La reina de la mafia
— grito un hombre que sostenía un cartel con uno de los diez mandamientos, No desearas a la mujer de tu prójimo, los De Luca fijaron sus ojos en él, ya estaba muerto, no sería en ese momento, pero acababa de firmar su sentencia de muerte, solo por interrumpir el momento de su mujer, pero Valentía rio con suavidad y cinismo.
— Claro que lo soy, y disfruto ser una pecadora. — dijo provocando que todos los periodistas comenzasen a grabar y a continuación recito 1 de corintios 6:9-10. — ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni