Adiós, querido esposo
Por Felipe
Despierto, es antes del alba, me levantó y admiró a mi esposa a mi lado.
Sonrío, la observo, es la mujer más hermosa de este planeta, acaricio sus cabellos.
Recuerdo el pasado, todos los días lo hago, no es una tortura, al contrario, me acuerdo del mal que hice, que soy afortunado de estar aquí. Tuve suerte de curar su roto corazón, tuve suerte de ganar la batalla contra el rencor y el odio. Me perdonó, cada día me demuestra su amor, y doy todo de mí, porque siempre quiero demostrarle que su decisión fue la correcta.