Justicia Carmesí: Muerte de una Pequeña Loba
Dentro había un adorno de plata con forma de luna lobuna, y la piel del brazo ya se le enrojecía donde la había tocado, mientras la quemadura empezaba a formarse.
—¿Quién mandaría algo así? —Mamá apretó a Jenna contra ella, con el semblante crispado de ira—. ¿Nadie sabe que los cachorros no pueden tocar la plata?
Jenna sollozaba tanto que no podía hablar con claridad, así que se limitó a señalar la tarjeta; al verla, Elijah se agachó para recogerla y, en cuanto la abrió, la expresión de su rostro cambió por completo.