Sufrida
Miro a mi hermano y con una media sonrisa, lo despido.
***
Amaia Leyva.
—¿A dónde vamos? —pregunto, emocionada, con una sonrisa en mis labios y sin dejar de mirarlo.
Adam quita la mirada de la carretera solo por un segundo y me guiña un ojo, después de negar con la cabeza.
—No, lo sabrás cuando lleguemos.
Lo observo con los ojos entrecerrados, en un intento de intimidación, pero él solo suelta una carcajada y vuelve a concentrarse en lo que tiene al frente.