El Socio de Mi Padre
Su voz es suave y reconfortante, y aunque intento mantener la calma, una parte de mí anhela el pasado, la presencia de Luca, el padre de mi hijo.
Santiago se aleja de la encimera y comienza a ayudar, y por un momento, en medio de los olores de la comida y las risas de mis amigos, la vida parece fluir de nuevo. Pero en lo profundo de mi ser, sé que la ausencia de Luca siempre será una herida, un vacío que, aunque intento llenar con el cariño de quienes están aquí, nunca se podrá reparar del todo.
Así que respiró hondo, miro a Álvaro y a Santiago, y me doy cuenta de que, aunque la vida avanza, el amor y la amistad aún tienen el poder de iluminar mis días más oscuros.