Serendipia
Pero luego lo único que atinó a hacer fue agradecer al hombre con un movimiento de cabeza y bajar, casi pasando por encima de él, al suelo árido y polvoriento que le ensució los zapatos.
Ya en suelo se halló muerto de hambre, su estomagó rugió y la sensación ácida de la gastritis lo acometió, pero prefería no meterle nada al estómago; las curvas eran pronunciadas y no quería que terminara todo en el suelo de la escalera, como era reconocido, vulgarmente hablando, el vehículo. También le llamaban "Chiva" , pero a Gabriel le parecía ridículo comparar semejante medio de transporte con un loco animal. Observó la bestia que lo transportaba y se tomó un minuto para contemplar los detalles. Era un