La Esposa Comprada del Mafioso.
—Lo sé — suspiró— te repito papá, no es obligatorio, es solo si tú deseas hacerlo, si no quieres lo entiendo, y si lo haces, te lo agradezco.
—Independientemente de lo que decida, debes saber que no me iré de mi casa, Amaia — dijo muy seguro de su respuesta— aquí viví con tu madre, aquí están los recuerdos mas hermosos de mi vida, mi vida junto a tu madre, y la infancia de ustedes... no abandonaré mi casa, por muy amenazado que pueda estar.
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