Flor Naranja
-Me acabo de recibir, soy abogado, pensaba proponerte matrimonio, convertirte en mi esposa, en mi señora, pero ese nombre te queda grande…te vi en la puerta de la discoteca, vi como vos lo besabas y como él te tocaba el culo delante de todos, te colgabas de él, es mentira que estabas borracha dentro del lugar, llegaste con él.
Palideció, expuse sus mentiras.
-¡Estaba sola!
-Ahora, por mí, lo estás de verdad, no me busques, ni me llames.
-Te amo.
Repite, como si fuera una verdad absoluta.
-¿Sos abogado?
Me pregunta con delay.
Ni le contesté, pero ahora sí le parece importante mi carrera, aparte del anillo, también se obnubila por mi título.