La Trampa Del Ruso
Hice un puchero con la esperanza de despertar en él la ternura que solía despertar en las personas, y tratar de convencerlo, llevaba una semana sin verlo, y ahora, solo había tenido un día con él, por lo que mañana se volvería a ir y no tenía idea de hasta cuando lo volvería a ver, quería pasar todo el tiempo posible con él, amaba a mi madre, pero mi padre, era mi mejor amigo, mi cómplice, mi todo.
—Solo un rato más —pido con esa misma esperanza infantil de permanecer más tiempo a su lado.
—No se puede Mía, tu madre está cansada y si seguimos jugando, se enfadará y no habrá hamburguesas mañana.
Mi padre me arropa tratándome como una especie de figurilla de cristal que, con un solo movimiento