevas. —Waverly me dijo que podía ocupar tu lugar como esposo durante siete días. No te vas a enojar conmigo, ¿verdad, Xavier? —me preguntó delante de todos, con las llaves en la mano. —Si de verdad me ama, se va a poner celoso —aseguró Waverly con una sonrisa mientras le pasaba un brazo por los hombros. Todos esperaban que yo explotara como en los años anteriores y que ella, entre risas, diera por terminado el juego. Pero esa vez volví a mi cuarto y empecé a empacar mis cosas. Antes de irme, puse mi anillo de bodas y la llave de la casa en la mano de Waverly. —Siete días me parecen pocos —le dije con calma—. Tobias puede quedarse con mi lugar de esposo para siempre.
El aborto: el fin de mis sufrimientos - Romance novels & stories
Rosalina
En mi sexto mes de embarazo, mi hermana menor, Clara Soto, sufrió un accidente de tráfico. Debido a la pérdida de sangre, requirió con urgencia un donante compatible. Y, según los exámenes, yo era la única que podía salvarle la vida. Sin embargo, debido a que durante los últimos meses de embarazo había perdido peso, me recomendaron no donar. Aun así, mi familia me obligó. Por lo que, sin fuerzas para oponerme, esperé que mi esposo me ayudara a salir de esa situación. No obstante, se quedó a un lado con los brazos cruzados, diciendo: —Estás bien de salud. Donar sangre no te afectará en nada. Clara tendrá un futuro brillante, no voy a permitir que lo destruyas. Después de la donación, me desmayé. Y, cuando desperté, supe que algo dentro de mí se había roto. Por lo que, sin decir ni una palabra, lo primero que hice fue agendar un aborto.
Los guantes que acabaron con nosotros - Romance novels & stories
Stars
En mi cumpleaños, mi prometido usó sus puntos del supermercado para comprarme un par de guantes para lavar los platos. Sin embargo, en una subasta, le compró una joya de cinco millones de dólares a su primer amor. Estaba enojada al confrontarlo, pero él me llamó una cazafortunas. —Te he estado dando dinero para gastar. ¿No es más que justo que me cuides? Se suponía que esta era mi última prueba para ti. Si aprobabas, nos casaríamos. Me has decepcionado muchísimo. Rompí con él. Él se dio la vuelta y le propuso matrimonio a su primer amor. Cinco años después, nos encontramos en una isla privada de vacaciones. Alex Thompson me vio con el uniforme de trabajadora recogiendo basura en la playa. Se burló de mí en el acto. —Le hiciste el asco a los guantes que te compré, y aquí estás, rebuscando en la basura. Ahora, incluso si me suplicaras, no te miraría dos veces. Lo ignoré. El proyecto de estudios sociales de mi hijo consistía en limpiar el patio trasero con uno de sus padres. Su padre había ampliado el patio hasta la playa. Limpiarlo era agotador.
Nubes Sin Intención, Viento de Pasión - Romance novels & stories
Chispa Viva
En el octavo año de salir con Julián, Yanet fue hospitalizada por una enfermedad. El día que salió del hospital, accidentalmente escuchó en el pasillo la conversación de Julián con su hermana. —¿Julián, te volviste loco? ¿De verdad le diste la médula ósea de Yanet a Sofía sin que ella se enterara? Sabías claramente que la salud de Yanet no es buena, ¿y la engañaste diciéndole que era enfermedad estomacal para que corriera este riesgo? Sofía era la pequeña amiga de la infancia que Julián había querido por muchos años. Yanet no lloró ni hizo escándalo, llamó a sus padres que estaban en el extranjero y aceptó el matrimonio arreglado con la familia Luna...
