El amor y la traición
En la sala de un hospital en Francia, Enrique luchaba por su vida tras una complicación repentina de salud.
Dos días después del incidente de la alarma, María recibió una carta que le entregó el detective Antonio. La caligrafía era errática, propia de alguien cuyas manos apenas tienen fuerza para sostener una pluma. Era de Enrique.
"María, aunque nunca fuiste mía en el sentido más profundo, eres el silencio de mi noche en vela. Te amo como a ese cielo hechizado que vimos juntos una vez, y como aquella noche fría en la que te devolví la libertad. Si estas son mis últimas palabras para ti, quiero que sepas que no me arrepiento de nada..."