EN LAS MANOS DEL TIRANO
—Por supuesto, Valente… —Por supuesto, Valente… Milagrosamente sincronizados, ambos respondimos hasta con las mismas palabras al unisonó
—Por hoy me retiro —Anuncio, poniéndome de pie, luego de ver a mi amigo mimado como a un niño pequeño
—La verdad, estoy un poco la verdad estoy agotado por el viaje, mañana vendré temprano para que desayunemos juntos..— Agrego despidiéndome de mi amigo con un abrazo
Antes de dirigirme a la inesperada anfitriona, pasó saliva para disipar el nudo de su garganta—. Si gustas te puedo dejar en tu departamento, Isabella, me quedas prácticamente de pasada. —