MI HOMBRE DE ENSUEÑO, DOCE AÑOS MENOR
¿Corazón, quieres uno tú también?
—Joe, te he dicho que no me trates aquí en el trabajo así. Soy tu jefe —exige Robert, visiblemente incómodo.
—¡Ay, papichuli, no empieces! —protesta dramáticamente Joe—. Ema es la directora, y yo le digo como quiero. Además, aquí en este piso solo estamos nosotros, que somos familia.
Joe bufó audiblemente, como si su orgullo hubiera recibido una pequeña, pero deliberada, bofetada. Y, sin más, se larga moviendo las caderas.