SEDÚCEME SI TE ATREVES
Recuérdalo.
Y empuja, con un movimiento firme, irreversible.
El dolor explota. Agudo, desgarrador, brillante. Un grito agudo, salvaje, desgarra mi garganta. Mis uñas se clavan en la piel de sus hombros. Mi cuerpo se arquea, se retuerce, intenta huir de la intrusión intolerable.
Él se inmoviliza, hundido en mí, dejándome acostumbrar a la sensación de plenitud, de violación. Su respiración es un jadeo cálido contra mi cuello.