Mi exesposo millonario me suplicó volver - Romance novels & stories
Shelley
Durante la noche de mi boda, fui llevada de urgencia al hospital en una ambulancia después de que un condón manipulado me dejara con un dolor insoportable. La cirugía duró más de veinticuatro horas, y la noticia se propagó como pólvora. Mi esposo, Alexander, hizo saber que cualquiera que lograra fotografiarme en mi estado postoperatorio sería recompensado con diez millones de dólares. De la noche a la mañana, pasé de ser la nueva esposa de un multimillonario a convertirme en el hazmerreír de todos los círculos de élite de New Paradise. Al día siguiente, Dahlia, el amor de la infancia de Alexander, apareció en mi puerta. Fue entonces cuando descubrí la verdad: ella había cubierto el condón con un adhesivo de uso industrial como parte de lo que ella llamó un «experimento social». No mostró ni una pizca de remordimiento. Su tono era frívolo y cruel: —Solo fue un experimento. O sea, ¿cómo se suponía que iba a saber que reaccionarías así? Además, ambas sabemos que nunca fuiste lo suficientemente buena para Alexander. Así que deja de fingir. Alexander se quedó a su lado, con la mirada fría y desdeñosa: —Si no fuera por el contrato matrimonial, nadie te habría tocado. Lo sabes, ¿verdad? Lo que él no sabía era que la mujer a la que estaba llamando zorra le había salvado la vida más veces de las que podía contar.
Detrás de las mentiras - Romance novels & stories
Choco Bean
Estuve ocho años con un hombre divorciado. Nos separamos noventa y cuatro veces y nos divorciamos cinco. Una más, y sería la número cien, pero me cansé. La primera ruptura fue la noche que le entregué mi primera vez: dejó todo a medias porque su ex lo llamó para comprar pan. La quinta, cuando me abandonó embarazada en plena carretera para consolar a esa misma mujer. Tuve un accidente, perdí al bebé… y él llegó después, desarreglado, como si nada. Y aun con todo el dolor que me causó, nunca tuve el valor de dejarlo del todo. La última vez que nos divorciamos fue por otra razón absurda: su ex y su hijo participarían en un programa familiar, y para cuidar la imagen de familia feliz, volvió a divorciarse. Cuando el show terminó, me llamó para hablar de reconciliarnos. Pero esta vez dije que no… porque ya había decidido casarme con otro.
Por fin me liberé de 10 años de pasado - Romance novels & stories
Dolores Molina
Durante un evento de duración limitada, mi prometida y el tipo tóxico que se negaba a dejarla ir fingieron ser pareja. Habían acordado mantener la farsa durante una semana, pero él no dejaba de provocarla, empeñado en convertir aquel juego en una cuestión de orgullo. —Valerie, no me digas que ahora te dio miedo. ¿Qué tal si subimos la apuesta de verdad? Dijimos que jugaríamos a esto de por vida. ¡El primero que se eche para atrás es un cobarde! Todos creían que Valerie terminaría abandonando el juego por mí. Sin embargo, ella apretó los dientes y se negó a ceder. Lejos de poner fin a aquella farsa, decidió llevarla todavía más lejos y convirtió su relación fingida en un matrimonio de mentira. Durante las siguientes cinco Navidades, Valerie fue a pasar las fiestas con Grayson Huntington en lugar de acompañarme a mí. Este año no fue la excepción. Me quedé mirando otro mensaje de mi madre. Mamá: «¿Puedes traer a Val a casa esta Navidad? Me temo que el próximo año ya no estaré aquí para verla». Apreté el celular con fuerza. Aquellas palabras me pesaban más que las otras veces, porque sabía que mamá no me estaba pidiendo simplemente que llevara a Valerie a casa para las fiestas. Quería volver a verla mientras todavía tuviera tiempo. Cuando levanté la vista, Valerie acababa de entrar, cargada de regalos navideños. Sin percatarse de mi expresión, dejó las compras a un lado y empezó a comparar algunas prendas, sosteniéndolas frente a su cuerpo mientras pensaba en voz alta. —¿Qué tipo de ropa crees que le gustaría a la mamá de Grayson? Al ver que no le respondía, murmuró para sí misma: —Olvídalo. Mejor le pregunto directamente a Grayson. Después, se marchó tan absorta en sus compras que ni siquiera pareció notar mi silencio. La seguí con la mirada mientras se alejaba, entretenida con los preparativos para pasar otra Navidad con él. Entonces desbloqueé el teléfono y abrí una conversación que llevaba mucho tiempo sin tocar. Me quedé mirando la pantalla unos segundos antes de escribir: «¿Sigue en pie lo que me dijiste aquella vez? Ven conmigo a casa esta Navidad».
