Orgullo y Deseo
No se podía controlar, levantó los ojos para buscar el rostro de ella, la visión que tuvo lo saco fuera sus cabales, vio una hermosa mujer, de ojos grises brillando de deseo, con unos hermosos labios hinchados de tantos besos entreabiertos para poder recibir más besos, y una actitud de sigue besándome.
La respiración de ella era agitada, sentía su cuerpo llenándose de placer, este estaba soltando endorfinas, sabía que parte del acuerdo con Rodrigo Sadé era ser su amante, y con ese trato igual iban incluidas las relaciones sexuales. Así que lo tomaría con naturalidad, aun cuando tenía un dolor en el pecho, la regla más importante de ese contrato: NO ENAMORARSE.