ENTRE SOMBRAS Y CENIZAS
Eres un fantasma en esta casa.
Chiara subió las escaleras arrastrando los pies, el eco de su llanto perdiéndose en los pasillos superiores. Una vez que cruzó el umbral de su habitación y cerró la puerta, el silencio se sintió como el peso de una losa de mármol. Se dejó caer contra la madera, deslizándose hasta el suelo mientras la realidad de haber sido repudiada por su familia la golpeaba. Pero el arrepentimiento pronto fue reemplazado por una amargura ácida. Se sentía utilizada, una pieza de sacrificio en un juego de reyes.
Con las manos temblando de odio, buscó su teléfono. Sus dedos volaron sobre la pantalla, enviando un último rastro de veneno hacia Roma.