Heredera de la Noche
Sus ojos, vacíos y sin vida, se fijaron en nosotros con una intensidad que presagiaba un peligro mortal.
—Es el Umbra Bestial que se escapó la otra noche, —susurré a Lucien, recordando la pelea de esa noche.
Lucien, con una calma que contrastaba con la situación, asintió sin apartar la mirada del ser.
—No puede estar bajo la luz del sol, —me respondió en un susurro igualmente bajo. —Aprovechemos para avanzar.