Nuestra Luna única.
Por favor.
El rugido que sale de mi garganta hace temblar los vidrios, pero mi luna no se asusta, es más, estoy seguro de que no se dio cuenta de ello, ella tiene toda su atención en otra cosa, placer, el que solo yo, Vito o Dante le podemos ofrecer.
— Tendrás que montarme mi luna. — digo con la voz aún más ronca y distorsionada, definitivamente estoy a punto de convertirme en un animal al completó.