La Cenicienta del Desierto
El mismo día
Bagdad
Latifa
Emboscar no es solo esperar; es un arte que exige calcular cada respiración, leer cada titubeo, anticipar cada pensamiento. Se necesita paciencia, fría y meticulosa, y un conocimiento profundo del miedo y la vulnerabilidad del otro. No basta con verlo tambalear; el verdadero placer está en reducirlo a un estado de impotencia, verlo arrastrarse como un insecto, incapaz de levantar cabeza, incapaz de herirte, incapaz siquiera de defenderse. Esa impotencia ajena se convierte en un festín silencioso, un poder que se siente en cada gesto, en cada sonrisa fingida, en cada palabra medida. La victoria no se anuncia, no se grita; se disfruta en la sutileza, en la certeza de