Fui El Reemplazo De Mi Hermana
HORTON
—Bip... bip... bip...
El tono de ocupado me taladraba los oídos. Me quedé petrificado en el vasto y vacío pasillo de la finca Falcone, con la mano aún aferrada al celular.
La pantalla se oscureció, reflejando mi cara demacrada. Sin rasurar, con los ojos hundidos, parecía un vicioso de la calle.
Hace un momento, al otro lado de la línea, había escuchado algo más que el rechazo tajante de Christine. Había escuchado la risa de Julian Thorne, llena de desprecio por un perdedor como yo.