El Fugitivo que Volvió Cuando Ya Esperaba un Hijo - Romance novels & stories
Remolacha
El día de mi boda con Julián Gutiérrez, la hija adoptiva de la familia, Lucía Gutiérrez, intentó lanzarse por la ventana para quitarse la vida. Por ella, Julián me abandonó con el vestido de novia puesto y huyó de la boda sin mirar atrás. Frente a la mirada burlona de todos los invitados, levanté la barbilla y declaré en voz alta: —¡Hoy, quien suba al altar conmigo será mi marido! Tres años después, Julián regresó a la mansión Gutiérrez con Lucía. Yo estaba recostada en un sofá de cuero, saboreando una sopa nutritiva mientras veía mi serie favorita. Julián fijó la mirada en mi vientre abultado y, rechinando los dientes, me escupió: —¿De quién es ese bastardo que llevas en el vientre? Tomé otra sopa nutritiva y sonreí con calma: —Es sangre Gutiérrez, sin duda.
Vendió el diamante y él la premió - Romance novels & stories
Opalo Ruiz
Durante el mayor evento de ofertas del año, la asistente “inocente” de mi prometido vendió un diamante de un quilate por un solo centavo. En apenas veinte minutos, la empresa perdió doscientos millones. Yo temblaba de la rabia, pero Alejandro me sostuvo entre sus brazos para calmarme: —No te preocupes, déjamelo a mí. Esa misma noche, Luciana publicó en redes una transferencia de más de un millón, la cual venía acompañada con un mensaje apenas perceptible, ’para toda la vida’. Junto a la foto ella escribió: [Hoy cometí un gran error, pero mi jefe me consoló. Incluso me pidió que no discutiera con esa bruja loca, y que me portara bien.] Yo no me contuve y le comenté la publicación: [Qué bonito, que les dure para siempre.] Luciana borró la publicación al instante. Minutos después, Alejandro irrumpió en la habitación y me dio una bofetada. —¿Qué intentas al darle “me gusta” a la publicación de Lucy? ¡Ahora se siente tan mal que incluso quiere suicidarse! Solo se perdieron doscientos millones, ¿de verdad tenías que empujarla hasta ese punto? Hablaba con total seguridad, como si tuviera toda la razón. Sin embargo, más tarde cuando ni siquiera podía pagar veinte pesos para comer, ¿por qué terminó llorando?
La Mujer Detrás Del Delantal - Romance novels & stories
Alyssa J
—Señora Sterling, ¿está segura de que quiere terminar con este matrimonio de veinte años y renunciar a la custodia? —Sí. Inicie el trámite. Ya tuve suficiente —respondí con calma por teléfono mientras tallaba una mancha de grasa difícil en la isla de granito. Durante veinte años, me entregué a esta familia. Me hice cargo de las casas, de la educación de los niños y me mantuve al lado de mi esposo, apoyando su ascenso en el sindicato sin quejarme nunca. Pero mi esposo, Alexander, llevó a Chloe, su joven hermana adoptiva, a la entrevista y dijo: —Todo mi éxito se lo debo a mi hermana. Incluso mis propios hijos me menospreciaban; decían que yo era una simple ama de casa, alguien corriente. Se habían aliado con su eterna “tía”, esa mujer que parecía creerse la verdadera señora de la casa. Firmé los papeles del divorcio y me fui, dejándolos para que se convirtieran en la “familia perfecta” que tanto querían. Pero fue entonces cuando todos entraron en pánico…
El amor que quedó atrás - Romance novels & stories
Camote Loco
En el hospital se armó un escándalo. Un familiar de un paciente agitaba un cuchillo como un loco y, por instinto, empujé a Bruno para apartarlo. Pero él, de un tirón, me agarró la mano y me puso enfrente... para proteger a su querida Celia. Así, la cuchillada fue directo a mi vientre. Y con eso, me arrancó a mi bebé, que apenas empezaba a vivir. Mis compañeros del hospital, con lágrimas en los ojos, intentaban llevarme de urgencia a la UCI, pero Bruno me jaló de la camilla con brusquedad. Con la voz dura y cortante, soltó: —¡Primero salven a Celia! Si a ella le pasa algo, los echo a todos. Los médicos se quedaron helados, llenos de indignación. —¡Estás loco, Bruno! —le gritó uno—. Celia solo tiene un rasguño, ¡tu esposa está mucho peor! Yo, con las manos apretando mi abdomen empapado en sangre, asentí lentamente. —Déjenlo así... Bruno... con esto que te devuelvo hoy, ya no te debo nada.
