No vales nada
Que seguro Cupido malinterpretó
Él daba, como cada noche, vueltas en la cama
Sonó, de pronto, una canción romántica en la radio
Quizá fue Michael Bolton quien metió el dedo en la llaga
Y como le faltaba el sueño fue a buscarlo
Los dos estaban caminando en el mismo sentido
Y no hablo de la dirección errante de sus pasos
Él la miró, ella contestó con un suspiro
Y el universo conspiró para abrazarlos
Dos extraños bailando bajo la luna
Se convierten en amantes al compás
De esa extraña melodía que algunos llaman destino
Y otros prefieren llamar casualidad
Y él le preguntó al oído, “mi amor, ¿dónde estabas?”
“Durante todo el tiempo que yo tanto te busqué”
Ella le contestó, “lo siento, es que estuv