¡NUESTRA ALIANZA MATRIMONIAL!
—Es una hembra, mi señora y no tiene nombre aún, esperábamos que usted se lo pusiera —el acento del hombre era muy marcado, hablaba italiano, pero había algo más ahí.
—Disculpa, ¿y tú quién eres? —pregunté con educación y me acerque a la cachorra aún en sus brazos y le acerque mi mano al hocico para que me oliera, y cuando lo hizo saco su rasposa lengua y le dio una lamida a la palma de mi mano haciéndome sonreír.
—Mi nombre es Salvatore, mi señora, y soy el nuevo consejero de la mafia —explicó el hombre.