Domesticando a León
Abro la perilla de la puerta de la casa, pero esta se abre, respingo al ver a una señora con uniforme frente a mí.
—¿Joven León? —pregunta ella, yo asiento sin decir palabra —lo estábamos esperando, pase, mi nombre es María y soy el ama de llaves de la casa, en total somos cuatro personas las que trabajamos aquí, otra señora y yo nos encargamos de la limpieza, el chofer y el jardinero, pero el sólo viene una vez al mes.
Yo la sigo hasta la sala de estar, veo con asombro como el salón es del tamaño de toda la casa de mi familia en San Juan, los muebles, todo es muy lujoso en el interior de esta casa.