DÉJATE QUERER ©
—No soy una princesa en apuros, Bash —entornó los ojos, y comenzó a limpiarlo de nuevo, se levantó y fue por su bolso y saco un tampón, y se lo mostró.
—¡¿Para qué mi3rd4 es eso?! —inquirió Bastiaan, mirándola con los ojos bien abiertos.
—Vamos, chico grande, no seas quejica —se sentó a orilla de la cama e intentó ponérselo— No creo que le tengas miedo a un simple tampón.
Cara apretaba los labios, para soltar una carcajada.
—¡Ni de coña! —negó con la cabeza.