La atracción fatal del gángster
Me acaricia, me besa, los oídos, el cuello, donde se aplica a buscar mi punto
sensible, luego me chupa, me chupa durante mucho tiempo, olvido un poco ese dolor.
Se retira ligeramente y se me hunde profundamente, vuelvo a gritar, duele de verdad. Cierro los ojos, mis
lágrimas corren, emito un sollozo.
- Me duele, mucho, por favor, me duele.
- Lo siento, mi amor, por causarte tanto dolor, pero pasará, sé paciente.