La "Reina Cisne Renacida" - Romance novels & stories
Yara
Era la prometida de Ian Chávez, conocido como el "Príncipe Cisne", ofreció su posición de Primer Bailarín para casarse conmigo. Él, tan arrogante y solitario, sin embargo, ofreció la más absoluta sumisión en el escenario a mi coreografía de "La Corona Eterna". Tres años de estudio en París después, a mi regreso, descubrí que esa bailarina suplente, cuya espalda se parecía a la mía, ya se había adueñado de nuestro salón de ensayos privado. En la fiesta de bienvenida, Ian abandonó a los patrocinadores para correr detrás de la suplente, que lloraba. Tras el terciopelo del telón, escuché las palabras tiernas que nunca me había dirigido a mí: —Yamina, al principio te elegí porque eras su sombra, solo buscaba un sustituto. —Pero eres tan diferente, tu coreografía me embriaga, incluso más que la suya. —Solo asegurémonos de que ella no lo sepa antes de la función de despedida de “La Corona Eterna”. Desde el salón de ensayos llegaron gemidos sofocados y esa frase: —Te daré incluso mi posición de Primer Bailarín. Y justo allí, donde él una vez tomó mis manos y juró que Yo, Estrella López, sería su única alma gemela para toda la vida. Di la vuelta y me fui. De vuelta en el camerino y llamé al Sr. Díaz, su mayor rival. —Director Díaz, acepto el contrato para cambiar de compañía. Y por favor, prepáreme un regalo. Que la función de despedida de Ian se convierta en el mayor escándalo que el mundo del arte haya visto.
Mi menstruación expuso todo - Romance novels & stories
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Fui el último en enterarme. - Romance novels & stories
Frost Kibble
Durante una cena de integración de la empresa, mis compañeros propusieron un reto: llamar a nuestros esposos o novios para ver cuánto dinero nos transferirían. Las reglas eran simples: ganaba quien recibiera la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo. Como de costumbre, volví a quedar en último lugar. —Seraphina, no te lo tomes a mal. Quizá el señor Brooks no sea muy romántico, pero al menos tiene dinero. Todos rieron, tratando de quitarle peso al comentario sin remover viejas heridas. Llevaba siete años ayudando a Conrad a levantar su negocio, y ni una sola vez había mencionado la posibilidad de casarnos. Cuando repartió acciones entre el equipo directivo, fui la última en enterarme. Y también estaba aquel día en que me diagnosticaron cáncer de estómago: mientras esperaba los resultados en el hospital, la única persona que permaneció a mi lado fue mi mejor amiga. Me limité a sonreír y guardar silencio. Entonces, mi mirada se posó en la joven pasante. Apretaba el celular entre las manos, con los nudillos blancos y la duda reflejada en el rostro. —Mejor no participo —murmuró—. Está de viaje de negocios. Debe de estar muy ocupado. El ambiente se volvió incómodo. Quise ayudarla, así que me incliné hacia delante con una sonrisa y activé el altavoz mientras marcaba su número. Esperaba que no respondiera. Pero, para mi sorpresa, contestó al instante. El salón privado quedó en completo silencio. Esa voz era inconfundible. Era la de Conrad, mi novio, un hombre reservado y poco romántico. Pero esta vez, su tono sonaba sorprendentemente tierno. —Amor, ¿recibiste el regalo de San Valentín que te mandé?
PREV
1234
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status