Lecciones para ser una amante
—Yo seguiré casada contigo, no te dejaré para que no consigas el ascenso, pero las circunstancias que nos trajeron aquí fueron dadas por querer metas particulares, no por amarnos.
—Pues sí, te quiero entonces, quiero poseerte en todo, que no dudes, que me ames, quiero ser socio mayoritario, lo quiero todo Anabella, y que me parta un rayo, no me disculparé por ello.
Nada de lo que John decía estaba mal, esa era la declaración de amor sin amor más hermosa y compleja que podía escuchar una mujer en la situación de Anabella.